El FMI pide que cumplan las provincias

Cavallo afirmó que hubo acuerdo en los grandes números del presupuesto y que ahora habrá que tomar decisiones políticas
Jorge Oviedo
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9 de diciembre de 2001  

WASHINGTON.- Domingo Cavallo afirmó ayer que las relaciones con el FMI mejoraron mucho y que la posibilidad de un acuerdo que dé el respaldo político y crediticio del organismo está mucho más cerca y depende sólo de un acuerdo político en la Argentina para tomar las medidas de disciplina fiscal que se requieren, y que conciernen básicamente a las provincias.

Los números que terminaron de ser acordados ayer por la tarde en el edificio del Fondo, en Washington, serán discutidos hoy en Buenos Aires en una reunión del gabinete nacional y negociados luego con la oposición y los gobernadores, según anunció el propio Cavallo antes de partir rumbo a la Argentina. Con él regresaron el secretario de Hacienda, Jorge Baldrich, y el viceministro Daniel Marx, mientras que quedó en esta ciudad el número dos del Banco Central, Mario Blejer.

Rumbo al aeropuerto, Cavallo no paró de hablar por el celular desde el auto. A metros del mostrador donde debía registrarse para el vuelo, el ministro habló con los enviados de LA NACION y de Clarín. "Hemos dejado abierto un esquema de trabajo muy, pero muy bueno, el clima fue excelente", afirmó.

-¿Qué cambió del miércoles a hoy?

-Discrepábamos en las cifras y teníamos interpretaciones diferentes de la realidad. Nosotros aceptamos los puntos de vista y el escepticismo de ellos y nos hemos puesto en la situación de encontrar soluciones con hipótesis muy poco optimistas, para que ellos se sientan seguros de que vamos a alcanzar los resultados. Eso facilitó muchísimo el diálogo y ahora podremos avanzar. Por supuesto que eso va a depender de las decisiones que nosotros podamos adoptar y si las vamos a poder implementar. El gran tema es el de las provincias.

-¿Se refiere a la coparticipación?

-Es el tema de los gastos y de los déficit. Ellos ven que en materia de cuentas nacionales podemos llegar al déficit cero con algunas medidas adicionales, que tienen que ver más con los impuestos que con los gastos, porque entienden que en este último rubro ya hemos hecho un esfuerzo enorme. Pero todavía tienen grandes dudas en el ámbito de las provincias. El trabajo con los gobernadores nos va a facilitar la conclusión del programa si lo transformamos en anuncios y compromisos creíbles.

-¿La situación mejoró?

-El clima fue muy, muy bueno. Ahora viene una tarea en el nivel político. Lo que hicimos sobre todo hoy (por ayer) ha sido una tarea técnica. Las dificultades con algunos números y las diferentes interpretaciones que teníamos, y que dieron lugar a que la misión (del FMI) dijera que no podía completar la revisión, se han superado totalmente. Lo cual no quiere decir que ya se haya llegado a un acuerdo sobre un programa que ellos puedan avalar. Esa es una decisión que hay que tomar en otro nivel aquí (en Washington) y allá (por la Argentina).

-¿Este compromiso significa recorte de gastos en las provincias y mayores impuestos en la Nación?

-No, ni uno ni otro. De las provincias va a requerir que los anuncios y compromisos que se han venido adoptando se transformen en cosas creíbles, para lo cual el Fondo quiere ver que se implementen algunas de esas cosas.

-¿Dónde, por ejemplo?

-No, no voy nombrar a ninguna provincia en particular, pero todas firmaron convenios a mediados de año respecto de la reforma del Estado, rebajas de gastos, limitar a una cifra determinada la emisión de monedas provinciales. Todos esos aspectos quieren verlos transformados en realidad, por lo menos en los plazos que se habían establecido originalmente. Con respecto a impuestos, quieren ver que la recaudación que proyectamos se va a alcanzar. No se trata de aumento de impuestos o de creación de gravámenes nuevos, sino de aspectos que tienen que ver con la administración tributaria y con la estructura de algunos impuestos que nosotros tenemos que evaluar y resolver en la Argentina.

-¿Si se apura el canje internacional no mejorarían los números y sería más fácil acordar?

-Una reestructuración de la deuda no se hace sólo para que mejoren los números, sino para que el problema quede definitivamente resuelto. No se pueden hacer reprogramaciones permanentemente. Es un recurso extremo, que sólo será aceptable para los acreedores cuando estén seguros de que a partir de allí la Argentina volverá a crecer y ya no tendrá problemas con la deuda. Es esa seguridad la que todavía no está, pero estamos tratando de dársela en todas estas negociaciones.

-¿Sabe que Carlos Menem dijo que si la solución es que usted se vaya, se tendría que ir?

(Sonríe) -Bueno, pero a mí esas cosas no me preocupan, a mí me preocupa que los problemas se resuelvan.

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