Dos días que cambiaron la Argentina

Fueron 48 horas de frenesí, en las que cayó el gobierno de Fernando de la Rúa y el desborde social resultó incontenible
(0)
23 de diciembre de 2001  

Miércoles 19 y jueves 20. Fueron 48 horas de desborde incontenible que golpearon al país. Marcarán un antes y un después cuando la incertidumbre política se despeje y dé espacio a los razonamientos despojados del impacto emocional.

El descontento de la clase media por las restricciones monetarias sufridas este mes pareció liberarse cuando las imágenes de TV mostraron, el miércoles pasado, el último discurso grabado del por entonces presidente Fernando de la Rúa.

Ya habían pasado por los ojos del mundo entero los saqueos en diversos puntos del país, que las cámaras de TV acercaron con una simultaneidad inquietante.

Entonces se produjo la concentración espontánea. Marcha de gente a la Plaza de Mayo, al Congreso y a la quinta de Olivos, con sus cacerolas en mano. El sonido fue un golpe a los oídos del Gobierno.

Los saqueos continuaban. Y en la Plaza de Mayo ya había humo de gases lacrimógenos.

Fue peor el jueves. Los choques con las fuerzas de seguridad se profundizaron. Veintisiete muertos fue el resultado. Los heridos, cientos. Tantos como los detenidos. La Argentina estaba en estado de sitio por primera vez desde 1989.

El Gobierno buscó el último diálogo con el peronismo. No llegó a tiempo y la suerte de De la Rúa estaba sellada. Renunció con poco más de dos años en el poder. Comercios y locales del microcentro fueron destruidos por la violencia desatada. Sólo ayer empezó a normalizarse la situación en el país.

Continuará, de todas maneras, el estado de sitio en la provincia de Buenos Aires, donde se produjeron los peores incidentes en dos días de furia.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.