El Gobierno afina su estrategia para neutralizar al massismo

La Presidenta ordenó una fuerte presión sobre los aliados del tigrense para complicar su construcción territorial; hoy Cristina presenta a sus candidatos en un estadio
Mariano Obarrio
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29 de junio de 2013  

El gobierno de Cristina Kirchner ya le declaró la guerra a Sergio Massa . La Presidenta ordenó a todos sus ministros y colaboradores desplegar una estrategia de fuerte presión contra todos los funcionarios municipales, concejales y candidatos de los jefes comunales bonaerenses aliados al intendente de Tigre, que será candidato a diputado nacional por el Frente Renovador en la provincia de Buenos Aires, y que podría comprometer el triunfo del kirchnerismo.

Por esta acción del Gobierno, decenas de funcionarios comunales renunciaron en los municipios massistas de San Martín, Almirante Brown y Tigre. Otros tantos concejales se escindieron de los bloques de sus intendentes.

"Están apretando a todo el mundo. A los funcionarios para que renuncien y a los concejales para que salgan de los espacios massistas. Es un criterio general que se seguirá en todos los municipios", admitió a LA NACION un funcionario de la Casa Rosada.

Por eso, el Gobierno se ocupó de obtener, aun antes de que estuvieran formalizadas en la justicia electoral, todas las listas de candidatos del massismo (a diputados, legisladores provinciales y concejales). El plan era descubrir nombres que pudieran ser susceptibles a presiones de Balcarce 50, con ofertas de cargos u otros favores, o a investigaciones de todo tipo.

La estrategia kirchnerista será aplicada con intensidad a partir de la presentación de sus candidatos que hará hoy la Presidenta en el estadio de Argentinos Juniors y que marcará el puntapié inicial de la campaña oficialista.

En el mejor de los casos, y como apuesta de máxima, el Gobierno buscaría "levantarlos", o sea que renuncien a sus postulaciones y debiliten así las listas massistas. De mínima, procurará neutralizarlos para que no trabajen en la campaña electoral.

Pese a que fue jefe de Gabinete de Cristina Kirchner entre julio de 2008 y junio de 2009, la Casa Rosada considera a Massa su rival más peligroso con miras a las elecciones legislativas.

Como otro pilar de su estrategia, Cristina Kirchner está dispuesta a ayudar disimuladamente al candidato a diputado por Unión por la Libertad y el Trabajo, Francisco De Narváez, para que aumente su caudal de votos.

Ello debilitaría en forma directa la base electoral de Massa. El diputado peronista disidente busca construir su perfil opositor e intenta instalar la idea de que Massa es aliado del kirchnerismo para quitarle el voto "anti K".

La jefa del Estado se quedó ayer durante todo el día en Olivos y preparó los detalles del lanzamiento de los candidatos del Frente para la Victoria (FpV) en todo el país. El acto será hoy, a las 12, en el Microestadio Cubierto de Argentinos Juniors, en Bauness al 800, en el barrio porteño de La Paternal.

Con el lema "Una década ganada, construyendo porvenir", Cristina Kirchner encabezará con un fuerte discurso proselitista la presentación en sociedad del candidato a diputado bonaerense del FpV, Martín Insaurralde, que competirá contra Massa, y de los principales postulantes de la ciudad de Buenos Aires y de todo el territorio nacional.

A partir del acto, y con una participación directa de la Presidenta, el Gobierno apunta a una fuerte instalación de Insaurralde en el escenario bonaerense, ya que es una figura con índices de conocimiento moderado.

Insaurralde, en la oficina del municipio
Insaurralde, en la oficina del municipio Crédito: Santiago Filipuzzi

Parte de la estrategia para arrinconar a los intendentes massistas será instrumentada por el Ministerio de Planificación, que dirige Julio De Vido, quien monopoliza el reparto de las obras como elemento de presión. Por eso tendrá fuerte presencia en los territorios.

El secretario de Obras Públicas, José López, se trasladó ayer al municipio de San Martín, gobernado por Gabriel Katopodis, aliado de Massa, aunque tenía hasta hace pocos días una excelente relación con la Casa Rosada.

En ese distrito se produjo la mayor fuga de funcionarios kirchneristas. "Será una estrategia coordinada, en todos los distritos de la provincia, donde hablaremos con todas las agrupaciones y con la militancia", aseguró a LA NACION una alta fuente oficial.

Tras la renuncia de decenas de funcionarios y la escisión de siete concejales, adelantada anteayer por LA NACION, un allegado a Katopodis minimizó el impacto.

"Son todos compañeros y es comprensible como gesto político. Esperamos seguir trabajando juntos por mejorar San Martín y la vida de nuestros vecinos", señaló a este diario. En otras palabras, sugirió que, si gana Massa, todos pueden regresar al redil del intendente.

Massa ordenó no responder a la estrategia kirchnerista y en su entorno le quitan relevancia al movimiento. Un dirigente peronista aseguró que "el apriete es lo único que ellos saben hacer", pero, aseguró, "les vamos a ganar igual".

Además de Massa y de Katopodis, los otros intendentes massistas también están en la mira de Cristina Krichner. Con Darío Giustozzi (Almirante Brown) a la cabeza por ser segundo candidato de la lista de diputados, la nómina la conforman Joaquín De la Torre (San Miguel), Luis Acuña (Hurlingham), Gilberto Alegre (General Villegas), Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas), Sandro Guzmán (Escobar), Luis Andreotti (San Fernando), Humberto Zuccaro (Pilar), José Eseverri (Olavarría), Mario Meoni (Junín), Carlos Selva (Mercedes) y Patricio Hogan (General Alvarado), entre otros.

La Casa Rosada amenaza con bloquear el financiamiento a esos municipios. Pero cerca del massismo aseguraron a LA NACION que "todos previeron ese riesgo y se aseguraron los recursos para subsistir".

Desde el Gobierno aseguraron que la instrumentación del plan de presión lo ejercerán varios funcionarios de Cristina y "según el área de influencia de cada uno".

Además de De Vido, participarán Carlos Zannini, secretario legal y Técnico, y el jefe del Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, jefe de campaña. Ambos tienen diálogo con las organizaciones sociales kirchneristas, como el Movimiento Evita, sobre quienes actuaron para articular la estrategia.

Del editor: qué significa.

La oposición sutil que Massa quiere practicar no será compartida por la Presidenta, que ya lo identificó como el blanco político a embestir

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