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El Gobierno lanzó su proyecto social

Fernández Meijide lo presentó ante el gabinete, aunque no pudo precisar cuánto dinero requerirá ni dónde será utilizado.
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22 de marzo de 2000  

El Gobierno jugó ayer todas sus cartas para demostrar su preocupación por la pobreza. Fue en la Casa de Gobierno, donde la ministra de Desarrollo Social, Graciela Fernández Meijide, presentó el llamado Plan Integral de Lucha contra la Pobreza.

Aunque aún no se definieron las regiones que serán beneficiadas ni el monto total de lo invertido en el programa, la iniciativa fue presentada con bombos y platillos en una conferencia de prensa en la Casa Rosada, al término de la reunión de gabinete.

Tampoco se ha definido aún, según lo admitió la propia funcionaria, qué parte del dinero que se necesitará para instrumentar el plan será financiado con créditos del BID y del Banco Mundial.

La urgencia del Presidente por dar "buenas noticias" a la gente, para contrarrestar con programas sociales los efectos del aumento impositivo, pudo más.

Fernández Meijide, junto con su par de Salud, Héctor Lombardo, y con el jefe de Gabinete, Rodolfo Terragno, explicó a la prensa el grueso de un plan cuyo análisis había ocupado gran parte de la reunión de gabinete, que había concluido minutos antes.

El programa apunta a satisfacer las necesidades de unas 455.000 familias que viven en la indigencia, es decir, que ganan menos de 67 pesos por mes. Se comenzará, según anunció Fernández Meijide, con un plan piloto en las zonas más pobres urbanas y periurbanas del país que, además, no estén recibiendo ningún tipo de asistencia social.

El programa apuntará a que esas familias inscriban a los niños y jóvenes de hasta 18 años en la escuela, se registren en unidades de salud y cumplan con las citas periódicas que se les indiquen para acceder al Paquete Básico de Servicios de Salud, asistir a charlas mensuales de educación para la salud (convocadas por una unidad específica) y mejorar la alimentación de los niños.

Abecé

Para explicar la iniciativa al Presidente y a sus pares del gabinete, Fernández Meijide recordó ayer sus épocas de docente (es profesora de francés). Puntero y carteles en mano, y rodeada de un numeroso grupo de asesoras, relató a sus ocasionales "alumnos" el abecé del plan que le fue instruido coordinar.

Así, explicó que el programa abarcará tres áreas:

  • Educativa: el Ministerio de Educación brindará becas (falta definir el monto) y útiles escolares.
  • Salud: proporcionará un "paquete básico de servicios de salud" gratuito, para prevenir la desnutrición infantil y capacitar en temas de higiene.
  • Alimentación: se entregará un "apoyo directo" (tampoco se especifica si será dinero o víveres), para que las familias mejoren la cantidad y diversidad de sus alimentos.
  • La ministra subrayó también que "se apunta a que la familia tenga responsabilidades", al asistir a centros de salud, concurrir a las escuelas y vigilar a sus hijos para que no pierdan días de clase. Además, deberán participar de charlas informativas sobre cómo acceder al mercado de empleo.

    Tan pronto como terminó esa exposición, el ministro de Economía, José Luis Machinea, pidió la palabra para expresar su apoyo al programa. Fernández Meijide suspiró aliviada.

    El visto bueno del titular de Hacienda es fundamental para la ministra. Machinea viajará con ella a Nueva Orleáns, la semana próxima, a la reunión anual de gobernadores del BID.

    Y mientras la titular de Desarrollo Social participa de un foro sobre equidad social, en el que tendrá como compañeros al escritor mexicano Carlos Fuentes, al ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti y al secretario ejecutivo del Cepal José Antonio Ocampo Caviria, Machinea hará el trabajo duro: pedirá más dinero para el programa contra la pobreza.

    Lo mejor para la ministra -que ayer cumplió sus 100 primeros días al frente de Desarrollo Social-, llegó al final: el propio Presidente calificó la idea de "excelente" y la felicitó, con lo que buscó borrar de un plumazo los rumores que hablaban de la supuesta "inoperatividad" de la funcionaria del Frepaso.

    La propuesta de Fernández Meijide logró arrancarle una sonrisa, luego del mal humor que le había provocado haber llegado 45 minutos tarde a la reunión de gabinete.

    Según trascendió, el Presidente se había retrasado para hablar por teléfono, aunque no se especificó con quién. El vicepresidente Carlos Alvarez inició el encuentro por él.

    El Programa Integral de Lucha contra la Pobreza había comenzado a gestarse hace un mes, en la quinta que Fernández Meijide había alquilado en San Isidro.

    La ministra invitó a cenar allí a sus pares de Educación, Juan Llach; de Salud, Héctor Lombardo, y de Trabajo, Alberto Flamarique, donde acordaron crear un "registro único de beneficiarios" para evitar que una misma familia reciba más de un programa social.

    Hoy, según dijo la ministra, hay unos 60 programas superpuestos, muchos de los cuales pertenecen a diversas jurisdicciones (municipal, provincial y nacional).

    La idea, según explicó el ministro del Interior, Federico Storani, es incorporar ese registro de beneficiarios al Compromiso Federal acordado -aunque no firmado- anteayer por el Presidente y los gobernadores peronistas para aumentar la eficiencia del gasto social.

    Storani afirmó que "no hubo ningún toma y daca en la negociación" de anteayer con los gobernadores justicialistas, y aseguró que no hubo discriminación en la asignación de los fondos sociales, en respuesta a las críticas de algunos mandatarios del PJ.

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