Duhalde, de compras en Brasil

Por Luis Esnal Corresponsal en Brasil
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28 de mayo de 2003  

SAN PABLO.- Se detuvo frente al cartel que anunciaba la promoción: "Lleve seis pares y pague cinco". El ex presidente Eduardo Duhalde pagó los 13,90 reales de la oferta, tomó el paquete y partió junto a su esposa, Hilda González, rumbo al patio de comidas del shopping.

El ex mandatario y su mujer llegaron el domingo a la noche en el avión presidencial brasileño, por invitación de Luiz Inacio Lula da Silva. Sin saberlo, al dejar el país el día de la transmisión del mando al presidente Néstor Kirchner, estaban cumpliendo un ritual brasileño, formal, que obliga a salir de Brasilia al presidente que acaba de dejar el poder.

Sin custodia, hicieron todo lo posible por entrar abruptamente en el anonimato. El mismo domingo se despidieron de Lula y se instalaron en la residencia de la embajada argentina, en el Lago Sur, zona noble de Brasilia.

El lunes, al despertarse, salieron rumbo al Park Shopping, uno de los centros de compras de la ciudad. "No podíamos creer que circulen sin ninguna custodia. Nos dijeron que quieren hacer la vida más normal posible", le contó a LA NACION un diplomático argentino que tuvo contacto con la pareja durante su paso por Brasilia.

En el shopping ingresaron en la cadena C&A para comprar las medias, que quizá no necesitarán en la playa del nordeste brasileño para la que partieron ayer por la mañana en un vuelo de línea. Los brasileños dicen reconocer a los argentinos en las playas porque son los únicos que usan medias y no apenas ojotas.

En el shopping, vestido con una camisa sport de manga corta y un pantalón beige, Duhalde invitó a su esposa a comer en La Boca, un restaurante del patio de comidas. Según el relato de un periodista del diario O Globo, que siguió a la pareja a la distancia en Brasilia, Duhalde comió un filet de pechuga de pollo con arroz blanco, e Hilda un filet de carne vacuna con arroz y brócoli.

Se quejaron de que no pudieron tomar ni un café en paz porque el periodista brasileño los seguía. "Quiero que se olviden de mí", le dijo Duhalde, cuando éste le hizo una pregunta. Involuntariamente, Duhalde emuló al último presidente de facto brasileño, Jo‹o Baptista Figueiredo, que al dejar el poder, en 1984, pronunció su frase más célebre: "Quiero que me olviden". "Ahora soy una persona común. Vine a descansar", complementó Duhalde.

No les reveló a los diplomáticos argentinos hacia dónde partió ayer, para resguardar su privacidad.

"Dijo que hasta piensa tomar taxis para moverse en el lugar a donde va con la mayor simplicidad", contó un diplomático argentino a LA NACION. No partieron para Río de Janeiro, pero se quedarán 20 días en Brasil.

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