El FMI no será lo más importante

Nuevo respaldo a la gestión de su sucesor Las negociaciones están encaminadas, sostuvo Lo más grave, opinó, será la discusión con los tenedores individuales de bonos argentinos Fue su último discurso como presidente
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25 de mayo de 2003  

LA PLATA.- Las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no constituyen la cuestión más preocupante que deberá afrontar el gobierno que asume hoy, consideró ayer el presidente saliente, Eduardo Duhalde, que vivió una agitada jornada en la que concretó sus últimos actos de gobierno y participó de un acto público en el que recibió muestras de afecto y agradecimiento.

Duhalde llegó temprano a la quinta que perteneció a Juan Perón, en el distrito bonaerense de San Vicente, desde donde realizó la última audición de "Conversando con el presidente", un programa radial que se emitió durante 81 sábados por Radio Nacional. Estaba de buen humor y acompañado por su esposa, Hilda González, y sus hijas.

El programa fue una conferencia de prensa abierta: en un luminoso salón de la quinta 17 de Octubre, donde en la actualidad funciona un museo, se instalaron mesas en forma de herradura a las que se sentaron decenas de periodistas para dialogar con él.

Duhalde inició la conversación con un balance de su gestión y dijo que fue "la más frágil de la historia", pero que jamás pensó en renunciar, porque hubiese sido como "un padre que abandona a un hijo que está grave y enfermo, y eso no lo hace ningún padre".

Su logro principal, según Duhalde, fue "haber podido sacar al país del proceso hiperinflacionario y, como nos comprometimos desde el primer día, ponerlo a trabajar".

Expresó que el momento más dramático de su gestión fue durante el conflicto con la Corte Suprema de Justicia, cuando se definía una posible anulación de la pesificación. Agregó que fue "un error" haber promovido el juicio político a los miembros del máximo tribunal: "Deberían haberlo impulsado los diputados y senadores, y sólo con cinco o seis de los magistrados", dijo.

Ultimos decretos y futuro

"Del gobierno más frágil de la historia pasamos al gobierno con más votos de la historia", dijo. Si el ballottage se hubiese concretado, el presidente electo tendría más del 60% de los votos, afirmó.

Consideró que las negociaciones con el FMI no son lo más preocupante que deberá resolver Kirchner tras su asunción, "porque está todo el camino allanado con los organismos internacionales".

Pero puso especial atención en los bonos de deuda que poseen los particulares, y agregó que es un tema que podrá ser abordado con varias estrategias: "Planteando una quita de distintas proporciones o, como hizo Uruguay, solicitando la extensión del plazo a muchos años".

Reiteró que no se involucrará en el próximo gobierno pero que, si Kirchner le pide un consejo, "vendré desde donde esté, en cualquier sitio del mundo, para darle una respuesta y ayudarlo". Y recordó que el santacruceño "fue el único de todos los gobernadores" que apoyó su candidatura en las elecciones presidenciales de 1999.

Luego se dirigió a otra sala de la quinta para, en forma privada, concretar su último acto de gobierno: la firma de varios decretos. Por medio de estas resoluciones aceptó las renuncias de los miembros del gabinete y estableció la fusión de los ministerios de Economía y Producción y la creación de la cartera de Inversión Pública, Planificación Federal y Servicios.

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