Duhalde mantiene vacantes en áreas clave de la administración

Infraestructura, Comunicaciones, Energía y Cultura, entre otras, siguen sin jefe
Infraestructura, Comunicaciones, Energía y Cultura, entre otras, siguen sin jefe
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27 de enero de 2002  

A casi un mes de la asunción de Eduardo Duhalde como presidente, la intrincada estructura del Estado muestra vacantes en decenas de secretarías y dependencias oficiales, muchas de las cuales serán decisivas en la etapa de negociaciones y reformas políticas y económicas abierta tras el estallido de la crisis.

Está acéfala la Secretaría de Comunicaciones, cuyo titular tendrá que acordar con las empresas privatizadas de telefonía las tarifas que regirán en la segunda mitad del año. Tampoco hay jefe en Energía y Minería, en Infraestructura, en Cultura y en Narcotráfico, por citar sólo algunas.

En total, resta nombrar a cerca de 400 funcionarios, explicó el vocero presidencial, Eduardo Amadeo, que consideró lógico que un gobierno surgido de emergencia, tras la caída de dos presidentes, tarde en conformar toda su plantilla.

Esa indefinición tiene mucho que ver con los tironeos entre distintos sectores del oficialismo por el perfil que se le dará a esas áreas. Además, falta que el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, defina el alcance de una reforma del Estado, que marcará fusiones de secretarías y la eliminación de otras.

"En la próxima semana debería estar completo el elenco de todos los ministerios. Sólo se requiere un poco de tiempo para negociar los nombres de los secretarios y el alcance de sus funciones", explicó a LA NACION una fuente de la Jefatura de Gabinete.

El vocero Amadeo también calculó que es inminente el nombramiento de los encargados de las áreas de gobierno vacantes, y justificó las demoras al decir: "El Presidente quiere analizar en detalle algunas designaciones, pero la emergencia y la necesidad de solucionar los problemas más graves hacen que pueda demorar otras decisiones".

La ausencia de responsables en algunas dependencias ha generado en los últimos días algunas complicaciones administrativas y muchas más especulaciones políticas y económicas.

Nuevas tarifas

Un ejemplo de esto último es lo que ocurre con Comunicaciones y con Infraestructura.

La designación de los titulares de las áreas que deben organizar la convocatoria y las negociaciones por las tarifas de importantes servicios públicos privatizados tiene en vilo a importantes empresarios y provoca algunas peleas en el gabinete.

El simple rumor de que el ministro de la Producción, José Ignacio de Mendiguren (cuya cartera sólo existe virtualmente porque falta reformar la ley de ministerios), intentó poner bajo su órbita estas secretarías motivó decenas de llamadas a importantes funcionarios desde empresas extranjeras, indicaron fuentes de la Casa Rosada.

Tras la devaluación y la desdolarización de las tarifas, las compañías privatizadas temen que De Mendiguren pueda influir en la renegociación de contratos, porque consideran que el ex titular de la Unión Industrial Argentina (UIA) planteará políticas proteccionistas que los perjudicaría.

"Las decisiones en áreas tan delicadas va a tomarlas Duhalde, con el consejo preferencial del ministro (de Economía, Jorge) Remes Lenicov", explicaron las fuentes de la Jefatura de Gabinete.

Complicaciones

Los nombres de los futuros secretarios se mantienen en "total hermetismo", dicen allegados a Capitanich. Pero justamente la ausencia de responsables en áreas como Cultura o Narcotráfico causa críticas e inconvenientes.

Al no haber un secretario de Prevención del Narcotráfico hace imposible importar y exportar sustancias necesarias para la fabricación de algunos medicamentos. Se trata de sustancias llamadas precursores químicos, que sirven también para la producción de drogas prohibidas, como la cocaína. Por eso, cada operación que involucre la entrada o salida del país de esas sustancias debe ser refrendada por el titular de Narcotráfico.

Editores de libros, cineastas y artistas de distinta índole pidieron formalmente a Duhalde que nombre un secretario de Cultura para diseñar una política que evite una fuerte caída de empresas y de la producción artística nacional.

La ministra de Educación, Graciela Giannettasio, insiste en que Cultura quede bajo su órbita, aunque es mayoritaria la posición de mantener esa secretaría con presupuesto propio y en el área presidencial, como ocurrió durante el gobierno de Fernando de la Rúa.

Otro caso: la Cámara de Empresas de Servicios Informáticos alertó la semana última que en breve el país sufrirá un desabastecimiento de insumos de computación y reclamó el nombramiento de un secretario de Tecnología, para disponer de un interlocutor que atienda sus reclamos.

Más tiempo

"El Presidente quiere analizar en detalle algunas designaciones, pero la emergencia y la necesidad de solucionar los problemas más graves hacen que pueda demorar un poco decisiones como ésas"

Eduardo Amadeo

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