Duhalde cumplió con los ritos de la Tierra Santa

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26 de octubre de 1998  

JERUSALEN, Israel.- Eduardo Duhalde cumplió con todos los ritos en su visita a Tierra Santa. Puso una ofrenda floral en el Museo del Holocausto, se entrevistó con el presidente israelí, Ezer Weizman, y realizó una lectura durante una misa en el Santo Sepulcro.

"Llega en un momento histórico", fue la frase con la que lo recibió Weizman. El acuerdo que firmaron el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el líder de la Autonomía Palestina, Yasser Arafat, es la noticia que conmueve a los israelíes en estas horas.

En los diarios locales no hubo una sola mención a la visita de Duhalde, pese a que este gesto político es muy valorado por la comunidad judía. Por eso aquí tienen asignado a Carlos Menem un lugar de privilegio: fue el primer presidente argentino que visitó suelo israelí, en 1991.

El gobernador bonaerense tomó la posta en plena campaña presidencial. Se propone acercarse a la comunidad judía, en la que no forjó una imagen sólida. Durante más de 12 horas, ayer intentó modelar otro perfil.

Con el kipa (sombrero que usan los hombres en los lugares sagrados), Duhalde dejó una ofrenda floral en una enorme sala gris y fría en cuyo piso están inscriptos los nombres de los campos de concentración donde los nazis exterminaron a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

"Con todo mi amor al pueblo judío", escribió en el libro en el que firman las visitas ilustres que llegan al Museo del Holocausto, en el que se recuerda a los seis millones de judíos que mataron los nazis. Fue la primera escala en el primer día de la visita oficial a Israel.

No ocultó su emoción. Su esposa, Hilda González, lloró sin reparos. Habían pasado por el lugar donde se recuerda a los niños (1.500.000 víctimas del Holocausto): un pasaje sólo iluminado con pequeños destellos y en el que sólo se escucha, con voz pausada, el nombre, la edad y el lugar donde nacieron esos chicos.

Sin pausa

Duhalde hizo pocos comentarios y en todo momento buscó la mano de su esposa. De cerca, lo siguieron José Pampuro (titular de la Casa de la Provincia de Buenos Aires y su médico); Carlos Tempone (amigo de la infancia y secretario privado, y su esposa); Rodolfo Gil (asesor en temas internacionales); Jorge Telerman (vocero), y el embajador argentino en Israel, Vicente Espeche Gil, y su esposa.

Después, en el Muro de los Lamentos dejó un papel con un deseo que le habían pedido. Chiche pidió por su familia. Visitaron la tumba del rey David y el lugar donde, según la tradición católica, fue la Ultima Cena.

Duhalde y su esposa volvieron a su lujosa habitación en el hotel Hilton. El gobernador se entrevistó con Weizman cerca de las 16. El encuentro duró media hora (del que participó el embajador israelí en la Argentina, Ytzhak Avirán), pero, en realidad, conversaron 15 minutos, por la demora que demanda la traducción. Duhalde no habla inglés, la segunda lengua de este país. Hablaron del proceso de paz en Medio Oriente y de las relaciones bilaterales. Después de invitarlo a la Argentina, el precandidato prometió volver a Israel con el deseo de hacerlo como presidente.

Uno de los momentos más emotivos fue la misa que celebró en la basílica del Santo Sepulcro un cura que tiene su familia en la Argentina. Los Duhalde se abocaron a las lecturas.

Ya era de noche y el gobernador tenía que participar de una comida ofrecida por el subdirector general para América latina de la cancillería israelí. Nadie le había preguntado por los atentados contra la embajada de Israel y la sede de la AMIA. Eso lo relajó. "Es uno de los viajes más importantes que hice. Estoy conmovido", dijo al concluir el día.

Apostillas

JERUSALEN, Israel (De una enviada especial).- Para Hilda Duhalde no hay mejor recuerdo que una buena foto. En el Museo del Holocausto, en el Muro de los Lamentos y en el Santo Sepulcro no se perdió detalle. Sacó y pidió que le saquen fotos con su marido. No se despegó un minuto de su máquina fotográfica japonesa. Pero, además, no se olvidó de otra actividad típica de los turistas: las compras. La esposa del embajador argentino en Israel, Vicente Espeche Gil, se ocupó de informarle dónde hacerlas.

* * *

El guía que acompañó en todo momento a la comitiva duhaldista estaba señalando desde el Monte de los Olivos (donde según la religión católica los romanos atraparon a Jesús) el territorio donde Jesús le hablaba al pueblo y comparó el lugar con la Plaza de Mayo. Explicó que los romanos vigilaban a Cristo muy de cerca.

"Por eso, cerca de la plaza también pusieron el edificio de la SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado)", señaló el precandidato presidencial del justicialismo, en medio de las cómplices sonrisas de sus acompañantes.

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