Suscriptor digital

El desafío es lograr la reactivación

Jorge Oviedo
(0)
27 de agosto de 2000  

Durante los últimos días eran mayoría los economistas que pensaban que José Luis Machinea y los suyos "preparaban algo". La idea era -y sigue siendo- que terminarán por reconocer que el déficit fiscal será bastante mayor que los US$ 4700 millones pactados con el FMI. Y que se revelará, además, el otorgamiento de un "blindaje financiero" del Fondo bajo la forma de un crédito contingente.

"No se puede reconocer que hay más déficit y mostrar un blindaje sin hacer anuncios encaminados a la reactivación, porque lo que los mercados critican a la Argentina es que no crece", decían los funcionarios.

El viernes último, el anuncio de la designación de Tizado al frente de Industria parece haber sido el inicio de las señales encaminadas a tratar de terminar con la recesión.

Sería raro que Machinea no haya consultado estos cambios con el Fondo o que, al menos, no haya advertido a los funcionarios del organismo sobre sus intenciones. En medios empresariales descuentan que las consultas existieron.

Romper el círculo vicioso

El equipo económico y el Gobierno entero necesitan romper el círculo vicioso de la recesión, que reduce los ingresos públicos, genera déficit y hace necesario un ajuste, que genera más recesión.

Machinea y los suyos pagan el precio de haber errado los pronósticos según los cuales con sólo acotar el rojo de las cuentas volverían las inversiones y el crecimiento.

Redujeron el déficit, pero ahora los inversores extranjeros dicen que la economía no crece y postergan inversiones. Y así la recesión se prolonga.

Además, con tasas más altas en cada colocación de la deuda no queda dinero en el presupuesto para hacer políticas activas. Si con el actual nivel de actividad se quiere cumplir la ley de convertibilidad fiscal en su interpretación más restrictiva, para el año próximo hay que cortar gastos por $ 3200 millones, y generar más recesión.

Con el "blindaje" del FMI, Machinea lograría aventar el fantasma de una cesación de pagos. Y si hay una reactivación, caerán las tasas y el pago por intereses, lo que liberará recursos para financiar, por ejemplo, más planes Trabajar. O reducir algún impuesto que esté frenando inversiones.

La designación de Tizado parece un acierto para entusiasmar a los sectores productores de bienes transables.

En el caso del blindaje, no está claro qué podría estar exigiendo el FMI a cambio. Seguramente, la desregulación telefónica en términos más favorables a las empresas norteamericanas que los que el ministro Nicolás Gallo querría. Y, también, garantías de que habrá libre competencia entre prepagas y obras sociales.

Presiones

Algunos funcionarios creen también que Estados Unidos -principal socio del FMI- está presionando para que vuelva la interrumpida política de cielos abiertos. Y, también, para que la legislación de patentes satisfaga a la Casa Blanca.

Sospechan que estas tratativas son las que multiplicaron las reuniones entre la gente de Economía y el staff del Fondo.

No hay ninguna duda de que la salida de la recesión se lograría con una "inyección de liquidez". Pero debe ser una muy importante. Con tasas de crecimiento del dos o el tres por ciento anual, será difícil reducir significativamente el desempleo.

Tampoco mejorarán los indicadores que preocupan a las calificadoras de riesgo, como la relación entre la deuda pública y el PBI. El Gobierno necesita que el crecimiento sea del seis por ciento. Ello requiere de un verdadero shock de confianza que no lograría sólo con un anuncio.

Tal vez para no dar la sensación de golpe de timón y cambio completo de rumbo fue que Machinea decidió mantener a Débora Giorgi en el equipo. De paso, se quitó de encima a Daniel Montamat, que nunca fue de su "riñón". Es de notar que en el comunicado en que informó los cambios el ministro fue muy mezquino en elogios para Montamat.

La respuesta parece haber sido el comunicado de ,con el que Rodolfo Terragno anunció que ubicará al ahora ex secretario de Energía como su jefe de asesores. Y que será Montamat quien dictaminará sobre decretos, decisiones administrativas y proyectos de ley que el jefe de Gabinete deba acompañar con su firma.

Parece una pública advertencia. No todos los problemas de Machinea están fuera del Gobierno.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?