El Gobierno los prefiere camioneros

Apuesta a Moyano y no a Daer
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27 de febrero de 2004  

La pulseada por el encuadramiento laboral de 350 trabajadores de la empresa Carrefour blanqueó un escenario político irrefutable: el Gobierno busca afianzar cada vez más su relación con el líder del sindicalismo disidente, Hugo Moyano, en detrimento de sus relaciones con el dirigente de la central dialoguista, Rodolfo Daer, alejado de la Casa Rosada desde el comienzo mismo de la actual gestión.

La prueba más fehaciente de esta actitud la dio ayer uno de los miembros más influyentes del gabinete, que advirtió a LA NACION que no se actuó antes porque, tal como estaba planteado, Moyano tenía razones fundadas para formular el reclamo, ya que la compañía, dijo, no cumplió con lo dispuesto por el Ministerio de Trabajo.

En rigor, el golpe para Daer es por elevación, ya que quien parecía haber resultado derrotado en el pleito es el dirigente mercantil Armando Cavalieri, conspicuo integrante de los "gordos" de la CGT oficial.

Avezados observadores de la relación entre el sindicalismo y el oficialismo se formulaban múltiples interrogantes acerca del nexo entre Moyano y el presidente Néstor Kirchner. Entre ellos, si, tal como se especuló ayer, existió una mediación oficial en la madrugada de ayer para destrabar el conflicto, o si buscó el Gobierno persuadir a Moyano para que cesara en la protesta para encontrar una solución más equilibrada.

Los hombres del entorno presidencial no precisaron si efectivamente existió o no una intervención desde la Casa Rosada para atenuar el corte, y confirmaron que sólo el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, hizo un exhaustivo seguimiento de la disputa con sus colaboradores más íntimos.

En la cartera laboral se limitaron a informar que no se harían declaraciones al respecto, y expresaron que la posición de Tomada era la misma que la manifestada en la resolución 263 dictada el año pasado, por la que se le daba a Moyano la razón en su reclamo y se instaba a Carrefour a aplicar el convenio colectivo de trabajo.

Vínculo especial

Aun así, entender el vínculo entre Kirchner y Moyano no es tarea sencilla. Sobre todo porque desde ambos lados niegan ser complacientes unos con otros. "A mí me votan los camioneros, y si no respeto sus demandas los estaría traicionando", dijo Moyano a LA NACION meses atrás, consultado por lo que parecía ser un llamativo acercamiento a Kirchner.

El respeto del Presidente por el sindicalista radica especialmente en la lógica de la fuerza y se basa en el poder de convocatoria de Moyano.

Con 55.466 afiliados en el sindicato de la Capital y de la provincia de Buenos Aires, que conduce desde 1987, y 33.273 en la Federación Nacional de Camioneros, Moyano tiene fuerza de movilización suficiente para provocar complicaciones de alto tenor.

Ejemplos de esto no faltan. Con ese cuerpo de choque detrás de su figura, Moyano tuvo el respaldo para reclamar que no se municipalizara la recolección de residuos en el norte del Gran Buenos Aires y dejar que la basura inundara las calles por la medida de fuerza gremial, e incluso para interrumpir con camiones los pasos fronterizos en demanda de mejores condiciones laborales y salariales.

Además, a pesar de que acompañó muy de cerca el proyecto presidencial de Adolfo Rodríguez Saá, el sindicalista tiene puntos ideológicos en común con el jefe del Estado.

De hecho, actúa como un gremialista peronista tradicional y su mensaje sintoniza con el del presidente Kirchner, en especial si se lo contrapone -a juicio del Gobierno- con el de la CGT oficial, a la que el primer mandatario castiga por sus vínculos menemistas y suele postergar en su lista de audiencias.

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