El Gobierno dispuso un tope en los salarios para cargos políticos

El decreto que Duhalde firmó ayer establece un techo de $ 3000
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25 de enero de 2002  

El presidente Eduardo Duhalde firmó el decreto que reinstaura el tope salarial de 3000 pesos para los funcionarios políticos, que había sido derogado por un decreto presidencial el martes último.

La resolución 172/02 exceptúa a los empleados de carrera que amenazaban con emigrar de las estructuras medias del Estado hacia el sector privado, explicaron en el oficialismo.

Luego de las críticas que llovieron sobre el Gobierno por haber aplicado una medida que beneficiaba a los cargos políticos, el jefe del Estado decidió restituir el techo salarial para las remuneraciones del jefe de Gabinete, ministros, secretarios, subsecretarios, autoridades superiores y miembros de directorios o representantes del Poder Ejecutivo en los organismos autárquicos o descentralizados.

"Ningún funcionario político de mi gobierno ganará más de 3000 pesos", se enojó Duhalde en la reunión de gabinete de anteayer.

El Presidente demostró su molestia con algunos funcionarios por la manera en que habían manejado el tema públicamente. "No tenía la intención de beneficiar a sus funcionarios. Fue un error administrativo. Tendrían que haberse firmado los dos decretos al mismo tiempo para evitar malentendidos", protestaron en su entorno.

Tal como anticipó LA NACION, la confusión se desató cuando en el Boletín Oficial apareció un decreto suscripto por Duhalde que derogaba una resolución del ex presidente Adolfo Rodríguez Saá. Establecía que los agentes del Estado no podían cobrar más de 3000 pesos, el sueldo asignado al presidente. La medida abría la puerta para que los funcionarios políticos recibieran el mismo tratamiento.

La decisión de avanzar con la supresión del tope salarial -ahora para los agentes de carrera- respondió a las dificultades de su instrumentación. Muchos empleados técnicos amenazaron con emigrar al sector privado si se mantenía el recorte.

La situación más dramática se presentó en la Secretaría de Políticas Presupuestarias cuando los agentes encargados de elaborar el presupuesto 2002 advirtieron a su jefe, Oscar Lamberto, que no iban a trabajar en esas condiciones salariales. El borrador del presupuesto para presentar ante el FMI se retrasó por ese motivo. Los problemas se repitieron en el área de Relaciones Exteriores y en el Banco Central.

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