Duhalde teme que no se llegue al acuerdo

No logra convencer a los diputados
Mariano Obarrio
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22 de noviembre de 2002  

El gobierno del presidente Eduardo Duhalde, que nació de un acuerdo parlamentario, comenzó ayer a temer seriamente que la falta de acuerdo en el Congreso pueda transformar el veranito económico en un infierno político y social y provocar el fracaso definitivo del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

"La dirigencia de este país no está a la altura de las circunstancias. El menemismo, la UCR e incluso algunos de los nuestros juegan, a sabiendas o no, para que todo se caiga", se lamentó ayer ante LA NACION un influyente ministro. Esta misma es, según confió, la máxima preocupación del Presidente.

El Senado le dio anoche el único respiro a la Casa Rosada. Sancionó los acuerdos que pide el FMI y que fueron convenidos entre Duhalde, los gobernadores y los líderes parlamentarios, como se informa por separado. Pero en Diputados subsisten las trabas de radicales, peronistas y menemistas.

La suerte de la Casa Rosada está ahora en manos del posible consenso entre funcionarios y legisladores. Para Duhalde, el sector del PJ que responde a Carlos Menem tiene un proyecto: el caos. En un contexto de desorden político, deslizan hombres más cercanos al jefe del Estado, Menem se imagina capaz de regresar al poder en 2003. Los duhaldistas acusan al ex presidente de conspirar dentro del FMI; en el Congreso, en la Justicia y en el sistema financiero, para presionar sobre el tipo de cambio.

El Gobierno descuenta que la relación con Menem está quebrada y es irreversible; la fractura en el PJ es sólo una cuestión de tiempo, se resignan.

Menem quiere elecciones internas cuanto antes para potenciarse políticamente y Duhalde obstruirá como sea ese camino. En la Casa Rosada descuentan a estas alturas que no habrá comicios internos en el PJ y que los candidatos deberán presentarse individualmente en las elecciones presidenciales del 27 de abril. Será la última declaración de guerra al menemismo.

En cuanto a los radicales, el jefe del Gabinete, Alfredo Atanasof, se convenció, y se lo dijo a Duhalde, de que la UCR no puede ya controlar su situación interna, según altas fuentes del Gobierno. "Los radicales no quieren pagar el costo político de tener que enfrentar a los productores y propietarios cuando rematen sus casas y sus campos", dijo un ministro a LA NACION.

Duhalde y los gobernadores habían acordado el lunes en Olivos que el Congreso convalidaría la renuncia del Presidente para el 25 de mayo de 2003 y el nuevo cronograma electoral, con elecciones presidenciales el 27 de abril próximo y ballottage el 18 de mayo.

También convinieron que suspenderían por ley las elecciones internas abiertas y simultáneas repuestas por la Cámara Electoral, para que cada partido pueda seleccionar a sus candidatos cuando quiera.

El acuerdo se completaba con la aprobación, además, del presupuesto 2003; la prohibición al Ejecutivo a dictar moratorias impositivas; la prohibición de suspender las ejecuciones a deudores del sistema financiero y la eliminación de los planes de competitividad, entre otros temas.

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