El Gobierno busca centrar su enojo en Valenzuela

Después del choque diplomático, intenta evitar más enfrentamientos con Washington
Mariano Obarrio
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19 de diciembre de 2009  

Tras la protesta formal del gobierno de Cristina Kirchner a su par de los Estados Unidos, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, buscó ayer activar una nueva estrategia: desligar al presidente Barack Obama de las declaraciones de su enviado, Arturo Valenzuela. "Estados Unidos no es este señor, por más importante que sea. Hay que tener mucho cuidado al manifestar estas cosas", dijo Fernández.

En su primera visita a la Argentina, el secretario adjunto para América latina del Departamento de Estado, Arturo Valenzuela, había dicho que los capitales de origen norteamericano no veían condiciones para invertir en la Argentina por la falta de seguridad jurídica y de reglas de juego claras.

La tensión sufrió una escalada cuando varios ministros de Cristina Kirchner rechazaron en duros términos su diagnóstico.

Los voceros del jefe de Gabinete dijeron a LA NACION que la estrategia será centralizar las acusaciones en Valenzuela, desvincular sus dichos del resto de la administración norteamericana y procurar que no contamine la relación bilateral. Valenzuela no fue desautorizado por ningún superior y ayer continuó en Paraguay su gira regional.

¿Quién debe ser el técnico de la selección argentina?

El Gobierno busca preservar el vínculo con los Estados Unidos. Quiere mantener la esperanza, entre otras cosas, de lograr una visita de Obama a la Argentina para el caso de que en 2010 el mandatario viaje a Brasil, Chile y a Colombia, aliados de Washington en la región.

Sin embargo, tras la última escalada verbal del Gobierno contra Valenzuela ese anhelo aparece más lejano que antes, según confiaron a LA NACION fuentes que conocen de cerca la relación diplomática.

En un intento de conciliar posiciones, Aníbal Fernández le tendió ayer un puente a la diplomacia norteamericana, que también busca aflojar tensiones. "Deberíamos seguir trabajando para fortalecer una relación que todos necesitamos que se produzca", dijo.

Consultado sobre si la intervención de Valenzuela afectará la relación bilateral, Fernández buscó ser diplomático: "Me da la sensación de que tenemos cosas más importantes e intereses".

Sin embargo, la máxima tensión fue generada por el gobierno argentino. Por orden de Cristina Kirchner y del ex presidente y diputado Néstor Kirchner, hubo tres comunicados de condena a Valenzuela difundidos el mismo miércoles, por parte de los ministros Florencio Randazzo, de Interior; Julio Alak, de Justicia, y por el canciller Jorge Taiana.

Incluso, anteayer, mientras la embajadora norteamericana Vilma Martínez subrayó el buen momento de las relaciones bilaterales y se propuso trabajar para incrementar las inversiones en la Argentina, el embajador en Washington, Héctor Timerman, descalificaba a Valenzuela por haber tendido mejores reuniones "con la derecha opositora" que con la Casa Rosada.

Ahora, la Casa Rosada procura centralizar su malestar en Valenzuela. Quiere transmitir la idea de que el enviado de Washington dijo lo que dijo sin conocer la opinión de su país. En medios diplomáticos aseguran que los asesores del presidente norteamericano le evitarán cualquier visita a un país donde pueda sufrir desaires, reproches oficiales.

En funciones

ARTURO VALENZUELA

Funcionario de Barack Obama

El secretario adjunto para América latina del Departamento de Estado reiteró ayer que Estados Unidos disiente en algunas fórmulas aplicadas en la región para resolver los reclamos y promover la justicia social. En Paraguay, Valenzuela fue tajante: "Disentimos de algunas fórmulas que se están aplicando". En su última escala en la visita que hizo al hemisferio, que incluyó a Brasil, Uruguay y la Argentina, planteó "buscar [desde Washington] cómo crear efectivamente una dinámica de trabajo con los países de la región".

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