El Gobierno pidió moderar subas de precios y reclamos salariales

En las reuniones que mantuvo con empresarios y gremios, el jefe de Gabinete apuntó a congelar las expectativas inflacionarias; anticipó que seguirán los controles en las cadenas de producción
Mariana Verón
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23 de noviembre de 2013  

El Gobierno retomó ayer el diálogo con gremios y empresarios con el foco puesto en apurar un acuerdo de precios y salarios para moderar la inflación antes de fin de año.

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich , llevó el mando ayer en las reuniones que mantuvo, por separado, con ambos sectores, en un giro oficial que busca bajar las expectativas inflacionarias con eje en la intervención estatal para fijar los aumentos salariales, sobre todo, para moderar los bonos de fin de año y controlar la cadena de formación de precios. Es la primera vez que el motivo de la convocatoria a una mesa de diálogo tripartita es la inflación.

"El Estado va a propiciar el uso de su capacidad regulatoria para establecer un acuerdo de precios, precisamente, para reducir cualquier expectativa alcista", anunció Capitanich, el nuevo hombre fuerte del equipo económico, durante el encuentro que mantuvo por la mañana con los representantes de la CGT, que conduce Antonio Caló, y la CTA, de Hugo Yasky . Más tarde, ante los empresarios, reiteró el concepto y advirtió que el Gobierno revisará con lupa sus ganancias para evitar subas desmesuradas en la cadena de valor de los productos.

Tanto desde los gremios como desde el sector empresario celebraron la convocatoria al diálogo, paralizado tras la licencia médica de Cristina Kirchner , y resaltaron la expectativa favorable que ponen en la Casa Rosada con el cambio de gabinete y un discurso uniforme entre Capitanich y el nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof. La ausencia de la Presidenta en el encuentro, que acapara siempre la atención, hizo más dinámica y sincera la reunión, coincidieron los invitados.

El resultado: el miércoles próximo, por rubro de actividad, los representantes sindicales y empresariales deberán presentar sus propuestas a Kicillof y, en un mes, el Gobierno se comprometió a anunciar las medidas que llevará adelante para aplacar la inflación. La fecha que estableció fue el 22 de diciembre, un domingo, pero se espera que se concrete el viernes anterior.

Más temprano, en la ronda diaria con los medios desde la Casa Rosada, el jefe de Gabinete envió un mensaje claro. Avisó que la salida de Guillermo Moreno de Comercio Interior no significará "un viva la Pepa" para que los empresarios aprovechen el alejamiento del funcionario encargado del control de precios y remarcar los productos.

Los empresarios reclamaron elevar el nivel de competitividad de sus actividades y pusieron al frente de sus reclamos la presión impositiva, sobre todo por la falta de una política homogénea entre la Nación, las provincias y los municipios. Capitanich acusó recibo y les anticipó que hablará con los gobernadores para unificar criterios y no triplicar la carga fiscal.

Con la idea de darle dinamismo a la gestión, el jefe de Gabinete hizo la convocatoria para cerrar lo antes posible un acuerdo. En público, a los gremios les anticipó que pretendía discutir antes, a principio de año y no a partir de marzo, las subas salariales anuales para generar "un horizonte de previsibilidad". En privado, les habló de mesura y responsabilidad a la hora de los reclamos de aumentos con una evaluación por rama de actividad. También pidió moderación en los pedidos de pagos extra de fin de año, cuando suelen subir los precios. A cambio, les prometió 300.000 nuevos puestos de trabajo como parte de las ya famosas 200 metas que se propuso para los próximos dos años.

Para los empresarios, hubo advertencias y guiños. Capitanich avisó que el Estado estará atento a las ganancias extraordinarias. "Observamos claramente la distorsión en la cadena de valor respecto de la apropiación de los excedentes por parte de determinados sectores", planteó. Puertas adentro les anticipó que el Gobierno lanzará un megaplán de obra pública en el que trabaja el ministro de Planificación, Julio De Vido. "Ahora tenemos un Gobierno con actitud pro inversión", describió, sorprendido, uno de los más importantes jefes de las centrales patronales, en referencia al protagonismo de Capitanich. También hubo elogios para Kicillof, a quien observaron con un discurso en línea con el jefe de Gabinete. "Fue una reunión orgánica, con un mando claro", aportó otro empresario.

De la reunión participaron también la ministra de Industria, Débora Giorgi; de Trabajo, Carlos Tomada; de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, y los titulares del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, y del Banco Nación, Ignacio Furlón. El gran ausente fue el director de la AFIP, Ricardo Echegaray.

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