Duhalde: "Fue una cacería atroz"

Denunció a la policía bonaerense; pidió a los testigos que pierdan el miedo y declaren En el acto por el Día de la Prefectura Naval, el Presidente volvió a comparar, por la impunidad, el asesinato de los dos jóvenes con el caso Cabezas "La muerte golpeó a la patria", dijo
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29 de junio de 2002  

El presidente Eduardo Duhalde calificó ayer el desempeño de las fuerzas de seguridad durante los incidentes del último miércoles en el piquete del puente Pueyrredón como "una atroz cacería" y pidió a los testigos que "pierdan el miedo" e informen lo ocurrido a la Justicia.

Además, volvió a vincular el episodio con el asesinato del reportero gráfico de la revista Noticias, José Luis Cabezas, y con las jornadas del 19 y 20 de diciembre último, que finalizaron con la renuncia del entonces presidente Fernando de la Rúa.

"Aparentemente, quienes deben custodiar el orden son los que llevaron a cabo esta atroz cacería", manifestó el Presidente al mediodía durante el acto por el Día de la Prefectura Naval Argentina en la Escuela de Oficiales de la ciudad bonaerense de Zárate.

En la ceremonia estuvieron presentes el ministro del Interior, Jorge Matzkin, y el secretario de Seguridad Interior, Juan José Alvarez.

El discurso de Duhalde fue breve y se retiró del palco visiblemente ofuscado: "No son horas de celebraciones para los argentinos. Son horas de extremas dificultades. Esta semana nuevamente fuimos sacudidos y la muerte golpeó a la patria", dijo.

El Presidente afirmó que "aparentemente algunas cosas ya se están aclarando" y recordó una conversación que mantuvo el miércoles último con el secretario de Seguridad Interior, en la que le explicó que la diferencia entre los asesinatos del 20 diciembre, cuando se realizaba un cacerolazo en la Plaza de Mayo, y en la represión policial del piquete de Avellaneda, es que los hechos de fin de año "se habían concretado por la noche y una veintena de muertes podía ocultarse", pero el piquete "ocurrió al mediodía y no puede quedar impune".

"La democracia no tolera que acontecimientos como éstos queden cubiertos por la impunidad", agregó.

Comparación

Duhalde también dijo que las muertes de los dos piqueteros le recordaban el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas, ocurrido el 25 de enero de 1997, cuando él era gobernador de la provincia de Buenos Aires, porque tuvo "parecidas y similares formas".

"Entonces -afirmó-, desde el primer día dije que debía esclarecerse con todo el esfuerzo de la provincia y ahora, de la misma manera, como presidente de la República, les dije al secretario de Seguridad y al ministro del Interior que pusieran todo su peso" para aclarar las muertes.

Poco después, Duhalde se mostró preocupado porque la interpretación de la comparación con el caso Cabezas no sea en el sentido de que le "han tirado un muerto más", sino por el carácter de impunidad que se objetiva en el hecho de que los crímenes se registraron delante de fotógrafos y de distintos testigos.

Antes del discurso presidencial, el prefecto general Juan José Beltritti, a cargo de una de las fuerzas que intervino en los disturbios de Avellaneda, destacó que "en la actual coyuntura, estamos haciendo bien nuestro trabajo y podemos seguir haciéndolo con creciente eficacia, pese a las férreas restricciones presupuestarias".

Duhalde se retiró escoltado por Matzkin y Alvarez, que se negaron a responder preguntas del periodismo. "Ahora no puedo hablar", dijo el Presidente, con gesto de enojo, mientras ingresaba en la Escuela de Oficiales para retirarse en helicóptero.

El acto se completó con un desfile de cadetes y prefectos, encabezados por la primera mujer abanderada en los 192 años de historia de la fuerza, María Daniela Bartolomei.

"Confío en que la bandera en manos de una mujer sea también un símbolo de paz y de cambio para nuestra querida patria", expresó Duhalde.

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