El fiscal Carlos Stornelli declaró durante 11 horas ante el juez Ramos Padilla

Fiscal Carlos Stornelli
Fiscal Carlos Stornelli Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo
Darío Palavecino
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29 de noviembre de 2019  • 22:31

DOLORES (Enviado especial). Transcurridos 274 días desde la primera citación, cinco minutos antes del horario fijado para esta séptima y última que le libró el juez Alejo Ramos Padilla, el fiscal federal Carlos Stornelli se presentó en sede judicial de Dolores y aceptó afrontar una maratónica declaración indagatoria en la investigación que se le sigue por su supuesta participación en una organización político/judicial de espionaje ilegal y otros delitos, causa por la que ya fueron detenidos el falso abogado Marcelo D´Alessio y dos expolicías bonaerenses.

Mas acostumbrado a estar del otro lado de un escritorio de tribunales, en el extraño rol de interrogado en lugar de su habitual función de interrogador, se instaló pronto en el despacho del primer piso de la sede de calla Buenos Aires 127. "Voy a responder preguntas, voy a aclarar lo que sea necesario", anticipó a los periodistas, antes de ingresar. Hasta ese momento se daba por hecho que solo presentaría un escrito.

Si se deduce por lo que allí estuvo, no se guardó nada. Durante once horas brindó explicaciones sobre hechos que se le imputan, entre ellos el intento de extorsión a un empresario rural, Pedro Etchebes, que denunció el pedido de una suma de dinero para no aparecer en la denominada " Causa de los Cuadernos " que lleva adelante Stornelli y ventila una red de corrupción entre funcionarios y empresarios durante la gestión presidencial de Cristina Fernández.

"Vamos a tratar que la indagatoria se desarrolle de la mejor forma", anticipó Ramos Padilla, al llegar al tribunal y antes de quedar cara a cara con Stornelli. El primer paso fue la lectura de la imputación formulada por el juez. Según había anticipado en nota elevada a la Procuración General, considera tener elementos suficientes para procesarlo por ocho delitos como parte de esta organización que completarían D´Alessio y los expolicías Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi. Incluye, entre otros cargos y hechos, espionajes paralelos a causas a cargo de Stornelli y coacción sobre el ex directivo de PDVSA Gonzalo Brusa Dovat.

Según Stornelli y su defensa sostienen desde un principio, toda la acusación es parte de una maniobra en su contra -bautizada en los medios como Operación Puf- para ensuciarlo y sacarlo de la investigación de "los cuadernos", bitácora de puño y letra de Oscar Centeno, ex chofer de Roberto Baratta, número dos del Ministerio de Planificación Federal que durante la gestión kirchnerista comandó Julio De Vido. Con esos datos, que puntualizaban pagos de coimas y retornos entre empresarios y funcionarios, se procesó y llevó a la cárcel a ex funcionarios y hombres de negocios.

El fiscal, según fuentes judiciales, negó ser parte de esa organización, marcó distancia de un vínculo estrecho con D´Alessio y descartó cualquier posibilidad de presiones sobre Etchebes u otra persona en el contexto de las causas judiciales que tiene a su cargo.

En esta primera visita al juzgado de Ramos Padilla llegó con su nueva abogada, Raquel Pérez Iglesias, que reemplaza a quien fue su defensor desde el inicio de este caso, Roberto Ribas. Stornelli intentó el patrocinio de Juan Martín Cerolini, pero Ramos Padilla rechazó esa posibilidad porque el letrado representa a un empresario que se presentó como querellante en una causa paralela, también en el fuero federal de Dolores.

La audiencia comenzó a las 11 en punto y se extendió hasta muy avanzada la noche. Atravesó el horario habitual del almuerzo, por lo que al promediar la tarde le acercaron al fiscal un sandwich, traído por uno de los oficiales que lo acompañaron hasta Dolores. En la puerta del tribunal, más de 20 policías uniformados y de civil permanecieron durante buena parte de la jornada para garantizar tranquilidad para el arribo y la partida del fiscal. El trámite prolongado obligó a que al atardecer y después de las 22 subieran más viandas con comida.

Ramos Padilla había citado por primera vez a Stornelli el 28 de febrero. En aquel momento no concurrió a la cita. Un mes después, en una audiencia fijada por el juez, quien asistió en su nombre y presentó un escrito fue su abogado hasta hace unos pocos días, Roberto Ribas. En esas líneas remarcaba que su defendido "no encuentra garantías en este tribunal", el mismo al que este viernes por la mañana ingresó para sentarse y responder preguntas durante varias horas.

El juez de Dolores había declarado en rebeldía al fiscal y en una de sus últimas intervenciones, al advertir que la comparecencia a la indagatoria se dilataba, le pidió al procurador General, Eduardo Casal, la remoción y desafuero de Stornelli.

Su presencia de este viernes en el Juzgado Federal N°1 de Dolores se da en un contexto de callejón casi sin salida: el Comité Evaluador del Ministerio Público Fiscal, que integran cinco fiscales generales, había acordado por mayoría que correspondería abrir proceso de juicio político a Stornelli si mantenía esta postura de eludir su presentación ante Ramos Padilla.

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