El consenso con el PJ sigue siendo lejano

En el Gobierno admiten las dificultades para acordar el presupuesto 2002; se buscan recortes que preserven el aguinaldo
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15 de diciembre de 2001  

La experiencia de la administración delarruista en sus negociaciones con el peronismo es que ésta, siempre, es pendular.

Empiezan con optimismo, se adentran en la incertidumbre, bordean la pérdida de las esperanzas, recuperan el optimismo, entran en parálisis y, finalmente, con los negociadores oficiales al límite de sus fuerzas, logran algo más o menos parecido al acuerdo que buscaban en primer lugar.

Si esa dinámica no ha cambiado (por los menores márgenes que deja esta vez la crisis, o por la mayor dispersión interna del peronismo), puede decirse que, anoche, el Gobierno atravesaba la etapa pesimista; en algunos casos, incluso, se acercaba a la pérdida de las esperanzas.

"Se está trabajando incansablemente para hacer entender al PJ de la necesidad de alcanzar un consenso", dijo, apenas, el vocero presidencial, Juan Pablo Baylac, a LA NACION, cuando se le pidió que describiera el estado de la negociación. Pero, ¿están cerca del consenso? "Se está trabajando incansablemente", repitió.

Muchos en el Gobierno consideran altamente improbable la aprobación del presupuesto. Hasta Colombo, optimista por naturaleza, adquirió en los últimos dos días un ánimo pesimista. "Articular el acuerdo con el peronismo es hoy muy complicado -dijo un ministro cercano al Presidente-. Me da la impresión de que no tendremos un presupuesto 2002."

Al desánimo colaboró además el duro documento que emitió la Iglesia anteayer, que, en opinión de un íntimo colaborador del Presidente, marcó un alejamiento terminante de la Iglesia respecto de la convocatoria oficial al consenso.

El secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo, dijo a LA NACION que el Gobierno enviará al Congreso el proyecto de ley de presupuesto 2002 "el lunes o el martes".

Un presupuesto con respaldo parlamentario es la principal condición que exigió el Fondo Monetario Internacional para restablecer el envío de fondos y apoyar un "programa sustentable" para el país. El peronismo en Diputados dijo anteayer que rechazará el proyecto si incluye, como les adelantó el ministro de Economía, Domingo Cavallo, una eliminación del aguinaldo y un mayor recorte en salarios públicos y jubilaciones.

Un encumbrado funcionario de la Casa Rosada dijo a LA NACION que el Gobierno sabe que el PJ nunca aprobará la eliminación del aguinaldo, y un vocero del jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, el principal negociador oficialista, admitió que "se buscan recortes por otro lado que no sea el aguinaldo". Otro vocero oficial de Casa de Gobierno aseguró que Cavallo sólo reclamó el aguinaldo como pieza de cambio, para avanzar en la negociación.

Todos los funcionarios consultados admitieron que el ajuste incluirá fuertes recortes del gasto. Hasta hace dos días, la versión oficial era que el ajuste se buscaría exclusivamente "por el lado de los ingresos".

Dónde se aplicará el recorte -en principio, de unos 1500 millones- es lo que el Gobierno intenta acordar con el PJ. Explora varias hipótesis. Una de ellas, propuesta por gobernadores peronistas, es el traspaso de la Policía Federal y áreas de la Justicia a la Capital Federal. Representan en conjunto unos 800 millones de pesos.

La opción parece improbable. Voceros del jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra, dijeron a LA NACION que la Ciudad no tiene presupuesto para absorber esas estructuras y que los traspasos sólo pueden hacerse con la aprobación (altamente improbable) de la Legislatura y el gobierno locales. No ha habido, por otra parte, ninguna comunicación al respecto, ni siquiera extraoficial, del Gobierno a la administración porteña.

Gasto político

Otra opción es que el recorte pase por las estructuras políticas del Senado y la Cámara de Diputados. "Esperemos que a los diputados y senadores les agarre algún ataque de patriotismo y recorten sus gastos", dijo un funcionario de Colombo a LA NACION, sin mucho entusiasmo.

El Gobierno no quiere enviar al Congreso un presupuesto destinado al fracaso, de modo que las negociaciones continuarán en los próximos días.

No sólo con el PJ, por cierto. También deberán convencer a los diputados radicales, que componen un bloque heterogéneo ("partido", en opinión de un ministro radical).

Hasta el momento, De la Rúa sólo da por seguro el voto positivo de unos 20 diputados considerados menemistas, resultado de su reunión con el ex presidente Carlos Menem.

El tema se agrava si, como explicó uno de los funcionarios consultados, es cierto que Cavallo busca (en consonancia con el FMI) no sólo un presupuesto para el año próximo, sino definir un megaajuste del gasto (de unos $ 10.000 millones) para los próximos cuatro años, que incluye la rebaja de intereses por el canje de la deuda pública.

Se anticipan días agitados. Como explicó un funcionario delarruista, "la situación sigue siendo muy volátil".

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