El bloque radical de Diputados busca protagonismo ante el futuro gobierno

Quiere desplazar a Rozas y a Moreau como interlocutores del sucesor de Duhalde
Laura Serra
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8 de mayo de 2003  

Tras protagonizar la peor performance electoral en su historia, el último 27 de abril, una fuerte discusión se abrió en el seno del radicalismo respecto de quiénes o qué sectores se erigirán como los principales interlocutores frente al nuevo gobierno justicialista.

La discusión ya ganó los principales despachos de la UCR en el Congreso, donde parten severos cuestionamientos hacia el comité nacional partidario- comandado por el gobernador chaqueño Angel Rozas- por el magro 2,34 por ciento obtenido en la primera vuelta electoral.

Hay legisladores, entre ellos el propio jefe de la bancada de diputados Horacio Pernasetti (Catamarca), que están convencidos de que los bloques parlamentarios del radicalismo deberán ser los "interlocutores naturales" del próximo gobierno, ya que es el Congreso el lugar donde el PJ necesariamente buscará los consensos para aprobar las leyes.

Esta actitud de los legisladores ya generó intenso malestar en la cúpula del comité nacional, que también observa con recelo la postura de ciertos gobernadores e intendentes radicales que, en abierto desafío, pretenden obviar al máximo -y cuestionado- órgano partidario en la futura toma de las decisiones.

Paso al costado

Algunas críticas -bastante severas, por cierto- comenzaron a escucharse ayer, en la primera reunión que celebró el bloque de diputados radicales después de la estrepitosa derrota electoral.

"Es necesario que el comité nacional dé un paso al costado y que quienes tienen peso específico en el radicalismo -legisladores, gobernadores e intendentes- diseñen una estrategia nacional coordinada para afrontar las distintas elecciones provinciales que se avecinan y evitar así que el gobierno justicialista haga más leña del árbol caído", enfatizó un diputado bonaerense.

En la reunión estaba el diputado Leopoldo Moreau, ex candidato presidencial del partido. Si bien recibió gestos de aliento por parte de algunos legisladores -entre ellos Víctor Fayad (Mendoza)- por "haber puesto su espalda" para representar al partido en su peor crisis, Moreau también recibió críticas de sus pares, disgustados porque junto con Rozas, alentó una relación "demasiado próxima" con el gobierno de Eduardo Duhalde. A juicio de estos legisladores, este tipo de relación le valió al radicalismo la peor derrota electoral de su historia.

"Moreau representa la vieja política, de aquellos dirigentes que negocian por debajo de la mesa", asestó Margarita Stolbizer (Buenos Aires). Moreau, inmutable, recordó que Federico Storani (principal referente de la provincia bonaerense), también pertenece a la "vieja política" que la legisladora denostaba.

Más duro fue el mendocino Aldo Ostropolsky. "Las verdaderas banderas de la UCR las llevaron, desafortunadamente, Elisa Carrió y Ricardo López Murphy", cuestionó. Fue entonces cuando su par Claudio Pérez Martínez (La Pampa) respondió: "Entonces, yo estoy equivocado de partido".

La reunión, salvo estos picos de tensión, transcurrió sin mayores contratiempos. Sin embargo, el debate interno recién comienza, y amenaza con recalentarse.

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