El compromiso de la sociedad fue el gran mensaje de las urnas

Así surge del análisis de cinco sociólogos
Oliver Galak
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5 de mayo de 2003  

¿Cuál fue el mensaje que la sociedad dejó en las urnas el 27 de abril? Una revalorización del compromiso ciudadano con la democracia y el fin de Carlos Menem como centro de la vida política argentina, según la opinión de cinco sociólogos de renombre consultados por LA NACION.

Basados en el bajo porcentaje de voto nulo o en blanco (2,5% en total) y en la diversidad de candidatos que hasta último momento tuvieron posibilidades de entrar en el ballottage, los académicos rescataron la revalorización -por parte de la sociedad- del proceso electoral como herramienta de cambio. Sobre todo, luego de la masiva adhesión al voto bronca en 2001, de las movilizaciones sociales reclamando "que se vayan todos" y del hecho de que el actual presidente no fue elegido en las urnas.

"La gente ratificó que el camino sigue siendo la democracia, y esto no es menor en la historia política argentina. El mensaje fue que las crisis de la democracia se curan con más democracia", afirmó Luis Alberto Quevedo, secretario académico de Flacso.

Para Quevedo, "el voto de la primera vuelta refunda algunos puentes que se habían roto entre la sociedad y la clase política, y le vuelve a plantear a la política la necesidad de resolver las demandas de la sociedad".

En un sentido similar se expresó Ricardo Sidicaro, investigador del Conicet. "Fue una elección en la que la ciudadanía reflexionó profundamente su sufragio. Hubo un mayor sentido de responsabilidad democrática hacia las instituciones", señaló.

El decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Federico Schuster, destacó que no hubo la apatía electoral que se esperaba y que eso se notó en las dos últimas semanas de campaña. "Se discutió mucho en las calles; la gente sentía la responsabilidad de votar. La gente entendió que las elecciones eran muy importantes, que no daba lo mismo quién ganara. Y buscó incidir en el resultado", afirmó.

Sin embargo, a pesar de la responsabilidad hacia las elecciones, precisó Schuster, no hubo gran entusiasmo por ir a votar. "Otras veces había expectativas respecto de lo que el que ganara pudiera hacer. Esta vez no", sostuvo.

El otro gran dato que los sociólogos rescataron fue el debilitamiento político de Menem, quien a pesar de haber obtenido la primera minoría quedó muy lejos de sus propias expectativas.

"Se produjo una victoria pírrica de Menem que sólo prenuncia su inexorable ocaso en la política argentina. En el ballottage va a sufrir una derrota sin atenuantes", sentenció Atilio Borón, profesor de Teoría Política en la UBA.

Futuro Alsogaray

No obstante el alto rechazo a Menem, Borón estimó que el menemismo, en tanto sistema de articular las formas políticas y sociales, goza de buena salud. "El gobierno de Duhalde representa un modelo que sigue deprimiendo el mercado interno y profundiza la dependencia hacia el exterior. Pero el hechicero que conjuró este monstruo (por Menem) tiene sus días contados", dijo el sociólogo, y agregó: "Apuesto 10 a 1 a que después del 18 de mayo Menem va a ocupar en la política argentina el mismo lugar que hoy tiene Alvaro Alsogaray".

Por su parte, el ensayista Horacio González advirtió sobre los nuevos desafíos que podrían producirse luego del alejamiento del ex presidente de los primeros planos de la vida nacional.

"Una vez que el cuerpo electoral, en una gesta anónima y silenciosa, se libre del menemismo, se revelarán nuevos problemas y contraposiciones políticas -pronosticó-. A partir de allí, nuevos énfasis señalarán los esfuerzos que deberán realizarse para refundar la Justicia, la autonomía y la lucidez colectiva."

La realización del primer ballottage en la Argentina planteó otro de los interrogantes sobre los que reflexionaron los sociólogos: ¿qué ocurrirá con la legitimidad de un presidente que asuma con "votos prestados"?

"Ahora la legitimidad se la va a tener que ganar el presidente con sus actos y políticas de gobierno", afirmó Sidicaro, que coincidió en este punto con Quevedo. Antes, con el sistema bipartidista, esa legitimidad se la daba el propio partido, explicó.

Según Schuster, la gran cantidad de votos que obtiene el ganador de una segunda vuelta electoral le otorga legitimidad, pero ésta estará más rápidamente condicionada. "Este gobierno no va a tener el crédito de los 100 primeros días que se atribuían a presidentes anteriores", señaló.

Dos opiniones

Ricardo Sidicaro

  • "Fue una elección en la que la ciudadanía reflexionó profundamente su sufragio. Hubo un mayor sentido de responsabilidad democrática."
  • Atilio Borón

  • "Se produjo una victoria pírrica de Menem que sólo prenuncia su inexorable ocaso en la política argentina."
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