EE.UU. mostró su preocupación y delegó en el FMI las reacciones

La Casa Blanca dijo que "monitorea" los acontecimientos y expresó su apoyo
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21 de diciembre de 2001  

WASHINGTON.- Ayer, poco después de las 18 (hora local), el embajador argentino en Washington, Guillermo González, le comunicó oficialmente a la Casa Blanca que el presidente Fernando de la Rúa había renunciado a su cargo. En la oficina de prensa de la Casa Blanca, no hubo una reacción inmediata.

Pero posteriormente el Departamento de Estado dio a conocer un comunicado en el que dice que la Argentina es "un vecino, un valioso aliado y un amigo" y que Estados Unidos aprecia la cálida relación que los dos países han tenido. Agrega que la Casa Blanca valora la estrecha relación laboral desarrollada con el presidente De la Rúa y que Estados Unido espera "tener una relación igualmente cercana con el sucesor del presidente De la Rúa".

Anoche, los noticieros de televisión seguían mostrando las imágenes de la violencia y el desorden en las calles de Buenos Aires, al informar sobre la renuncia del presidente argentino. A la vez, algunos especialistas en economía expresaron sorpresa por la reacción social argentina y temor a un contagio a Chile y Brasil. Otros dijeron que la posición de Estados Unidos con la Argentina era amistosa de palabra, pero fría en materia de finanzas.

"El presidente Bush considera a la Argentina un aliado valioso y un país amigo", dijo el vocero presidencial Ari Fleischer. Agregó que hace meses Bush alienta a De la Rúa a que encuentre formas de evitar que la Argentina caiga en un colapso económico y a que se trabaje con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

"Estamos preocupados por los acontecimientos. Pero es muy importante destacar que la Argentina tiene una fuerte y vibrante democracia", dijo Fleischer y añadió que la Casa Blanca "monitorea" los sucesos en la Argentina. Ya para el anochecer, la vorágine en Buenos Aires se había llevado parte del significado de estas palabras.

El secretario del Tesoro norteamericano, Paul O´Neill, expresó un mensaje similar en que destacó que la violencia y la pérdida de vidas de los últimos días subrayan la importancia de los esfuerzos argentinos para colocar al país en un camino económico sostenible y dijo que la Casa Blanca continuará apoyando a la Argentina mientras toma las medidas necesarias para encarar sus problemas.

El FMI, a cargo

La posición oficial norteamericana es dejar en manos del FMI la reacción operativa frente a esta crisis. Ayer, Thomas Dawson, vocero de esa institución, reiteró que el FMI está preparado para trabajar con las autoridades argentinas, con el cambio de ministros y de gobierno que está tomando lugar. "Estamos listos para trabajar con el nuevo gobierno a medida que asuman sus responsabilidades", dijo. La inocencia del FMI llama la atención.

Dawson tuvo que responder al cargo que el FMI era el responsable del caos social en la Argentina porque se había negado a aprobar el desembolso de 1260 millones de dólares que se necesitaban para pagar los vencimientos de la deuda en diciembre.

Dawson respondió que esa decisión se tomó porque la gerencia del FMI decidió que el programa económico no era sostenible. Y agregó: "En el orden de las magnitudes de que habla la gente, 1230 millones, creo, no es una cantidad suficiente para sellar el acuerdo". En otras palabras, no es suficiente dinero para resolver el problema de la deuda argentina.

Por su parte un asesor republicano, muy ligado al movimiento conservador de Estados Unidos, destacó la preocupación que suscita la crisis argentina en personas que defienden las reformas económicas realizadas en estos años en el hemisferio.

"Dejar que el país caiga de esta manera -dijo- puede tener una mala repercusión política sobre el programa de reformas que defendemos. Pero hoy en Washington el tema de la Argentina no tiene prioridad, y se encuentra en manos del Tesoro, cuya posición dura y apolítica ya se conoce."

También dijo que la incipiente gran agenda latinoamericana de Bush había quedado relegada por la guerra contra el terrorismo internacional, a pesar de que el presidente norteamericano tiene un interés genuino en la región. También expresó preocupación de que la política norteamericana se perciba en el hemisferio como indiferente frente a la crisis de un país que considera aliado. Quizás ese distanciamiento cambie ahora, agregó.

"Una crisis puede ser un llamado que despierte a la comunidad política de la gravedad de la situación", dijo. Pero no se sentía seguro de que fuera así. Además, dijo, para colmo de males, hay que tomar en cuenta que estamos en vísperas de Navidad y la gente esta pensando "en otra cosa".

Qué dijeron otros gobiernos

España: el gobierno de Aznar expresó su "preocupación" por la situación en la Argentina, y dijo que confiaba "en la capacidad de las instituciones democráticas del país" para superar esta coyuntura.

Francia: el canciller Hubert Védrine dijo que Francia apoyará "los esfuerzos de la UE" para ayudar a la Argentina y que espera que el país "pueda superar esta prueba".

Israel: anunció una campaña para la inmigración acelerada de judíos argentinos a ese país y dijo que la cantidad de solicitudes para emigrar se duplicó desde que se declaró el estado de sitio.

Paraguay: "Nos preocupa la situación argentina. Veremos de qué forma podemos colaborar", dijo el presidente González Macchi.

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