"El acuerdo de Alberto Fernández con los gobernadores no es una traición", dijo De Luca

El consultor político Jaime Durán Barba
El consultor político Jaime Durán Barba Fuente: Archivo
El funcionario hizo una dura autocrítica sobre la falta de apertura de Cambiemos
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30 de septiembre de 2019  

A Cambiemos le faltó amplitud, peronismo, funcionarios que entendieran el interior del país y que no se sintieran orgullosos de no hacer política. Y le sobró la victoria de 2017 en 14 provincias, que le impidió plantearse una autocrítica para 2019. Esos y otros conceptos planteó Sebastián García de Luca, secretario de Interior en el ministerio que conduce Rogelio Frigerio y delfín del presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, el hombre que, dentro del esquema oficialista, intentó defender "la rosca" política, sin suerte.

"[Jaime] Durán Barba era un buen consultor que sabía ganar elecciones. Creo que uno no puede gobernar con un buen consultor", sostuvo De Luca ayer en diálogo con FM Milenium. Agregó que mientras el gurú ecuatoriano pregonaba el "purismo", el "ala política" que lideraba Monzó pedía "aumentar la base de sustentación" política de Cambiemos para "amortiguar la trompada" si al Gobierno le iba mal.

"Hubo una línea de funcionarios que se sintió orgullosa de no ser política y me parece totalmente absurdo. Hay que hacer política y solucionar problemas desde lo técnico", sostuvo el candidato a diputado nacional por Buenos Aires, para ir por más: "A Cambiemos, como cuestión cultural, le faltó peronismo. Hay muchos funcionarios que son de la Capital Federal, y allí no existe la intermediación política. Son buenos para manejar la Capital, pero no el gobierno nacional". Y completó: "Pro nació muy exitoso en la ciudad, pero muchas veces le falta más cercanía con el interior".

Entrevistado por Romina Manguel en A confesión de parte, De Luca sostuvo que "no haber planteado de entrada un gobierno" más amplio es uno de los factores que explican el resultado de las PASO del 11 de agosto. "Nos tocó gobernar un país con cinco gobernadores, con un tercio de los diputados, un quinto de senadores, con 430 intendentes de 2300, es muy difícil", abundó.

Con todo, no cuestionó a los gobernadores que se alinearon con Alberto Fernández pese a la redistribución de recursos federales que consiguieron durante el gobierno de Mauricio Macri. "No lo veo una traición de los gobernadores, sino como parte del juego político electoral. Hay que salir de la lógica de que los gobernadores tienen que jugar en tu boleta porque sos el macho alfa que les da la plata. Si gana Fernández nosotros nos merecemos una autocrítica enorme que no tiene que ver con el rol de los gobernadores", señaló.

Propuso, en cambio, hacer otra autocrítica sobre las alternativas que Cambiemos debió construir en esas provincias y no logró. "Nos fue bien en 2015 y 2017. Es muy difícil cambiar cuando te va bien en una elección", dijo, para agregar: "Haber ganado en 14 provincias en 2017 no permitió rever la estrategia en 2019".

Pese el fuerte tono autocrítico de sus frases, el funcionario evitó señalar que Juntos por el Cambio ya está derrotado. "Tenemos que trabajar para buscar el ballottage", planteó.

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