El jurado y la auténtica responsabilidad social

Por Angel Gabriel Nardiello Para LA NACION
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22 de abril de 2004  

La institución del "jurado" genera desafíos que involucran al Poder Judicial y a todos los ciudadanos de nuestro país, dado que habrán de intervenir en carácter protagónico en la administración de justicia y en la resolución de los conflictos sociales. Sea cual fuere el punto de partida que se adopte respecto de la naturaleza jurídica del "jurado" (elección que varía dentro de la legislación extranjera), es indudable que la intervención de la ciudadanía dependerá sustancialmente de que su implementación haya sido impuesta o, por el contrario, sea el resultado del sentimiento de la gente.

Podemos advertir que, en términos generales, el ciudadano de Alabama siente su intervención en la administración de justicia de manera distinta de como lo hace el habitante de Málaga; mientras el ciudadano estadounidense vive y siente el jurado desde 1776 y lo ha tomado como un deber inherente a su condición de tal, en España ha sido implementado a partir de 1995, y el ciudadano español puede llegar a sentirlo como un implante contra natura dentro del centenario derecho continental. Por consiguiente, es ineludible interrogarnos cómo sentirá el ciudadano argentino su presencia en el jurado: ¿como un derecho o como un deber?

En el (hasta el momento ambiguo) proyecto del Poder Ejecutivo se contempla en qué tipos de delitos intervendría la justicia popular, así como el número de personas que intervienen en el jurado, y en fundamento para su implementación se esgrime la aceleración del proceso judicial.

A pesar de ser juradista en extremo, considero que hay un exceso en el número de personas involucradas en el jurado (doce titulares más seis suplentes), y para advertirlo con nitidez basta con remitirnos a las legislaciones antes invocadas: mientras en algunos Estados americanos se llega al número de cinco titulares y un suplente, en el caso español los titulares son nueve, con dos suplentes.

Asimismo, si bien encuentro adecuada la escala de conductas disvaliosas que quedarían sometidas a la institución, no me parece adecuado considerar que se imprimiría a los casos concretos mayor celeridad que en el sistema actual, puesto que la demora que hoy podemos observar tiene lugar durante la instrucción (por diversas deficiencias o déficit en la investigación) mas no durante el juicio oral (no dejo de considerar aquí rarísimas excepciones, como es el caso "AMIA", en el que, sin embargo, el juicio oral que ha cumplido dos años difícilmente dure la tercera parte del lapso en el que se prolongó la investigación -10 años-).

De las consideraciones hasta aquí expuestas se traslucen ciertas dudas. El transcurso del tiempo develará la verdad objetiva del porqué del jurado y de su utilidad en la administración de justicia de nuestro país, y nos permitirá responder si obedece al mandato constitucional de 1853, si se trata de un recurso político para descomprimir la presión social, o si busca crear un compromiso verdadero y duradero de la sociedad.

* * *

No podemos, sin embargo, dejar de responder de inmediato ciertas preguntas decisivas para verificar su potencial implementación: ¿el ciudadano que tapa la patente de su automóvil con un trapo para eludir multas podrá participar conscientemente en una decisión que sellará el futuro de una persona sometida a proceso?, ¿se comprometerá con la administración de justicia aquel que no cumplió con su deber cívico de actuar como autoridad de mesa en una elección, con lo que ello implica en un régimen democrático?, ¿puede esperarse el compromiso de quien por comodidad no ha concurrido, tan sólo por una hora, a prestar declaración en una causa penal?, ¿en qué medida puede esperarse que los integrantes del jurado no actúen influidos por la permanente mediatización de las causas?

Las respuestas dependerán de que la sociedad esté a la altura de las circunstancias y no espere actos milagrosos ni deje en manos de un tercero la posibilidad de rescatar a nuestro país de una de las crisis sociales más profundas de su historia.

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