Duro reclamo de Cristina para que Irán cumpla el acuerdo por la AMIA

En su mensaje ante la Asamblea General pidió al nuevo gobierno de Teherán, liderado por el moderado Rohani, que diga si va a aprobar el memorándum y cuándo lo hará
Silvia Pisani
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25 de septiembre de 2013  

NUEVA YORK.– En una admisión implícita del estancamiento del diálogo bilateral con Irán, la presidenta Cristina Kirchner reclamó al nuevo gobierno de Irán la ratificación del acuerdo que la Argentina firmó con el anterior gobierno de ese país para tratar de esclarecer el atentado a la AMIA.

"Esperamos que nos digan si se ha aprobado el acuerdo, cuándo se va a aprobar y que pudiésemos tener una fecha de conformación de la comisión para que el juez argentino pueda ir a Teherán", dijo en su mensaje en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) .

En el pasaje más duro reclamó a Teherán "no tomar por estúpida" a su administración "ni confundir la paciencia" para avanzar en la resolución del tema. No se vio a nadie de la delegación iraní en el recinto en el momento en que ella hacía su ponencia. El discurso de la Presidenta denotó enojo por el incumplimiento de Teherán, a un año de que, en el mismo ámbito, anunciara su disposición a avanzar en un entendimiento.

Pese a que el acuerdo entre ambos países fue ratificado por el Congreso argentino, nunca recibió tratamiento en el Parlamento iraní. En consecuencia, no se avanzó con la formación de una comisión de expertos ni en la posibilidad de que la justicia argentina interrogue a los acusados iraníes por el atentado.

En su reclamo de "gestos concretos" por parte de Teherán, la Presidenta usó un singular argumento. Sostuvo que, en realidad, es Irán el que "necesita" poner en marcha el acuerdo que propició el canciller Héctor Timerman, porque "así el mundo creerá" en la moderación y el ánimo de diálogo que expuso el nuevo gobierno, encabezado por Hassan Rohani.

En otro párrafo de su discurso, la Presidenta volvió a criticar a los "fondos buitre", el "doble estándar" de las potencias occidentales en cuestiones de derechos humanos y "la militarización de las islas Malvinas" por parte de Gran Bretaña. No mencionó, en cambio, el escándalo por el espionaje de Estados Unidos.

Esto llamó la atención porque había sido un tema que había mencionado varias veces, y que mereció una fuerte denuncia horas antes por parte de su colega brasileña Dilma Rousseff en el mismo estrado.

Ni siquiera lo mencionó en la serie de alusiones que hizo a los Estados Unidos, al que -sin citarlo en ningún momento- atribuyó "doble estándar" cuando pontifica contra el uso de armas químicas en Siria cuando tiene en su pasado "el napalm de Vietnam y las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki".

Cristina no mencionó ni una sola vez el nombre de Barack Obama en su discurso, pero lo aludió en forma permanente para cuestionar su posición en la guerra de Siria así como que guarde silencio -hasta ahora- frente a la "cuenta que los fondos buitre le quieren hacer pagar a la Argentina".

Como contraste, la Presidenta agradeció al gobierno de Francia "que sí se presentó" ante la Corte Suprema de los Estados Unidos para avalar el reclamo argentino contra los fondos especuladores que demandan al país por el pago de los bonos en default.

También citó en igual sentido a la ex directiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), Anne Krueger "de quien no se puede decir que sea precisamente amiga", pero a la que le reconoció el gesto a favor del país.

En esa misma línea, pareció lanzar un duro cuestionamiento al silencio del gobierno norteamericano. Lo hizo al recordar al ex secretario del Tesoro, Paul O'Neill, cuando -en el 2001- sostuvo que los "plomeros norteamericanos no tenían por qué pagar la fiesta de la Argentina".

Sobre esa base se apoyó enseguida para recordar que "fue en los Estados Unidos" donde nació la última crisis financiera y que son ahora "los chicos y los pobres de la Argentina los que no tienen por qué pagar" las disposiciones de mercado que inventan otros.

El discurso ante la ONU, donde habló durante cincuenta minutos -más de tres veces de lo que se le permite a cada orador- fue la única actividad oficial que tuvo en el día. "Pasé la jornada escuchando los discursos de quienes me precedieron", dijo la mandataria.

La presidenta, que apenas terminó su discurso emprendió vuelo de regreso a la Argentina, fue de las últimas oradoras del día. De hecho, le tocó hacerlo en un recinto ya semivacío. Algunos de quienes escuchaban partieron en pleno discurso. "Yo agradezco que me toque tan tarde esta vez, así puedo contestar a varios", dijo al empezar.

De hecho, las alusiones a Obama fueron permanentes, mientras que la oferta de "moderación, diálogo y compromiso por la paz" que había hecho poco antes el iraní Hassan Rohani le dio pie para emplazarlo a que "ponga fecha" y "actos concretos" al acuerdo que lleva un año estancado, tras haber sido ya avalado por el Congreso argentino.

"No tenemos por qué dudar de su palabra", desafió la Presidenta. "Pero queremos hechos concretos", demandó. El canciller Timerman escuchaba el discurso desde su butaca, distraído, a veces, con la lectura de su tableta con tapa amarilla.

"Estamos listos para ir a Teherán para interrogar a los cinco ciudadanos iraníes acusados" de haber participado en la voladura de la mutual judía AMIA.

"No tenemos miedo de ir allí. ¿Por qué habríamos de tenerlo?", argumentó. Al precederla en el uso de la palabra, Rohani no hizo mención alguna a la cuestión.

La otra gran ignorada de la noche fue Rousseff. No sólo, contra lo que se esperaba, su reclamo fue ignorado por Cristina. También lo ignoró Obama y, uno tras otro, los presidentes de la región que expusieron en el día de ayer: Santiago Piñera, de Chile, y Juan Manuel Santos, de Colombia.

El único que hizo una referencia fue el uruguayo José "Pepe" Mujica. "La vigilancia electrónica mina la confianza y nos enferma moralmente", dijo, convertido en el poeta de la noche.

El otro tema que abordó Cristina fue la "militarización" de las islas Malvinas, por parte de Gran Bretaña. En este sentido, volvió a recordar el incumplimiento de Londres de la resolución de las Naciones Unidas que insta a los dos países a dialogar sobre la soberanía del archipiélago.

Irán, Malvinas y "fondos buitre"

Fueron los vértices de su exposición en la ONU

  • "Ahora esperamos que (en Irán) nos digan si se ha aprobado el acuerdo, cuándo se va a aprobar, si no se hizo, y si podemos tener una fecha para que un juez argentino pueda viajar a Teherán"
  • "Es necesario terminar con este doble estándar y de que se cumplan las resoluciones y decisiones de este organismo (ONU) a rajatabla, para débiles y para fuertes, grandes y pequeños"
  • "Los millones de argentinos tampoco tienen por qué pagar la fiesta de los lobbistas que están por detrás de los «fondos buitre»"
  • Del editor: qué significa.

    El Gobierno acordó con el duro Ahmadinejad, cuando era políticamente incorrecto. Ahora cuestiona al blando Rohani, cuando el mundo lo elogia.

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