El dólar volvió al centro de la escena

El billete cerró la jornada cotizando a $ 1,12, pero era imposible dar con alguno
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7 de diciembre de 2001  

Cualquier persona que ayer hubiera querido comprar dólares en el microcentro porteño sabía el precio al que podía adquirirlo ($ 1,12 por cada US$ 1 al cierre), pero también que se trataba de un valor ficticio: no había nadie dispuesto a vender billetes.

Los cada vez más evidentes episodios que denotan el clima de convulsión financiera, reaparecieron ayer. Y las pocas casas de cambio que sobreviven en el microcentro, tras una década de entre menguada y nula actividad, parecieron recuperar de golpe el protagonismo perdido.

Ocurre que, bloqueada la vía de escape de los bancos (verdaderos centros de reunión, el último viernes, de los que buscaban proteger el valor de sus ahorros), las agencias pasaron a ser el termómetro más genuino para mostrar la desconfianza que floreció de golpe entre los ahorristas comunes y que, según coinciden en evaluar los más experimentados, será difícil de controlar de aquí en más.

"La cotización sube porque hay una marcada demanda, pero que no llega a ser correspondida por la carencia de billetes que hay", explicó en el momento más álgido de la tarde un operador a LA NACION, mientras se multiplicaba para responder las inquietudes del público que se agolpaba frente a una tradicional casa de cambio ubicada sobre la calle Sarmiento. "Desde la apertura hubo una importante cantidad de público tratando de conseguir billetes, pero por montos pequeños", acotó en medio del acoso de los que intentaban vanamente dar con algún billete.

La demanda de dólares también secó la disponibilidad de los cajeros automáticos céntricos. "Este es el peor día después del anuncio de las medidas. La gente se agolpó tratando de comprar unos pocos billetes", confesó otro cambista que admitió que llegó a concretar algunas pocas transacciones a $ 1,10 por dólar, antes de dejar de vender "por falta de billetes".

Lo concreto fue que poco después del mediodía de las pizarras de las casas de cambio desapareció la cotización del dólar vendedor. Y apenas una hora después, la punta compradora había subido de $ 100 a $ 104, demostrando que hubo agencieros que privilegiaban la posibilidad de hacerse de billetes para intermediarlos y tratar de colocarlos a valores por encima de los 110. "Pero no encontré a nadie dispuesto a venderme", confió.

La jornada se distinguió además por la creciente negociación de las terceras monedas. El bonaerense bono Patacón se comercializaba a 99,50/100,00, mientras el Lecop lo hacía muy por debajo. "Se transó a 90 para la compra y 92 para la venta por cada $ 100 ", se señaló.

En el microcentro se vieron florecer algunas de las profesiones que habían desaparecido en los últimos tiempos, como la de los arbolitos que, esta vez, ofrecían comprar cheques (entregan efectivo con un desagio del 20%) o certificados de plazo fijo.

La imagen hizo que los más memoriosos recordaran la calurosa tarde del 6 de febrero de 1989, momento en el que el entonces titular del BCRA, José Luis Machinea, decidió no vender más dólares para proteger las escasas reservas que por entonces quedaban en sus arcas.

Otro dato demostrativo de la situación se verificó en Montevideo. Allí las casas de cambio recibían pesos argentinos a cambio de dólares, pero sólo reconociéndole una paridad del 64,2% respecto del billete norteamericano.

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