Dos muertos al enfrentarse piqueteros con la policía

Grupos radicalizados de izquierda destrozaron negocios y quemaron autos y colectivos
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27 de junio de 2002  

Dos piqueteros muertos, 90 heridos y 160 detenidos en medio de una gresca de violencia inusitada con la policía bonaerense, en Avellaneda, derrumbaron ayer la convicción del gobierno de Eduardo Duhalde de que el conflicto político y social había sido contenido.

El descontrol desatado en las inmediaciones del puente Pueyrredón, cuando unos 500 militantes de organizaciones radicalizadas de desocupados y provocadores políticos intentaban cortar el camino, agregó otra señal de alarma en la sociedad, que deberá soportar hoy una marcha de protesta a la Plaza de Mayo y un paro de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), en condena -así lo han llamado- por lo sucedido.

El jefe del operativo de seguridad en el puente, comisario Alfredo Franchiotti, aseguró que sus fuerzas no portaban proyectiles de plomo y acusó a los piqueteros de disparar con armas de fuego.

Desde el Gobierno, el secretario de Seguridad Interior, Juan José Alvarez, fue el enviado de Duhalde para brindar por la noche las explicaciones oficiales.

El enfrentamiento comenzó a mediodía y duró apenas cinco minutos, suficientes para provocar víctimas y destro-zos sin precedente en lo que va del año.

Una columna de piqueteros sorprendió por la espalda el vallado policial montado para proteger el puente Pueyrredón, mientras otro grupo de manifestantes lanzaba piedras y palos.

De inmediato, la policía intentó desalojar a los revoltosos con gases lacrimógenos. En la huida, los manifestantes destrozaron vidrieras de comercios en Avellaneda e incendiaron decenas de coches estacionados en la zona. Sonaban disparos. Unos minutos después se sabría que no eran sólo balas de goma.

La persecución se extendió por los alrededores del puente. De hecho, uno de los muertos fue hallado en el hall de la estación de trenes de Avellaneda.

El jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, había advertido el martes que el Gobierno no toleraría nuevos cortes de rutas y de calles, en respuesta a la convocatoria de los sectores más radicales del movimiento piquetero a una jornada de protesta nacional.

El Polo Obrero (PO), el Movimiento Territorial Liberación (MTL), la Coordinadora Aníbal Verón, el Movimiento Teresa Rodríguez, el Movimiento Independiente de Jubilados y Pensionados y la organización Barrios de Pie fueron algunos de los que organizaron esas manifestaciones.

Por la mañana, el subsecretario de Seguridad, Carlos Vilas, había reiterado que se realizaría un "importante operativo de control" en el cual no habría errores.

En todos los accesos a la ciudad se desplegaron desde temprano fuerzas policiales y de la Gendarmería Nacional para contener las protestas. La Panamericana, el puente Uriburu y el puente Saavedra eran algunos de los caminos en los que se esperaban bloqueos del tránsito.

Pero la tensión se concentró en Avellaneda. "Esta gente venía con toda la intención de pelear con nosotros... Con palos, armada, con trapos cubriendo su cara. No digo que se trataba de un ejército, pero es gente que iba a combatir", señaló luego el comisario Franchiotti.

Fuentes de la Gendarmería Nacional y de la policía bonaerense se preguntaban cómo los agentes que integraban el operativo de seguridad pudieron ser sorprendidos por la retaguardia, algo que nunca ocurre en este tipo de protestas.

Desde el Gobierno, altos funcionarios sugerían anoche que lo ocurrido pudo ser un enfrentamiento entre sectores antagónicos del movimiento piquetero.

Caos debajo del puente

Enrique Pini, un vecino de Avellaneda que se presentó a declarar tras los sucesos, relató a LA NACION que vio cómo dos piqueteros arrojaban armas de fuego a la calle durante su huida.

Un colectivero que pasaba por el lugar denunció en la comisaría 1a. de Avellaneda que otro grupo de encapuchados lo asaltó con escopetas Itaka y pistolas automáticas poco antes del enfrentamiento. Luego incendiaron el vehículo con bombas molotov.

El relato fue difundido por el jefe del operativo, que tenía una herida en el ojo izquierdo. Un piquetero lo golpeó salvajemente por la espalda mientras hacía declaraciones a la prensa en el hospital Fiorito, adonde habían sido trasladadas las víctimas.

Con un sector importante de Avellaneda devastado por los efectos de la batalla campal, la tensión se trasladó al centro asistencial, donde un grupo de piqueteros se concentró para pedir información sobre los heridos y continuar con la protesta.

Uno de los directores del hospital, Walter Capote, anunció que los manifestantes fallecidos son Darío Santillán, de 21 años, militante del Movimiento de Trabajadores Desocupados de Lanús, y Maximiliano Costeki, de 25, integrante del grupo Aníbal Verón.

Otros cuatro piqueteros continuaban internados, dos de ellos en estado delicado, después de ser operados. Al igual que las víctimas mortales, habían recibido impactos de balas de plomo, dijeron en el hospital.

En total, 20 heridos ingresaron en ese centro de salud, dos de ellos eran policías. Otros lesionados de menor gravedad fueron atendidos en Wilde y en Lanús.

Mientras se conocía el trágico resultado del enfrentamiento, la policía desalojaba sin provocar heridos otros tres accesos a la Capital.

Tarde de reflexión

Poco después de las 16, el presidente Duhalde se encerró en una reunión con la mayor parte de su gabinete para analizar lo sucedido. Al rato se enteró de que los piqueteros convocaban para una marcha a la Plaza de Mayo, que se realizará hoy.

Raúl Castells, líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Pensionados, llamó a provocar un levantamiento popular. "Vamos por otro 20 de diciembre que ponga fin a este desastre. Estos hechos marcan el fin de un gobierno cipayo al Fondo Monetario Internacional (FMI)", enfatizó en una conferencia de prensa al convocar a este nuevo desafío.

La Central de Trabajadores Argentinos (CTA) informó, pasadas las 17, que acompañará la manifestación con un paro activo.

Para esa hora, las inmediaciones de la Casa de Gobierno y del Congreso ya estaban valladas y la Policía Federal copaba las calles.

Militantes y dirigentes de ARI y varios partidos de izquierda improvisaron una protesta en la Plaza de Mayo al caer la noche, que terminó sin que se produjeran incidentes. Un grupo de jóvenes con banderas de la asociación Madres de Plaza de Mayo cortó la avenida Callao, frente al Congreso, y fue repelida por la policía con gases lacrimógenos.

El edificio del Parlamento había sido desalojado a las 15, a raíz de una amenaza de bomba recibida en la central telefónica.

Otros manifestantes volvieron a esa zona por la noche y quemaron una carpa instalada por seguidores del ex golpista Mohamed Alí Seineldín.

El secretario Alvarez prometió luego que se investigará lo sucedido "hasta las últimas consecuencias" y reiteró el argumento de que los piqueteros habían iniciado la agresión.

"No había con quien dialogar. Hemos demostrado en seis meses una enorme prudencia en el uso de las fuerzas de seguridad. Debemos preguntarnos qué cambió. ¿Fuimos nosotros o los que protestaron fueron otros?", se preguntó el funcionario.

Duhalde seguía a última hora de ayer reunido con sus colaboradores, con la intención de diseñar un esquema de prevención. Espera hoy otra jornada tensa, de esas que creía parte de su pasado.

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