Dos semanas de debate cruzado

Coincidencias alcanzadas en la concertación; las propuestas Los principales partidos políticos respaldaron el diálogo También los sindicalistas, que coincidieron con las críticas de los obispos Empresarios, con asistencia perfecta
Coincidencias alcanzadas en la concertación; las propuestas Los principales partidos políticos respaldaron el diálogo También los sindicalistas, que coincidieron con las críticas de los obispos Empresarios, con asistencia perfecta
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29 de enero de 2002  

En sus dos semanas de existencia, el denominado Diálogo Argentino dio lugar a las más diversas voces de distintos campos de la vida nacional y arribaron a una conclusión general: faltan planes alimentarios, reformas en la política y en la Justicia y paz social para salir de la crisis.

Pasaron por la sede de Caritas, en Balcarce 236, los líderes de los principales partidos políticos, los máximos referentes del sindicalismo, los principales empresarios y representantes locales de organismos financieros internacionales.

Las autoridades del justicialismo, representadas por el gobernador pampeano, Rubén Marín; el jefe de bloque de diputados del PJ, Humberto Roggero, y el titular de la bancada de senadores, José Luis Gioja, respaldaron el trabajo del equipo coordinador, al igual que la cúpula radical, con Angel Rozas y Juan Manuel Cassella, y el jefe de bancada de diputados, Horacio Pernasetti, a la cabeza.

Este último, consultado por LA NACION sobre el documento de la Iglesia, prefirió no opinar hasta conocer en profundidad la voz de los obispos.

Las tres centrales sindicales también dieron su presente en la mesa de concertación. Hugo Moyano, Carlos Daer y Víctor De Gennaro presentaron, cada uno a su turno, propuestas para mitigar la exclusión y la pobreza en el país.

Consultado sobre el documento de la Iglesia, el referente de la CGT disidente de Moyano, Julio Piumato, calificó de "razonable" la preocupación de los obispos. "Queremos creer en las buenas intenciones del Gobierno, pero debe empezar a mostrar resultados", dijo Piumato.

Oscar Lescano, uno de los dirigentes cercanos a la CGT dialoguista que conduce Daer, coincidió con los obispos, y dijo que su sector ya hizo su renunciamiento. "No fuimos con una actitud de reclamo sectorial, como sí lo hicieron algunos empresarios, que inmediatamente subieron los precios de sus productos", dijo a LA NACION.

El empresariado tuvo asistencia perfecta a la mesa de diálogo. El Consejo Empresario, conducido por Manuel Sacerdote, aplaudió el ámbito de concertación como un "espacio de contribución a la paz social".

Llegaron también las propuestas desde la Asociación de Bancos (ABA) y la organización que agrupa las entidades privatizadas.

Una gran participación tuvieron los organismos internacionales. Representantes locales del FMI y del Banco Mundial se acercaron a escuchar y proponer, y hasta el propio presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, planteó una ayuda concreta para los sectores postergados.

Los embajadores del Mercosur acercaron su respaldo al Gobierno y propusieron una "cláusula social" para países en crisis.

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