El acuerdo con el FMI no será de largo plazo

La prioridad es renegociar la deuda
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11 de mayo de 2003  

Con la segunda revisión de las metas del Fondo Monetario Internacional (FMI) casi aprobada, el ministro de Economía afirma que no bien se produzca el cambio de gobierno comenzará a discutirse el nuevo acuerdo con los organismos multilaterales de crédito.

De todos modos Lavagna aclaró que aún no se definieron las características del programa de postergación de pagos que sucederá al miniacuerdo firmado en enero, que vence en agosto de este año.

El ministro prevé reunirse mañana con los técnicos del Fondo para terminar de sellar la última revisión a las cuentas fiscales y monetarias antes del cambio de gobierno.

En principio, no descartó renovar el actual acuerdo de corto plazo, mientras se avanza en la renegociación de la deuda con los acreedores privados. Lavagna aspira a ingresar en la fase decisiva de esta negociación con los tenedores de bonos antes de fines de este año.

Además, el ministro informó que antes del 25 de este mes, fecha del traspaso del mando al nuevo presidente, se darán a conocer los lineamientos para la reforma tributaria que se impulsará luego del recambio. En esta sintonía dijo que el primer paso de la estrategia oficial consiste en reducir los impuestos distorsivos, como las retenciones y el impuesto al cheque, en la medida en que no afecte la recaudación.

-¿Van a buscar que el próximo acuerdo con los organismos multilaterales cubra todo el período del próximo gobierno?

-No lo creo. No hay que olvidar que en el medio está el tema de la renegociación de la deuda privada; sin resolver este tema no sé si sería bueno asumir compromisos de largo plazo.

-¿Se podría intentar renovar el acuerdo actual?

-No lo sé; estamos viendo.

-¿Qué modelo tienen de reforma impositiva?

-Hay lineamientos que se presentarán antes del cambio de gobierno.

-¿Qué margen hay para bajar impuestos ante la necesidad de un mayor superávit fiscal?

-Lo más fácil siempre es pensar el punto de llegada, y lo más difícil es la transición, como ocurrió con la reforma previsional.

-¿Cree en las promesas para bajar rápidamente el IVA?

-No, esos son irresponsables que prometen lo que no pueden y luego, si son elegidos, hablan de la herencia para justificarse por no hacerlo.

-¿Buscarán primero bajar las retenciones y el impuesto al cheque?

-Esa es la línea general, pero hay que ver las cifras en ambos impuestos. Hay que ver si el país puede duplicar o triplicar el cobro por ganancias para compensar la pérdida de recaudación.

Programa de largo plazo

-¿Tienen armado un programa de largo plazo, más allá de haber piloteado la crisis en este año de gestión?

-El programa de mediano plazo ya empezó hace tiempo. Por ejemplo, recuperar y reunificar la moneda nacional no es precisamente una cuestión de corto plazo. Hay otros ejemplos: las decisiones que tomé estando en el Ministerio de la Producción con la conversión a gas del transporte público, el apoyo a las industrias del software, cuyas leyes están en el Congreso, no son precisamente decisiones de corto plazo. Claro que a muchos economistas les cuesta entender que el gas, la estructura energética de un país o el software tengan que ver con la economía, porque simplemente miran los datos que surgen del mercado financiero.

-¿Será complicada la negociación con los acreedores privados?

-Sí, muy complicada, por la cantidad de instrumentos y de bonistas.

-¿Cuándo cree que podrá empezarse a pagar? ¿En un año?

-No sé, yo aspiraría a que sobre fines de este año hayamos entrado en la parte sustantiva de las negociaciones. Hoy se están preparando, que no es un tema menor.

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