El Gobierno quiere mantener la economía fuera de la campaña

La suba del dólar preocupó en la Casa Rosada e intenta frenarla para evitar nerviosismo en las urnas; por el déficit, buscarían más dólares chinos, deuda y venta de bonos de la Anses
Mariano Obarrio
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26 de julio de 2015  

Hasta hace 40 días, Cristina Kirchner imaginaba una campaña sin contratiempos en la economía para las elecciones primarias presidenciales del 9 de agosto próximo. Pero la la economía se coló: la suba del dólar paralelo a $ 15,10 el martes último encendió todas las alarmas y ahora el objetivo del Gobierno será frenar el tipo de cambio con todas las herramientas.

La segunda meta es que no se disparen los precios para mantener el consumo y así no perder votos en las urnas por una eventual sensación de inestabilidad.

Esta paz, aseguran, debe durar al menos hasta las elecciones presidenciales del 25 de octubre y, si se puede, hasta el 10 de diciembre cuando Cristina Kirchner termine su mandato. "El que venga después que haga lo que quiera", suelen decir en la Casa Rosada.

El ministro de Economía, Axel Kicillof, intentó ayer restarle dramatismo a la corrida cambiaria de los últimos días. "Algunos medios machacan con eso. Es un mercado irrelevante, el chiquitaje de la calle Florida que nadie mide. Mueve menos que la Quiniela", dijo.

Lo hizo durante una recorrida por Parque Patricios en su campaña como candidato a diputado por el Frente para la Victoria.

Pero en realidad el nerviosismo en los mercados generó tensiones. Incluso entre Kicillof y el presidente del Banco Central (BCRA), Alejandro Vanoli, según confiaron a LA NACION en Balcarce 50.

El objetivo de Cristina, Kicillof y Vanoli es sostener el dólar oficial en 9,17 pesos y el paralelo debajo de 15. "Hay que llegar así a octubre: una corrida pueden hacer perder muchos votos. Kicillof lo controlará como sea: bonos, deuda...", dicen en Balcarce 50, donde sospechan de un clima de desestabilización generado por sectores económicos.

El gran interrogante es cómo reaccionará el mercado luego de las PASO de agosto, según quien resulte mejor posicionado para octubre.

El precandidato presidencial de UNA, Sergio Massa, dijo que "el Gobierno va a devaluar luego de las PASO del 9 de agosto".

"No nos importa lo que diga Massa. No tiene asidero. No hay condiciones macroeconómicas que indiquen que se preanuncia una devaluación", dijo a LA NACION un funcionario de Kicillof.

Massa cree que el creciente déficit fiscal y la falta de dólares llevarían al Gobierno a colocar el dólar oficial a 10,20 pesos en septiembre para que los dólares de exportaciones rindan 20.000 millones de pesos adicionales "porque necesitan llegar bien a las elecciones de octubre".

"El mundo tiene viento de frente. Brasil podría llevar el dólar a 4 reales (hoy 3,35). Cristina mira el real para mover el dólar, de a poco, 30 centavos por semana en agosto", sostiene Massa.

Con el dólar quieto y sin grandes alzas de precios, el plan electoral de Cristina es alentar el consumo con anuncios por cadena nacional.

En la Casa Rosada preocupa el déficit fiscal del 6% del PBI. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, encaró un fuerte ajuste fiscal con un alto costo político. En Balcarce 50 deslizan que el ajuste aquí lo deberá hacer el sucesor de Cristina. "Cristina no lo hará. Ni devaluación ni ajuste fiscal. Sería admitir el fracaso", dijo un funcionario. Para terminar el mandato en paz, el Gobierno podría pedir a China una ampliación del swap de 11.500 millones de dólares con 3500 millones más.

Además, seguiría liquidando bonos en dólares de la Anses para bajar el dólar "contado con liqui" y así quitarle presión al "paralelo".

Por otro lado, Kicillof colocó la semana pasada 5470 millones de pesos en nuevos bonos Bonac 2016 y podría volver a emitir otro tanto para cubrir el déficit financiero por fuera del BCRA. El rojo fiscal a mayo era de 90.000 millones y se endeudó por 42.000 millones en el año.

También hay tensiones políticas. Vanoli criticó el decreto de espionaje de la ex SIDE a bancos y los planteos del fiscal Carlos Gonella para invalidar las operaciones de "contado con liqui" denegados por la Corte Suprema. Kicillof criticó la suba de tasas porque afecta al consumo y es recesiva. En octubre, se pagará el vencimiento del Boden 2015 de 6700 millones de dólares con reservas y bonos de la Anses. El fin de ciclo será raspando la olla.

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