El Gobierno impondría por decreto la reforma política

Duhalde busca calmar el malestar social y presionar al Congreso
Duhalde busca calmar el malestar social y presionar al Congreso
Martín Dinatale
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31 de enero de 2002  

Presionado por los cacerolazos y el descontento en aumento hacia la clase dirigente, el presidente Eduardo Duhalde firmaría el lunes próximo un decreto para instrumentar en forma urgente la tan anunciada reforma política que, entre otras cosas, contempla una reducción de gastos en el Estado y el acortamiento del mandato de los legisladores.

En rigor, con la firma del decreto el jefe del Estado buscará un golpe de efecto en la sociedad y a la vez tratará de apurar la aprobación de una ley de reforma política en el Congreso. Es que, paralelamente a la firma del decreto, Duhalde enviará al Parlamento un proyecto de ley del mismo tono que el decreto para que la iniciativa tenga un mayor sustento legal.

Al menos dos fuentes calificadas de la Casa Rosada confirmaron ayer a La Nación que la firma del decreto de reforma política se anunciaría el sábado próximo, junto con el paquete de medidas económicas, y será materializado el lunes o martes próximos.

"Con la firma del decreto Duhalde tratará de emitir un llamado de atención al Congreso y a la clase política en general para advertir que si no imponemos cuanto antes un cambio en la política la gente nos va a pasar por encima", dijo a La Nación un destacado funcionario con acceso permanente al despacho presidencial.

Una advertencia de tono similar, aunque más diplomática, se observó ayer en el documento que suscribió la mesa de Diálogo Argentino conformada por funcionarios del Gobierno, la Iglesia y las Naciones Unidas.

En este sentido, el documento sostuvo que "la ciudadanía espera una urgente racionalización del aparato político y administrativo del Estado nacional, provincial y municipal".

El jefe del Estado cree que con la firma del decreto no podrá ser acusado de trabar la reforma política y, en el peor de los casos, dejará que el Congreso cuestione la medida.

El decreto que firmará Duhalde contemplaría un acortamiento del mandato de los legisladores nacionales para llamar a elecciones generales en diciembre de 2003 junto con la renovación presidencial.

Al parecer, éste es un punto que preocupa a Duhalde por la presión ejercida por varios gobernadores del PJ, entre ellos Néstor Kirchner (Santa Cruz) y José Manuel de la Sota (Córdoba), quienes han reclamado elecciones anticipadas del presidente y de todos los cargos legislativos.

El gasto burocrático

A la vez, el decreto prevé un achicamiento del gasto burocrático en el Poder Ejecutivo, en el Congreso y en las legislaturas provinciales. Con todo ello se esperaría un ahorro estimado en los 3000 millones de pesos.

Como la Constitución contempla un sistema federal, Duhalde no podría imponer a las provincias una reforma política por decreto. Por ello, sólo invitaría a los Estados federales a suscribir el decreto. Es decir, dejará en manos de los gobernadores la decisión de instrumentar o no la reforma que exige buena parte de la sociedad.

Por otro lado, la reforma política por decreto también preverá la eliminación del sistema bicameral de las legislaturas provinciales. Sólo avalará la bicameralidad a nivel nacional.

No está confirmado aún si finalmente el decreto impondrá para el Congreso nacional una reducción de diputados. Aunque sí está definida la instrumentación de un esquema de equiparación salarial para los cargos electivos. De esta manera, un legislador provincial no podrá cobrar más que el mismo cargo a nivel nacional. Igual ocurriría con los poderes ejecutivos.

El decreto presidencial contemplaría a la vez un mecanismo más transparente de financiamiento de los partidos políticos y un tope de gastos para las campañas proselitistas.

Buena parte de estas medidas serán canalizadas paralelamente en un proyecto de ley que el Gobierno elevará al Congreso en lo inmediato y que el ministro del Interior, Rodolfo Gabrielli, ya tiene redactado.

Algunas de las ideas trabajadas en ese proyecto de ley fueron discutidas anteayer en la quinta presidencial de Olivos por Duhalde y por el senador Jorge Busti (PJ-Entre Ríos). Este le acercó al Presidente una propuesta de reforma política que, entre otras cosas, contempla un tope de 3000 pesos en las dietas de los legisladores nacionales.

En rigor, el Senado aprobó el año último una parte de la reforma política que impulsaba mecanismos más transparentes de financiamiento de los partidos. Pero esa iniciativa no fue tratada aún por Diputados.

La estrategia

Golpe de efecto: Duhalde avanzará con la reforma política por decreto para calmar los reclamos sociales y para apurar al Congreso en la aprobación de una ley que enviará en lo inmediato.

Contenidos: la norma contemplará, entre otras cuestiones, un achicamiento del gasto en el Estado, la reducción del mandato de los legisladores para llamar a elecciones en 2003, una eventual equiparación salarial en los poderes ejecutivos y legislativos de todo el país y la eliminación de la bicameralidad.

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