El caso Nobistor, un antecedente con armas y mercenarios

Daniel Gallo
Daniel Gallo LA NACION
En 1986 partió de Buenos Aires un buque de carga y el objetivo era dar un golpe en Ghana
(0)
17 de noviembre de 2012  

Las relaciones entre la Argentina y Ghana son escasas. Las ventas a ese país africano apenas llegan a 350.000 dólares por año. Comercio inexistente y menos relaciones políticas, sin instalarse en Accra siquiera una oficina de negocios. Sólo puede encontrarse vínculos por conflictos con barcos: la Fragata Libertad embargada desde el 2 de octubre y... el Nobistor.

La historia de ese último buque de carga es menos conocida, pero su viejo caso es el único antecedente que une estas naciones. No precisamente con acercamientos diplomáticos.

El Nobistor también partió de Buenos Aires. Fue en febrero de 1986. Cargaba cinco toneladas de armas argentinas y un puñado de mercenarios norteamericanos. El objetivo: dar un golpe de Estado en Ghana.

Por razones que nunca quedaron claras, el buque rompió un motor y tuvo que atracar en Río de Janeiro. Lo esperaban. Fueron decomisadas las armas con logos de Fabricaciones Militares y encarcelados los pasajeros.

Según informaron los diarios de ese tiempo, agentes policiales locales abrieron un contenedor a bordo del barco y encontraron granadas, uniformes, balsas inflables, ametralladoras, fusiles, pistolas y muchas municiones.

El gobierno de Ghana protestó entonces. Acusó a un disidente, Godfrey Osei, que vivía en los Estados Unidos como responsable de organizar el intento de ataque contra el líder ghanés Jerry Rawling.

Los tiempos se cruzan entre un incidente y otro. En los diarios de Ghana aún aparece cada día la opinión del ex presidente Rawling. Tomó el poder en 1981 y fundó el Congreso Democrático Nacional, el grupo político que hoy está en el gobierno en Accra.

Uno de sus vicepresidentes fue John Atta Mills. El hombre que aceptó la visita de la Fragata Libertad en mayo de este año. Dos meses después murió en el ejercicio de la presidencia de Ghana. El 7 de diciembre los ghaneses elegirán a su próximo presidente. Para la Fragata Libertad habrá dos 7-D.

En el Nobistor la única D en que se pensaba era en la de desembarco. Sin embargo, su historia fallida reservaría nuevas casualidades para sumarse en la historia de este embargo.

Nunca se supo realmente cómo llegaron las armas argentinas a ser embarcadas en el puerto de Buenos Aires rumbo a Ghana.

Eran tiempos difíciles para las autoridades políticas de la reciente democracia local, con fuerzas armadas de aceitados contactos en el mundo del contrabando.

Desde Panamá

El Nobistor tenía bandera de Panamá, sede por entonces del Comando Sur de los Estados Unidos. Las armas argentinas llegaban hacía años como abastecimiento de las guerras en América Central. Por esas redes subterráneas. que quedarían a la vista durante el menemismo, se habría aprovisionado al Nobistor.

En Brasil, la causa judicial no determinó mucho más allá de la condena por contrabando a los mercenarios, que a su vez eran solicitados en extradición por la Argentina. En poco tiempo escaparon todos. De las cárceles y de permisos bajo fianza. Se perdieron en el laberinto de guerras en el mundo.

Todo quedó bajo la neblina del tráfico de armas. Hasta que la Fragata Libertad partió en su viaje de instrucción anual, con el puerto de Tema como escala prevista.

El buque insignia de la Armada zarpó el 2 de junio de este año. Coincidencia o no, pocos días después se publicó en la página 35 del Boletín Oficial un edicto judicial que pasó inadvertido.

El juzgado Penal en lo Económico N° 1 informaba a John Dee Early, uno de los norteamericanos ocupantes del Nobistor, que "se declaró extinguida por prescripción de la acción penal emergente del hecho que consistió en la exportación de armas con destino a la república de Ghana efectuada en febrero de 1986 a bordo del buque Nobistor mediante la utilización de documentación apócrifa...".

Dos buques, dos incidentes, la única relación con Ghana.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.