Duhalde proyectaría ser jefe de Gabinete después de octubre

Joaquín Morales Solá
Ya realizó sondeos en el radicalismo
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30 de agosto de 2001  

El ex gobernador de Buenos Aires y actual candidato a senador peronista Eduardo Duhalde manifestó en reuniones reservadas que estaría dispuesto, bajo condiciones políticas especiales, a hacerse cargo de la Jefatura de Gabinete después de las elecciones del 14 de octubre próximo.

Duhalde, que realizó hace pocos días una visita a los Estados Unidos invitado por una fundación vinculada con el Partido Republicano, sostiene que la crisis argentina necesita también de una sólida solución política, según la mirada que advirtió en Washington.

De todos modos, el ex candidato presidencial recibió también algunas sugerencias de funcionarios vinculados estrechamente con el presidente Fernando de la Rúa, que lo sondearon con la posibilidad de que encabece un gobierno justicialista, en condición de jefe de Gabinete y bajo la presidencia del actual mandatario, si los resultados electorales fueran tal como lo anticipan las encuestas.

De tales mensajes del oficialismo y sobre su propia predisposición a formar un gobierno peronista o de unión nacional, Duhalde le informó ya al ex presidente Raúl Alfonsín, su frontal contrincante en la campaña bonaerense.

Duhalde ha mantenido en los últimos días un discurso dual: en los Estados Unidos apoyó las decisiones económicas del gobierno de De la Rúa (a quien informó personalmente de su viaje al exterior y se ofreció para contribuir desde allá) y a su regreso reflotó una posición de cuestionamiento al "modelo" y a la propia influencia de Washington. "Es simple: debe atender el frente interno del peronismo", explicaron a su lado.

Duhalde (que ha enhebrado una relación personal buena y frecuente con el actual jefe de Gabinete, Chrystian Colombo) reuniría condiciones especiales después de octubre. Por un lado, en ningún otro distrito importante del país las encuestas vaticinan una victoria peronista de la magnitud que podría producirse en Buenos Aires; el encuestador habitual del peronismo bonaerense, Julio Aurelio, anticipó que allí habrá un triunfo del justicialismo por más de 20 puntos, según las actuales mediciones.

Se trata, por otro lado, del distrito que más legisladores envía al Congreso Nacional, y el control de la mayoría parlamentaria será, después de octubre, la clave de cualquier solución política.

Como en Francia

Fuentes duhaldistas aclararon, de cualquier forma, que Duhalde sólo aceptaría esas funciones en el marco de un "gobierno nuevo", más parecido al sistema de "cohabitación" francesa que a cualquier otro modelo. En Francia, el partido que gana las elecciones legislativas es el encargado de formar gobierno aun cuando el presidente de la nación sea de otro signo político. Ahora, por ejemplo, el presidente de centroderecha Jacques Chirac debe convivir con el gobierno socialista de Lionel Jospin.

Algunos constitucionalistas del peronismo están estudiando, incluso, si las previsiones de la actual Constitución serían suficientes para contener una administración peronista bajo la presidencia de un radical. Algunos de ellos, como García Lema, aconsejaron una pequeña modificación de la Carta para que no queden dudas sobre las atribuciones de uno y otro.

Casualmente, o no, Ricardo Gil Lavedra, otro hombre de leyes, pero del radicalismo, viene sosteniendo que la aplicación aquí del sistema francés de "cohabitación" requiere de una modificación constitucional.

La mayor discrepancia entre ellos se refiere al método para modificarla: el peronismo cree que puede hacerse el cambio mediante la Asamblea Legislativa, convertida en Asamblea Constituyente, mientras que los radicales le huyen a esa fórmula y prefieren la elección popular de una Asamblea Constituyente, que no debería deliberar por más de 15 días y con miembros que no cobrarían dietas, dicen.

Caso problemático

Duhalde habría conseguido ya cierta aquiescencia de parte de los principales gobernadores peronistas para que continúe explorando esta salida a la crisis política. Se habrían manifestado de acuerdo Carlos Reutemann y José Manuel de la Sota. El más problemático de los casos era el de Carlos Ruckauf, porque se dijo que él también aspiraba a liderar esa solución, pero el gobernador bonaerense manifestó que le gustaría más continuar con su proyecto presidencial para dentro de dos años.

Duhalde ha restablecido ciertos puentes con el menemismo (con Eduardo Bauzá, por ejemplo), pero no con Menem. Más aún: planifica convocar al congreso nacional partidario, que él preside, antes de fin de año para intervenir la conducción nacional del partido y llamar a elecciones internas en marzo para elegir un nuevo consejo.

En cuanto al gabinete en sí mismo, Duhalde no estaría en desacuerdo con la continuidad de Domingo Cavallo en la principal cartera del Gobierno, porque de hecho fueron aliados electorales hasta 1999, aunque condicionaría su permanencia a los resultados de octubre y a la posterior imagen del ministro. De todos modos, habría adelantado que tampoco vería con malos ojos el relevo de Cavallo por su viceministro, Daniel Marx, por quien el ex gobernador siente respeto profesional y afecto personal.

Duhalde viene hablando con Alfonsín de un gobierno de unión nacional, pero el ex gobernador mantiene sus propios vínculos con la administración delarruista.

El mismo De la Rúa envía mensajes a distintos lados con un objetivo parecido, siempre con la mirada puesta en el día después de las elecciones.

Graciela Fernández Meijide (con quien el Presidente restableció un diálogo personal y político) habló de la posibilidad de un gobierno de esas características con el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, pero éste le mandó a De la Rúa un recado lleno de sentido común: "Es el Presidente el único que está en condiciones de convocar a la unión nacional. Todo lo demás se parecerá a una conspiración".

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