El caso Etchecolatz exhibió tensiones y una nueva mayoría en la Corte

El portal de la Corte exhibe desde ayer una nueva foto, con Rosenkrantz en el centro
El portal de la Corte exhibe desde ayer una nueva foto, con Rosenkrantz en el centro Crédito: CSJN
Los jueces rechazaron la prisión domiciliaria para el represor, con el único voto en contra del presidente del tribunal
Hernán Cappiello
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31 de octubre de 2018  

A paso cansino, nuevas mayorías y pulseadas hasta ahora desconocidas, la Corte Suprema de Justicia comenzó a andar en una nueva etapa presidida por Carlos Rosenkrantz, que se tomó un mes para hacer funcionar el tribunal.

La Corte comunicó ayer que rechazó la prisión domiciliaria del exrepresor Miguel Etchecolatz en dos causas, y lo resolvió por mayoría y con la única disidencia de Rosenkrantz. Fue notoria la soledad de su voto y evidenció una nuevas mayoría del tribunal. En lo jurídico, Ricardo Lorenzetti , Horacio Rosatti y Elena Highton entendieron que la decisión relativa a la detención domiciliaria debe ser precedida siempre por informes del Cuerpo Médico Forense porque su imparcialidad está garantizada. Resaltó la mayoría que las conclusiones de estos informes deben poder ser controladas por las partes. Rosenkrantz, en cambio, votó en disidencia en ambas causas por considerar que los recursos de queja presentados son inadmisibles.

El fallo hizo ruido a pesar de no tener efectos prácticos porque Etchecolatz, condenado esta semana por cuarta vez a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad en la causa conocida como Puente 12, ya estaba en la cárcel de Ezeiza y había dejado su casa de Mar del Plata, pues la Sala IV de la Cámara de Casación penal ya había revocado su prisión domiciliaria.

Ayer, el Centro de Información Judicial (CIJ) comunicó que la Corte dictó media docena de sentencias. A última hora de la tarde, la web se cayó. Los fallos eran una sentencia sobre indemnizaciones al trabajador que sufre un accidente en el trayecto entre el trabajo y su domicilio; otro sobre beneficios previsionales en un caso de accidentes sufridos por agentes del Servicio Penitenciario Federal y de la Policía Federal, y un rechazo a un recurso de un funcionario del Sedronar en la causa de la efedrina. La Corte también dejó firme el procesamiento de Luis Chocobar, el policía que mató a un ladrón en La Boca, por homicidio agravado por la utilización de un arma de fuego, en exceso en el cumplimiento de un deber. También la Corte confirmó la desestimación por inexistencia de delito a raíz de una denuncia de la expresidenta Cristina Kirchner contra Mariano Federici, titular de la UIF.

Más allá de lo publicado en el CIJ, la Corte resolvió otorgar un aumento salarial a los judiciales del 20%: lo reclamado por el gremio de Julio Piumato, la Unión de Empleados de la Justicia Nacional. Desde que asumió como presidente, Rosenkrantz venía demorando la decisión. Fueron los peronistas Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti, esta vez con Lorenzetti, los que llevaron el asunto al acuerdo de ministros. La resolución fue unánime, con cinco firmas, para otorgar el ajuste salarial en dos cuotas, de modo de llegar a fin de año con una recomposición del 40%, como la inflación.

No obstante, el gremio de los judiciales convocó a una huelga para el jueves sin asistencia a los lugares de trabajo. Se oponen a la norma que lleva a que los empleados y funcionarios judiciales paguen impuesto a las ganancias y en contra del traspaso de los funcionarios y empleados de la Justicia nacional a la Ciudad.

Los ministros de la Corte en el acuerdo de ayer frenaron algunas iniciativas de Rosenkrantz y le recordaron que si bien le dieron los votos para desplazar a Lorenzetti como presidente del tribunal, las decisiones son las de un cuerpo colegiado. Por ejemplo, Rosenkrantz sometió a consideración de sus colegas un protocolo para la difusión de noticias judiciales en el CIJ, con plazos prestablecidos para la redacción de gacetillas y síntesis antes de su publicación.

La Corte le mostró a Rosenkrantz que lo eligieron para que sea un presidente que ejecute la partitura que escriben entre todos, dijo a LA NACION un funcionario del máximo tribunal tras el acuerdo de ayer donde quedó claro que en esta Corte no hay un presidente que junta las mayorías -como en las épocas de apogeo de Lorenzetti-, sino que ahora se trata de un colectivo donde cada uno de los jueces tiene un quinto del poder.

Ayer volvió a estar sobre la mesa aunque no se resolvió el otro tema sensible que tiene la Corte: la determinación sobre qué escala de ajuste se va aplicar a las jubilaciones. Hay una postura restrictiva y otra más favorable a los jubilados. El expediente ya giró por todas las vocalías, lo tiene Rosenkrantz y está para ser votado. Los jueces tiene sus votos, pero no los muestran hasta el próximo acuerdo, fallarían en favor del interés de los jubilados por la aplicación de un coeficiente de ajuste que los beneficie, pero acotando la solución a cada caso y no de manera generalizada, dado el impacto económico de esta decisión.

El otro tema pendiente es la aplicación del dos por uno a los condenados por delitos de lesa humanidad. Los jueces estarían buscando un caso para dictar una sentencia según la nueva ley que impide aplicar este beneficio. Rosenkrantz se apegaría a su decisión anterior, es decir, promoviendo la aplicación del beneficio; Maqueda, Rosatti y Lorenzetti, en contra, y Highton cambiaría su postura.

Así va caminando el tribunal, con chisporrotazos, ralentizando las tareas en algunas secretarías, con demoras de hasta 400 días en otras, y con un trío de jueces que ahora funcionan en sintonía: Rosatti, Maqueda y Lorenzetti. Highton pendula, pero cerca de Rosenkrantz, por ahora y según cada caso. Otro signo del cambio fue visible ayer en la página oficial de la Corte: cambiaron la vieja foto de apertura de la web con Lorenzetti al medio rodeado de los otros cuatro ministros por una idéntica, pero con Rosenkrantz en el centro. Nuevos tiempos.

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