El Episcopado pidió renunciamientos

Es el resultado de un texto de la cúpula de la Iglesia luego de dos días de sesiones; búsqueda de diálogo
Jorge Rouillon
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14 de diciembre de 2001  

El Episcopado señaló ayer que "no habrá un diálogo útil y creíble si cada sector no se pregunta sinceramente a qué está dispuesto a renunciar para el bien de todo el país".

"El diálogo imprescindible y urgente necesita de renunciamientos sinceros en la mente y el corazón de toda la dirigencia", expresaron, al concluir dos días de sesiones, los veinte obispos que forman la comisión permanente de la Conferencia Episcopal.

Señalaron que la "dramática crisis" que afecta al país, "considerada por muchos como terminal", es, ante todo, moral. "Es tan grande la apetencia de poder que la nación se torna ingobernable", dijeron en la declaración titulada "El diálogo que el país necesita". En ella subrayan el espíritu que debe presidir el diálogo que el país reclama de los diversos sectores de la dirigencia: "Debe tener como horizonte la fundación de un tiempo nuevo y no ser el espacio de un intercambio de beneficios o de réditos políticos".

"Para superar esta crisis moral es necesario no mentirle a la gente con promesas que no se habrán de cumplir y obrar con absoluta honestidad, para que el robo y la coima desaparezcan del escenario de la vida política y económica", dice el texto

Cuando los obispos se reunieron el miércoles por la mañana no había ni un borrador ni un diálogo previo sobre el contenido. No surgió de una sola pluma, sino de los aportes de muchos, sobre preocupaciones compartidas, reiteradas.

"La clase dirigente debe dar ejemplo de compartir los sacrificios del pueblo renunciando a los privilegios que lo ofenden y empobrecen", dice el texto. "El ejercicio de la política -precisa- debe ser un noble, austero y generoso servicio a la comunidad y no un lugar de enriquecimiento personal o sectorial." Y señala que "el poder económico no debe destruir con voracidad insaciable la salud y el nivel de vida de nuestros hermanos".

El obispo de una de las cuatro diócesis más pobres, la de Añatuya, Antonio Baseotto, que no intervino en la redacción del texto, lo calificó como "un reclamo de sinceridad y austeridad". Estaba en otra reunión de obispos para distribuir 2.370.000 pesos de la colecta Más por Menos. Para eso, la Iglesia tiene una estructura mínima: un sacerdote de 38 años que antes fue contador y un administrador.

La injusta deuda social

La declaración dice que "en esta crisis sufren más los que menos tienen". Y considera "muy urgente recuperar las fuentes de trabajo y proponer políticas que alienten la producción y la equidad en la distribución de las riquezas, que permitan superar la injusta deuda social que pesa sobre nuestro pueblo y pone en peligro la gobernabilidad y la paz de nuestra patria".

Los obispos reiteran su "voluntad de servir a la recuperación de los valores morales y a un sincero diálogo entre los argentinos, en el marco de la plena vigencia de las instituciones democráticas". Subrayan su misión pastoral, "respetando las instancias políticas". Ellos no van a convocar a una concertación. "No nos corresponde, no podemos hacer más", dijo a LA NACION una alta fuente episcopal.

El documento llama a "afrontar una dolorosa verdad, nuestra patria está empobrecida: provincias pobres, municipios pobres y familias pobres. Endeudados por generaciones -dice- y careciendo de un proyecto de país que nos integre y comprometa, hemos perdido credibilidad ante el mundo".

Pero rescata el potencial humano, espiritual y de riquezas naturales para mantener la esperanza, confiando en "Jesucristo, el Señor de la historia".

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