El juicio a Campagnoli, con futuro incierto

La jurado que pidió licencia no volverá al tribunal; su reemplazante es un defensor cercano a Justicia Legítima
Paz Rodríguez Niell
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28 de junio de 2014  

La jurado que adujo un cuadro de estrés no va a volver y peligra el juicio político contra el fiscal José María Campagnoli, que lleva más de seis meses suspendido, acusado de mal desempeño en un caso contra Lázaro Báez.

La ley no prevé qué hacer cuando el Tribunal de Enjuiciamiento pierde uno de sus miembros en una instancia tan avanzada, pero todo indica que deberán rehacer el juicio: convocar a su suplente y repetir las audiencias de los 22 testigos que ya declararon.

La jurado ausente es la defensora de menores María Cristina Martínez Córdoba, a la que los pronósticos señalaban como dueña del voto clave, el que esta semana debió haber definido si Campagnoli sería repuesto en su cargo o removido definitivamente.

Además de las suspicacias que despierta el cambio de un jurado por estrés (la defensa dijo que le resulta "muy sospechoso"), la reiteración de las audiencias trae otros problemas: los abogados de Campagnoli podrían, a futuro, cuestionar la validez de un juicio duplicado.

Varias fuentes del tribunal consultadas por LA NACION relataron que están buscando una salida lo más prolija posible. Todavía no encontraron la solución. Para deliberar sobre esto se reunirán el lunes, a las 11.30. A las 14 harán pública su decisión.

Esta crisis empezó el lunes pasado, el día previsto para los alegatos finales, cuando Martínez Córdoba presentó un certificado médico de la guardia del Mater Dei y entró de licencia por cinco días. Ayer, el Tribunal de Enjuiciamiento recibió la noticia de que esa licencia médica se había prolongado 15 días más.

Los suplentes están designados desde antes de que empiece el jury. El suyo es el defensor federal Leonardo Miño. Ya sabe que es posible que lo llamen el lunes.

Esperar que vuelva Martínez Córdoba para fallar no parece una opción. En primer lugar, porque el nuevo médico que la atendió, el clínico de la obra social del Poder Judicial Carlos Maisto (matrícula 43324), le indicó que después de los 15 días de reposo retomara la actividad "con carga mínima".

Pero además, porque incluso si la esperaran, tendrían que hacer el juicio de nuevo: la ley permite suspender el proceso, como máximo, por diez días hábiles. Ese plazo estará vencido para el 12 de julio, día previsto para que vuelva a trabajar.

El presidente del Tribunal, el fiscal Daniel Adler, había pensado que, una vez incorporado, a Miño podrían mostrarle las grabaciones de las audiencias y las versiones taquigráficas, y que pueda votar. En las primeras conversaciones informales esta idea no prosperó y hoy ni siquiera Adler parece convencido de esa salida, que podría dejar al jury en peligro de futuras nulidades, relataron fuentes del tribunal.

Mientras tanto, la defensa de Campagnoli reclama que le den una respuesta y definan su jury de una vez. Casi todos los testigos que declararon durante la semana que duró el juicio fueron favorables a la defensa, que podría oponerse a que todo se repita. La decisión del Tribunal no es fácil.

La ley prevé que cada jurado tenga un suplente. En el caso del representante de la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA), representada por Javier Panero, el suyo estuvo presente en las audiencias, pero fue el único.

El Tribunal nunca exige la presencia de los suplentes. "Es factible que a partir de ahora lo hagamos", dijo a LA NACION una fuente del jurado.

Miño, el suplente de Martínez Córdoba, es un experimentado defensor del fuero federal penal de San Martín. Integra la comisión directiva de la Asociación de Magistrados, la agrupación de jueces que cuestionó el trámite de este jury. Pertenece a la Lista Celeste, la menos crítica del Gobierno, y figura entre los firmantes de la primera solicitada de Justicia Legítima, pero no es socio.

La jefa de Miño y de Martínez Córdoba es la defensora general Stella Maris Martínez, que no dijo una palabra sobre este caso.

Martínez fue una de las promotoras de Justicia Legítima junto con Alejandra Gils Carbó, pero tiene un perfil mucho más moderado. Fuentes de la Defensoría advirtieron que no tiene trato con Miño y que él fue designado antes de la llegada de ella a la Defensoría General. Quiere tomar distancia de esta crisis.

Si decidieran rehacer el juicio, deberán decidir si vuelven a tomar todas las audiencias o, con el acuerdo de las partes, dan por ya producidas algunas pruebas, algo que tampoco está claro si está permitido.

Si resuelven hacer todo de nuevo, tienen tiempo. En su primera versión les llevó una semana escuchar a todos los testigos y la fecha de caducidad de la acusación contra Campagnoli es a fines de octubre.

Las alternativas del proceso

La ley no prevé la situación planteada. Hay tres alternativas

  • Videos. Que el defensor federal Leonardo Miño reemplace a Martínez Córdoba y se le exhiban las grabaciones de las audiencias ya realizadas y las versiones taquigráficas, para que pueda votar. Es difícil que la idea prospere, dado que podrían presentarse nulidades
  • Volver a empezar. Otra posibilidad es volver a fojas cero en la etapa del enjuiciamiento y comenzar el proceso otra vez. Ello implicaría volver a tomar todas las audiencias, citando nuevamente a los testigos
  • Acuerdo de partes. La última opción es reanudar el proceso de enjuiciamiento a Campagnoli y que las partes acuerden dar por producidas algunas pruebas que ya fueron presentadas

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