El Gobierno se prepara para abrir el debate de la fórmula

El Gobierno espera el resultado de la convención radical de mañana y los comicios en Jujuyy Mendoza, para negociar la estrategia; está más predispuestos a evaluar el vice
El Gobierno espera el resultado de la convención radical de mañana y los comicios en Jujuyy Mendoza, para negociar la estrategia; está más predispuestos a evaluar el vice Crédito: Presidencia
Maia Jastreblansky
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26 de mayo de 2019  

La convención de la UCR que tendrá lugar mañana, las elecciones en Mendoza y Jujuy del 9 de junio, y la lectura de un paquete de encuestas y focus group serán los hitos que marcarán la negociación de la fórmula presidencial del oficialismo.

En el Gobierno esperan que la UCR atraviese su discusión interna y que las provincias gobernadas por el radicalismo se sometan a las urnas para medir el poder de fuego de sus socios políticos y discutir la mejor estrategia electoral.

La mesa política de Pro tiene agendado reunirse mañana. Las principales figuras del macrismo se vienen juntando a cenar en el departamento del ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, cada 15 días. Pero según señaló una fuente oficial, no se descartaba cambiar de locación para evitar la exposición en horas definitorias para Cambiemos. Probablemente el encuentro de Pro se dará en simultáneo a la convención radical, que deberá resolver si la UCR adopta una postura más desafiante ante el Gobierno o si sigue moderada.

En la Casa Rosada descartan que el radicalismo ratificará su permanencia en Cambiemos. Pero comenzaron a asimilar que la continuidad de sus socios políticos vendrá adosada a un compendio de demandas de apertura política y de mayor protagonismo de la UCR.

"Cuando se despeje la convención, la PASO de Mendoza y la elección de Jujuy el 9 de junio será lo último que faltará para que Alfredo (Cornejo) y Gerardo (Morales) se aboquen al cierre de listas y a la negociación por la fórmula", señaló a LA NACION un alto funcionario.

En la Casa Rosada abandonaron en los últimos días los purismos frente a la fórmula presidencial. Si hace algunas semanas el candidato a vice iba a ser alguien "de confianza del Presidente", preferentemente una mujer, ahora la discusión transita por otro camino. Según pudo reconstruir LA NACION, será prenda de negociación política con los socios de Cambiemos, pero -teniendo en cuenta la alicaída imagen del Presidente- también surgirá de un análisis de lo que "conviene electoralmente" para sumar adhesiones.

"La candidatura a vicepresidente es, a esta altura, la oportunidad para mostrar apertura política", señaló un colaborador de la Casa Rosada. "Al final del camino, el nombre será decisión del Presidente", agregó.

Así, mientras el Gobierno se muestra más tolerante en la negociación del candidato a vicepresidente, mantiene -por ahora- su intransigencia frente a la candidatura presidencial de Mauricio Macri. A pesar de los clamores por la gobernadora María Eugenia Vidal, los más estrechos colaboradores del Presidente siguen embarcados en su reelección y rechazan habilitar una PASO. No solo por los enunciados de Marcos Peña, sino también por una lógica matemática: si en la PASO se dispersa el voto de Cambiemos y Macri obtiene un porcentaje exiguo, el clima electoral y económico puede complicarse hacia octubre.

Encuestas y consejos

En la Casa Rosada esperan recibir sondeos esta semana, especialmente una encuesta de Isonomía, la consultora que a principios de abril (y en un trabajo para un cliente privado) manifestó que Cristina Kirchner se ubicaba 9 puntos encima de Macri en un eventual ballottage. Después de ese revés, la encuestadora marcó una leve recuperación del Presidente. En la Casa Rosada esperan con expectativa que -anunciada la fórmula de Alberto Fernández- la curva se mantenga ascendente.

"Esperamos que varias encuestadoras terminen sus sondeos esta semana. También tendremos los resultados de los focus group que encargamos a Roberto Zapata", dijo a LA NACION un alto funcionario.

Mientras la oposición despeja su panorama, el Presidente escucha a sus históricos consejeros. Su principal asesor en materia electoral sigue siendo Peña. "Macri le cree porque está invicto, siempre le pegó en otras elecciones", resumió un hombre que conoce de cerca la relación de Macri y su jefe de Gabinete.

Peña está convencido de que hay que dar la batalla electoral "con lo propio". Y se respalda en los focus group que arrojan que, mientras que contra Cristina el sentimiento es de "odio", contra Macri la palabra que aparece es "desencanto" o "desilusión". Por eso cree que alcanza con reconquistar a esos votantes no kirchneristas enojados con el Gobierno.

El Presidente también viene escuchando a otros hombres de consulta. Según pudo saber LA NACION, su amigo Nicolás Caputo viene teniendo conversaciones asiduas con el Presidente. Lo arenga para que persista en su carrera a la reelección ("viniste a cambiar la historia", es una frase habitual del empresario). Pero también le aconseja que tenga una postura más generosa. Es el mismo clamor que manifestó históricamente el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

Carlos Grosso y Ernesto Sanz son otras voces claves para el Presidente, que completa su círculo de confianza con Horacio Rodríguez Larreta, Vidal y el consultor Jaime Durán Barba, ahora en el exterior.

"Macri está consciente de que habrá que ser amplios. Sabemos que no estará fácil", dijo un asesor en Balcarce 50 esta semana. Y agregó: "El tiempo va a ordenar a la oposición. No hay que apurarse".

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