El Congreso, por primera vez, desairó al Presidente

Diputados votó un proyecto que rechaza la Casa Rosada
Laura Serra
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29 de septiembre de 2005  

En un hecho sin precedente en lo que va de la gestión de Néstor Kirchner, la Cámara de Diputados se rebeló ante las órdenes presidenciales y, merced a una alianza entre bloques opositores y el duhaldismo, aprobó un proyecto de ley –debe tratarlo el Senado– que el Gobierno rechaza: la suspensión de los remates hipotecarios por 120 días.

Aplausos y vítores coronaron la votación favorable de la iniciativa en el recinto (se logró con quórum estricto), mientras que en el tercer piso del palacio, donde la conducción del bloque oficialista imploraba en silencio que no se reuniera la mayoría necesaria, el mal humor y el fastidio eran palpables. No faltó condimento alguno en la sesión, que promete ser un punto de inflexión en el futuro escenario parlamentario.

Si algo quedó demostrado ayer es que duhaldistas y opositores pasaron a dominar el manejo de la Cámara de Diputados y que no están dispuestos a digerir cualquier directiva del Gobierno. El cambio en la relación de fuerzas se produjo después de la ruptura del PJ, cuando el duhaldismo decidió tener mayor autonomía respecto de la Casa Rosada y no votar a ciegas –como hizo hasta hace tres meses– todos sus proyectos.

La conducción del bloque oficialista intentó minimizar el impacto de la sesión de ayer. “Fue una acción electoral, un manotazo de ahogado donde el principal ahogado es el deudor hipotecario”, asestaron los cuatro jefes de bloque, Jorge Argüello (Capital), Juan Urtubey (Salta), Carlos Caserio (Córdoba) y Osvaldo Nemirovsci (Río Negro), convencidos de que la suspensión de los remates es un "mero parche" que no remediará el problema.

El duhaldismo no opina lo mismo: considera que el Gobierno no atendió a tiempo la situación y que los deudores están con la soga al cuello ante la amenaza de los remates. Por eso decidió tomar el toro por las astas al impulsar la suspensión de las ejecuciones, presentada por Lucrecia Monti (PJ-Capital).

"Comenzó una etapa nueva de reafirmación de independencia del Congreso. Es una señal positiva para la democracia", celebró la diputada Hilda Duhalde (Buenos Aires).

Suspenso y emoción

El recinto comenzó tímidamente a llenarse a partir de las tres de la tarde. No había más que unos 40 legisladores: alcanzar el quórum parecía tan difícil como escalar el Everest. Lentamente, el número comenzó a engrosarse: el duhaldismo, con una treintena de legisladores, junto con la UCR, ARI, diputados provinciales y la izquierda, llegaron a reunir 120 legisladores. Los teléfonos duhaldistas ardían para convocar a los diputados que faltaban. A cuentagotas, y con un suspenso que embargaba el aire, se llegó a 128 diputados.

"¡Nos falta uno!", exclamaban en el recinto. María América González (ARI), desesperada, pedía paciencia. "Me llamó José Roselli, está por llegar", rogaba. Los minutos pasaban. Al entrerriano Juan Carlos Godoy (Nuevo Espacio) se le ocurrió ir al baño. Raudo, su par Alberto Picchinini saltó de su asiento para buscarlo. El duhaldista Eduardo Camaño, presidente de la Cámara, no dejaba que nadie se levantara de sus bancas. Pero uno le falló: era el lavagnista Alberto Coto.

Roselli llegó y el recinto estalló en aplausos. Pero seguía faltando uno. Cuarenta minutos más tarde apareció: era la diputada María del Carmen Alarcón (PJ-Santa Fe), que fue virtualmente ovacionada. "Vine para impulsar el proyecto de refinanciación de deudas para los pequeños y medianos deudores agropecuarios", argumentó Alarcón, presidenta de la Comisión de Agricultura.

Finalmente se aprobó, como también el de la suspensión de los remates.

Incluso se votó un explosivo pedido de informes del diputado Claudio Lozano (CTA-Capital) para que el Poder Ejecutivo detalle los excedentes en la recaudación tributaria en lo que va del año, ya que a su juicio es el Congreso, y no el Gobierno, el que debe asignar esos recursos.

Todo en apenas unos minutos.

Nadie esperaba el desenlace del debate de ayer: ni los duhaldistas ni los oficialistas. Es que anteayer ambos sectores estaban muy próximos a acordar una propuesta alternativa a la suspensión de los remates y que implicaba una solución de fondo para los deudores hipotecarios. De hecho, la nueva propuesta contaba con la venia del Ministerio de Economía, que trazó sus lineamientos generales.

¿Qué pasó? La historia varía según quien la cuente.

Una primera versión da cuenta de un presidente Kirchner irritado cuando leyó los titulares de los matutinos de ayer que daban cuenta de un acuerdo entre kirchneristas y duhaldistas en torno del problema de los deudores hipotecarios. Fuentes kirchneristas deslizaron, en estricto off the record, que al Presidente le disgustó aparecer conciliando con el duhaldismo en plena campaña.

"Son puras fantasías, lo desmentimos totalmente", rechazó el oficialista Caserio.

El kirchnerismo ofrece otra versión de los hechos: el acuerdo, en efecto, estaba muy próximo pero no estaba totalmente cerrado. Por eso pidió un tiempo más y, siempre según la interpretación oficialista, el duhaldismo más duro no se lo quiso dar. "Los duhaldistas paladar negro no aceptaron el proyecto del Poder Ejecutivo y quisieron ir a todo o nada al recinto para demostrarle a Kirchner su poder interno", reflexionaban.

El Presidente y Duhalde, en Brasil

  • El presidente Néstor Kirchner decidió participar de la Cumbre Sudamericana de Naciones que se realizará hoy en Brasilia, en un claro gesto de respaldo hacia Luiz Inacio "Lula" Da Silva, que enfrenta una crisis política. Tal como ocurrió en la última cumbre en Asunción, Paraguay, Kirchner coincidirá en el encuentro con Duhalde, titular de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, con quien mantiene una dura disputa política. Por la mañana, antes de su viaje a Brasilia, Kirchner participará con su colega chileno, Ricardo Lagos, en la inauguración del corredor vial de Paso de Jama, en Jujuy.
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