El canciller Piqué renovó el apoyo de España al país

Dijo que incluso evaluaría un nuevo desembolso de fondos
Jorge Elías
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29 de diciembre de 2001  

En su justa medida, el gobierno español está dispuesto a respaldar al argentino ante la comunidad internacional y, si fuera necesario, hasta evaluaría otro desembolso, como los mil millones de dólares que concedió en ocasión del blindaje financiero, pero, a su vez, demanda seguridad jurídica para las compañías y los bancos radicados en el país. "No estamos en contra de los cambios, sino de los bandazos", redondeó el canciller Josep Piqué en una entrevista con LA NACION.

¿Qué quiso decir? "Que no haya medidas coyunturales en el muy corto plazo, capaces de estropear la competitividad de la economía en el mediano y en el largo plazo -explicó-. Que esas medidas sean predecibles y que puedan ser, al mismo tiempo, dialogadas con los sectores afectados. Noto gran predisposición de las firmas españolas a apoyar el proceso argentino. Son las primeras interesadas en que las cosas vayan bien. Se trata de modular los cambios necesarios sin que pongamos en riesgo la rentabilidad. Si las compañías no tienen rentabilidad, terminan desapareciendo y eso genera más y más desempleo."

De la reunión con el presidente Adolfo Rodríguez Saá, en su condición de primer funcionario extranjero recibido por el nuevo gobierno, Piqué se quedó con el valor de la palabra empeñada: "Recuperar la confianza y la ilusión perdidas –dijo–. Puede sonar vacío en estos momentos, pero me parece que es una condición indispensable. El país tiene que recobrar el pulso. Si alguien es capaz de transmitírselo al pueblo argentino, habrá dado un paso importante".

-¿Puede hacerlo un gobierno con apenas 60 días de plazo?

-La situación es seria y debe afrontarse con rigor. Es importante que se haga un buen diagnóstico. Pero, al mismo tiempo, con sentimiento de esperanza y de confianza en el futuro. La Argentina va a superar esta situación con el esfuerzo y la ayuda de todos siempre que la sociedad confíe en sí misma, en sus posibilidades y en las inmensas oportunidades de un país con tanto potencial.

-Confianza es lo que no abunda.

-La confianza en uno mismo es una condición indispensable. Hace falta que los argentinos crean en un proyecto político y que dispongan de estabilidad económica, social y jurídica. Yo, como es natural, no tengo las recetas para la Argentina. España ha pasado de ser un país en vías de desarrollo a ser uno desarrollado sobre la base de consensos políticos, con gran respaldo al sistema democrático, y económicos, con la creencia en las virtudes de la economía de mercado y de la apertura hacia el exterior.

-¿Puede haber consenso en una transición de estas características?

-Es mejor para todos que las actuales incertidumbres se despejen cuanto antes. De momento no parece que esto esté definido. Hay suficientes ideas sobre la mesa. La clase política argentina va a tener el sentido de la responsabilidad necesario para ofrecer un esquema de estabilidad en el mediano plazo. Lo necesita el país.

-En los últimos días circuló el rumor de que alguna compañía española estaría dispuesta a emigrar del país si no le dan los números.

-No me consta. Me reuní con varias de las compañías y he advertido una postura unánime de seguir apostando por el país. Todas tienen dudas sobre el marco cambiario con un sistema que va a disponer de una moneda adicional. Hay una situacion de expectativa, pero con una base de tranquilidad. La presencia en la Argentina no es coyuntural ni especulativa. Tiene vocación de permanencia.

Esa vocación de permanencia no correría riesgos por el default (suspensión de pagos de la deuda externa) ni por los abrazos de Rodríguez Saá con los caudillos sindicales, según Piqué.

"Estamos hablando de una situación de emergencia –dijo–. Pueden ser justificables medidas drásticas. Un camino de prosperidad a mediano plazo no pasa por el proteccionismo, ni restricciones, ni rigideces, sino por la apertura, la flexibilidad y el libre mercado, siendo conscientes de que la prosperidad económica es la mejor garantía de la justicia social. Y, también, una posibilidad de aplicar políticas redistributivas que vayan a favor del conjunto de la población. Estas cosas no son incompatibles."

-¿Cayeron en saco roto los $1000 millones que España otorgó a la Argentina en ocasión del blindaje?

-Fueron desembolsados en su mayor parte. Ha sido un préstamo que ha quedado afectado por la cesasion de pagos. Pero España va a seguir mantenido una actitud de cooperación. No vamos a hacer reclamos que no puedan ser atendidos. Hemos hecho lo que teníamos que hacer, sin fisuras. Si lo tuviéramos que volver a hacer, lo analizaríamos y lo haríamos.

-¿Piensan en otro desembolso?

-Cualquier planteamiento en un marco de estabilidad y de búsqueda de acuerdos con la comunidad internacional tendrá a España a favor.

-¿De qué sirven los apoyos políticos si naufragan en los organismos de crédito?

-No quisiera ser excesivamente duro si digo que la responsabilidad primaria de salir de la situación en que se encuentra la Argentina corresponde a los propios argentinos.

-¿Qué impresión transmitirá a la plana mayor de Telefónica?

-Que he visto en el gobierno una clara voluntad de seguir apoyando la presencia de compañías españolas y nuevas inversiones, y de garantizarles la seguridad y la estabilidad necesarias. Y le voy a recomendar que mantenga su apuesta por la Argentina.

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