El caos que sufrió la Argentina provoca dudas sobre el FMI

Líderes latinoamericanos y europeos criticaron al organismo
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23 de diciembre de 2001  

WASHINGTON.- Los terribles tumultos de la Argentina, el colapso de su gobierno y el fracaso de otro salvamento de varios miles de millones han traído nuevos cuestionamientos acerca de la efectividad del FMI y de las políticas financieras de los Estados Unidos, su miembro principal.

Los líderes latinoamericanos y europeos estuvieron de acuerdo con los manifestantes de Buenos Aires y los economistas de Wall Street y con expertos financieros en reconocer que parte de la culpa de los problemas argentinos es de la agencia de préstamos y de las administraciones de Clinton y Bush.

Algunos afirman que el fondo mostró insensibilidad al no dar una nueva ayuda a la Argentina a principios de mes, cuando el programa económico del país diseñado con la aprobación del FMI forzaba a penosas medidas de austeridad a sus ciudadanos. Otros aseguran lo contrario y que fue un error del fondo ofrecer repetidos préstamos a la Argentina a pesar de las indicaciones que las políticas del país eran inviables.

Estas críticas, aunque contradictorias, aumentaron la presión sobre el FMI y la administración de Bush para que articularan una política clara en los esfuerzos financieros de rescate.

En la práctica, sin embargo, el gobierno de Bush tiene aún que tomar una postura clara con respecto a los salvamentos y no ha dado prioridad a la política financiera.

El ministro de Finanzas de Perú, Pedro P. Kuczynki, se lamentó que el fondo se equivocara en el trato con la Argentina. "El fondo es en parte culpable porque no sonó la alarma a tiempo y luego adoptó una línea muy dura cuando ya las cosas estaban increíblemente difíciles", comentó en la radio peruana.

Hubert Védrine, canciller francés, acometió contra el FMI por abandonar a un cliente de larga data e imponer "demandas que han sido excesivas o a destiempo". Los franceses han llamado a establecer su compromiso en la ayuda a la recuperación argentina.

Cuando la crisis argentina empeoró en las últimas semanas, los funcionarios del gobierno de Bush no tomaron una actitud firme y permitieron que el FMI negara préstamos adicionales, aseguran personas relacionadas con las deliberaciones del fondo.

Aun los más duros críticos del FMI consideran que gran parte de la culpa de la situación actual de la Argentina es de los gobiernos de Buenos Aires. Pero muchos sostienen que el fondo debería haber citado a los funcionarios para considerarlo antes.

La Argentina adoptó un régimen de cambio fijo estricto a principios de los años 90. Controló la inflación y se convirtió en una economía floreciente.

Pero luego se permitió que los gastos crecieran fuera de control, llegando a tener una deuda que se ha convertido en algo imposible de sostener. También cayó hace cuatro años en una profunda recesión. El gobierno suplicó al FMI ayuda para mantener su solvencia mientras solucionaba sus problemas. "Si la Argentina hubiera tenido sus principales políticas económicas correctamente, habría evitado este problema", asegura Charles Calomiris, profesor de finanzas y economía de Columbia, que ha estado sonando la alarma por el problema argentino durante meses. "Es siempre difícil cortar la ayuda", agrega, "pero dilatándolo, el Fondo sólo ayuda a que la Argentina se hunda más profundamente".

Riesgo de implosión

Michael Mussa, ex economista del Fondo, afirma que éste "se equivocó en no decir que no a la Argentina en agosto; la situación hubiera sido más fácil de controlar". La dificultad es que esos llamamientos son más fáciles de realizar a posteriori. Mussa reconoce que cuando la situación argentina estaba más estable un intento de dilatar los pagos o devaluar corría el riesgo de sacudir los mercados financieros e incluso causar una implosión financiera en la región. Las posibilidades de contagio actualmente son mínimas.

Por otro lado, es difícil acusar directamente al FMI por el programa económico de la Argentina, sobre todo porque el mismo fue diseñado por el propio país y a veces con objeción de los economistas del fondo.

En el encuentro de agosto en las oficinas centrales del fondo, se dijo a Cavallo que sería mejor que se dilatara el pago de la deuda, pero la Argentina estaba determinada a hacerlo y mantener la convertibilidad para no devaluar y se diseñaron políticas para poder cumplir con las obligaciones.

A pesar de que hay elementos exclusivos de este proceso, la caída de la Argentina parece agregar dudas acerca de la conveniencia de los salvamentos, dudas que ya habían surgido en los últimos años. Casi todas las principales ayudas, incluyendo la de México, Tailandia, Indonesia, Corea del Sur, Rusia y Brasil, han sido intensamente escrutadas de todos lados, aunque por razones completamente diferentes.

La lección de la Argentina, afirman funcionarios del fondo, es que tienen que encontrar una forma de decir que no antes de que la gente que se espera que ayuden salga a la calle.

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