El Congreso cedió al Gobierno el control de la Asamblea Legislativa

Por primera vez, la Casa Militar quedará a cargo del ingreso al recinto cuando hable Cristina
Laura Serra
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26 de febrero de 2015  

"El Congreso ya perdió toda dignidad", mascullaban ayer varios diputados de la oposición en los corrillos parlamentarios. El oficialismo no sólo le aprueba leyes al Gobierno en trámites exprés, sino que ahora le cedió a la Casa Militar toda la logística sobre seguridad e ingresos a la Cámara de Diputados el domingo próximo, cuando se realice la última Asamblea Legislativa que encabezará Cristina Kirchner.

"Es un bochorno. Ahora será César Milani [jefe del Ejército] el que filtrará quién ingresa y quién no ingresa a la Asamblea Legislativa", criticó, indignado, el jefe del bloque de Pro, Federico Pinedo.

Hasta ahora, la organización de este evento, el más importante del año del Congreso, estaba en manos del Senado, encargado de tramitar y repartir las acreditaciones correspondientes. La seguridad, en tanto, correspondía al personal "de la casa" abocado a ese fin. Sin embargo, en esta oportunidad tanto el Senado como la Cámara de Diputados se hicieron a un lado.

"No queremos quilombo, queremos una asamblea tranquila", justificó a LA NACION una encumbrada fuente de la Cámara baja.

Pero los opositores están que trinan. "Quise acreditar a mis tres asesores para la asamblea del domingo, es lo que hago todos los años. Me comuniqué con las autoridades de la Cámara de Diputados y me dijeron que enviara la lista a la Casa Militar, que eran ellos los que decidían quiénes ingresan y quiénes no", despotricaba ayer un diputado del radicalismo.

Este cambio de manos en la organización de la Asamblea Legislativa provocó no pocas confusiones. Es más: algunos legisladores pensaron que ellos también debían contar con una acreditación especial de la Casa de Gobierno para ingresar al recinto. "Es insólito", bramaban.

El presidente del bloque radical, Mario Negri, se comunicó con el presidente de la Cámara de Diputados, el oficialista Julián Domínguez.

"No, de ninguna manera -se preocupó por enfatizar el diputado Domínguez-. Los diputados no requieren ninguna autorización, eso es imposible."

Lo que sí es cierto es que el ingreso al edificio del Congreso será muy restringido. Ya no se librarán todas las acreditaciones que los legisladores requieran, sino las que el Gobierno determine. Además, se introduciría un sistema de tarjetas magnéticas para tener identificados a quienes asistan a la asamblea.

Al parecer, el Gobierno no quiere que ningún disturbio tiña el último discurso que ofrecerá la presidenta Kirchner ante los legisladores, nueve meses antes de finalizar su mandato. A tal punto el oficialismo pretende extremar las medidas que esta vez no se introducirían las típicas "barras" a los palcos, como ocurría en otras épocas, cuando la militancia kirchnerista embanderaba las paredes del recinto, arrojaba papelitos y les dedicaba cánticos irritantes a los legisladores de la oposición.

Los simpatizantes kirchneristas tendrán, no obstante, su lugar para el festejo. De hecho, la Casa Rosada y la dirigencia kirchnerista convocan a una marcha masiva en las calles aledañas al Congreso el próximo domingo para acompañar el discurso de la Presidenta. Será una suerte de "contramarcha" oficialista después de la multitudinaria movilización del 18-F convocada por los fiscales para homenajear a su colega muerto Alberto Nisman.

Los que no tendrán lugar serán los asesores y acompañantes de los legisladores de la oposición. De acuerdo con un mail que circuló por los despachos, los asesores de los diputados y senadores no podrán circular por el Palacio y deberán limitarse a los despachos por motivos de "seguridad".

"Se informa que, por razones de seguridad, se encuentran restringidos el acceso y la circulación por el Palacio del personal que fuera afectado a la asistencia de algún legislador, debiendo el mismo permanecer en la oficina en donde presta servicios", reza el comunicado interno que se difundió en el Congreso.

Carrió habló de "autogolpe" y Aníbal la cruzó

  • La diputada Elisa Carrió denunció que la Presidenta planea un autogolpe como salida de su gobierno e instó a la oposición a no concurrir a la Asamblea Legislativa del domingo, porque la mandataria va a "romper la Constitución". En declaraciones a Canal 26, la precandidata presidencial dijo: "El domingo no voy a estar, como señal de que no le voy a permitir el golpe a nadie y a usted tampoco, señora presidenta".
  • La aliada de Mauricio Macri calificó de "fascista" el acto de inauguración del período de sesiones ordinarias en el que hablará Cristina Kirchner. "No me toquen y no toquen a nadie de mi familia", advirtió "al gobierno de Cristina, a Aníbal Fernández y a Milani".
  • Fernández salió al cruce. "Está plagada de una mugre que hace que exhiba esa lengua bífida y agreda al mundo, insulte, escupa la cara de los otros. No tiene paz esa mujer", cuestionó. Oscar Parrilli y Jorge Capitanich también criticaron a Carrió.

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