El encuentro en Caritas, un primer intento de concertación

Se iba a analizar un informe de la ONU, pero terminó hablándose de la crisis
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20 de diciembre de 2001  

La excusa formal fue analizar un informe de la ONU sobre la democracia en la Argentina. Pero se trató, en realidad, de un intento desesperado para encontrarle una salida a la crisis cuando faltaban sólo horas para que el Gobierno declarara el estado de sitio.

Durante cuatro horas, dirigentes políticos, sindicales y sociales de las más variadas posiciones se sentaron ayer a la misma mesa, en la sede de Caritas.

El balance, que fue calificado como "muy positivo" por sectores eclesiales, no fue tan optimista por el lado de los invitados: "No hubo una discusión sobre un plan concreto", comentaban cerca del titular de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren. Pero en general todos coincidieron en la importancia de sentarse a conversar "con responsabilidad", en palabras del titular de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), José María Simone.

Hubo minutos de tensión, como cuando el presidente Fernando de la Rúa -que a último momento decidió asistir al encuentro- se bajó del auto e insultos por parte de los vecinos de San Telmo. "Inepto, ponete a gobernar", le gritó una mujer regordeta. A la salida fue peor: hubo huevazos y hasta un pedazo de baldosa arrojado sobre el auto de De la Rúa.

El gobernador cordobés, José Manuel de la Sota, entró diciendo que "el Gobierno no existe" y que "en el país reina la anarquía". El senador Eduardo Duhalde opinó ante los micrófonos que "el Gobierno no puede sacar al país de este caos". Y el líder de la CGT rebelde, Hugo Moyano, no pudo hablar demasiado: "Gordo ladrón, vendé el camión, ponete a trabajar", le gritaban.

El ex presidente y senador radical Raúl Alfonsín también se llevó un mal trago. "Alfonso ¡volvé a la cueva!", exclamó un señor mayor. Hasta el jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra, recibió críticas. "Traidor, no nos desalojes", rezaban dos carteles de cartón.

Poco a poco fue llegando el resto: el secretario general del consejo nacional justicialista, el ex senador Eduardo Bauzá, el senador Eduardo Duhalde, el gobernador chaqueño y titular del comité nacional de la UCR, Angel Rozas; el presidente del Banco Nación, Enrique Olivera, y el líder de la CGT dialoguista, Rodolfo Daer.

También estuvieron el abogado Luis Moreno Ocampo, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Enrique Crotto, y los titulares de la Cámara de Actividades Mercantiles y Empresarias (CAME), Osvaldo Cornide, y de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), Gregorio Chodos.

También llegaron el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, y el ministro del Interior, Ramón Mestre.

No estuvieron ni el titular del Consejo Nacional Justicialista, Carlos Menem, que envió en su lugar a Bauzá, ni el gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, que a último momento salió a decir que nadie lo había invitado.

El gobernador de Santa Fe, Carlos Reutemann, no asistió, pero por otra razón: su avión no pudo despegar por cuestiones climáticas.

"Situación terminal"

Una vez dentro, el presidente de Caritas y arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Casaretto, hizo hincapié, tal como ya lo había hecho la Conferencia Episcopal Argentina la semana última, en la "situación terminal" y la "crisis moral" que vive el país. Y pidió volver la mirada sobre los pobres.

"Al término de la dictadura, los obispos teníamos menos credibilidad. Nosotros decidimos cambiar, convertirnos, en términos religiosos, y pedimos perdón", exhortó.

El representante residente de las Naciones Unidas en la Argentina, Carmelo Angulo Barturen, expuso a su turno un adelanto del informe sobre la democracia.

Mientras mostraba diapositivas, los invitados se enteraron de que el 70% de la gente está disconforme con la dirigencia política, aunque el 80% avala la democracia.

La intervención de De la Rúa, que llegó una hora tarde, fue breve. Escuchó la propuesta de crecimiento de De Mendiguren, le agradeció "los comentarios" y después invitó a "la unidad de los argentinos".

En ese punto, Cornide, de CAME, lo interrumpió para pedir la renuncia del ministro de Economía, Domingo Cavallo. "Le agradezco su opinión", le contestó De la Rúa.

"Los trabajadores llevamos diez años de sacrificios. No se les puede pedir más", exclamó Daer. "Y al campo tampoco", secundó Crotto.

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