El kirchnerismo impuso su mayoría y avanzó en el acuerdo con Irán

Esta madrugada se aprestaba a convertirlo en ley, tras una sesión que superó las 12 horas; logró el quórum con la ayuda de diputados que habían renunciado; la oposición denunció "intereses ocultos" del Gobierno y hubo protestas frente al Congreso
Gabriel Sued
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28 de febrero de 2013  

Después de un debate de más de 12 horas, y con el respaldo del oficialismo y de sus aliados habituales, la Cámara de Diputados se aprestaba esta madrugada a ratificar por ley el polémico tratado que el Gobierno firmó con Irán y cuyo objetivo declarado es avanzar en la investigación del atentado contra la AMIA.

Con la aprobación de la ley que se debatió ayer en una sesión cargada de acusaciones entre el oficialismo y la oposición, la Argentina daría cumplimiento al requisito de ratificación parlamentaria previsto en el artículo 6 del memorándum, firmado el 27 de enero en Etiopía por el canciller Héctor Timerman y su par iraní, Ali Akbar Salehi. Para la entrada en vigor del acuerdo restaría la aprobación del Parlamento iraní, que ayer comenzó a tratar el texto del memorándum.

"Este acuerdo representa un viejo anhelo de la Argentina de que los imputados iraníes sean interrogados por la justicia argentina", dijo en el inicio de la sesión el diputado Guillermo Carmona, miembro informante del bloque oficialista. "El objetivo es que se haga justicia en la causa AMIA", agregó.

Era el comienzo de una sesión que tuvo como preámbulo una agria discusión entre el oficialismo y la oposición por la presencia en el recinto de Carlos Eliceche y Beatriz Mirkin, dos diputados kirchneristas que habían interrumpido sus mandatos en las últimas semanas, pero que reasumieron las bancas ayer para garantizar el quórum.

El acuerdo fue rechazado por los bloques opositores, que tacharon a la ley de inconstitucional, acusaron al Gobierno de querer beneficiar a los acusados a cambio de obtener beneficios comerciales y advirtieron sobre el peligro de que cayeran las órdenes de captura que pesan sobre los imputados iraníes. Frente al Congreso se congregó una protesta convocada por agrupaciones de la comunidad judía.

Tanto en el recinto, en boca de los opositores, como en la calle, durante la manifestación, se cuestionó que el memorándum fuera a servir para el esclarecimiento del atentado, que dejó 85 muertos, en 1994. Por ese crimen, la justicia argentina acusa desde 2006 a siete funcionarios y ex funcionarios iraníes, a los que Teherán se niega a extraditar.

Parte de la protesta callejera se coló en el recinto, cuando un manifestante solitario colgó una bandera con la leyenda "Quórum va sin K". Por orden del presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, la bandera fue retirada enseguida y el manifestante debió abandonar el Congreso. Después de ese episodio, el debate fue duro, pero sin los desbordes registrados anteayer durante la exposición de Timerman en un plenario de comisiones.

Una y otra vez, el oficialismo defendió el memorándum, que contempla la creación de una Comisión de la Verdad, conformada por cinco juristas internacionales. Ese cuerpo tendrá como misión revisar lo actuado en la causa y podrá "interrogar" a los acusados, en Teherán, junto con las "autoridades judiciales argentinas". De acuerdo con el Gobierno, de esa manera el juez podrá llevar adelante la indagatoria de los imputados, paso procesal que permitiría el avance de la causa.

"No se viola la Constitución porque el juez natural va a ser el que siga interviniendo en la causa. Lo que hace la Presidenta es brindarle los medios procesales para que siga avanzando. En esta causa tan embarrada lo que buscamos es un aporte, un avance. Es una oportunidad para dar un paso en la búsqueda de la verdad", dijo el kirchnerista Mario Pais.

También oficialista, Mara Brawer, destacó su identidad judía y reprochó a Pro por haber designado al frente de la Policía Metropolitana al "Fino" Jorge Palacios, procesado por encubrimiento del atentado. Le respondió la macrista Paula Bertol. "Estamos hartos de que nos enrostren al «Fino» Palacios. Hemos reconocido nuestro error y duró 50 días en su cargo, no como Jaime [Ricardo] y otros funcionarios corruptos a los que protegen ustedes", sentenció.

La mayoría de las críticas de la oposición apuntó al artículo 5 del memorándum, referido al interrogatorio de los acusados. "Este lamentable y pobre artículo habla de un encuentro simpático en Teherán. De una indagatoria se suele salir en silencio o en cana. ¿Qué tiene que ver una indagatoria con esta estupidez que nos quieren hacer votar?", sostuvo Felipe Solá (Unión Peronista), después de descalificar al canciller Timerman. "Lee como el culo", dijo, sobre la exposición de anteayer.

En nombre del radicalismo, el diputado Ricardo Alfonsín cuestionó al Poder Ejecutivo por el carácter "inconsulto" del acuerdo. "Nos habla de un acuerdo histórico, que de histórico tiene poco. No expresa el pensamiento de la gran mayoría de los ciudadanos, de las familias, de los partidos opositores, de las instituciones DAIA y AMIA", precisó.

Los diputados del Frente Peronista también fueron muy críticos del tratado. "El Gobierno, con este acuerdo, entregó una de sus banderas más respetables, la de los derechos humanos. Entregó los derechos humanos por petróleo. Esto es una claudicación moral. Estamos entrando en la década de las relaciones amorales", sostuvo Eduardo Amadeo.

Gran parte de los opositores, colgó de su banca un cartel con los rostros de las 85 víctimas, que decía: "No traicionen su memoria. No al acuerdo con el gobierno de Irán".

Gerardo Milman (Frente Amplio Progresista) apeló a otra foto: mostró la imagen de una fosa común de la Alemania nazi. "Mis abuelos están acá -dijo, señalando la foto-. No estoy dispuesto a avalar que quien niega el mayor genocidio de la humanidad sea con quien vamos a compartir la búsqueda de la verdad."

Elisa Carrió, que habló temprano, coincidió en descalificar al régimen iraní. "Compartimos la posibilidad de [un juicio] en un tercer Estado, pero nunca en Teherán. Es el peor ámbito para la búsqueda de la verdad", dijo, y sentenció: "Una nación que entrega a sus ciudadanos víctimas a otra nación, no merece ser una nación".

Claudio Lozano (FAP) deslizó la existencia de intereses ocultos por parte del Gobierno: "No canjeamos verdad y justicia por geopolítica, intereses económicos y comerciales. Esto repite la historia de 19 años en los cuales en lugar de avanzar sobre la participación del Estado argentino en el crimen de la AMIA se coloca el devenir de la causa en el marco del conflicto de Medio Oriente".

El diputado de Pro Pablo Tonelli apuntó a la posibilidad de que el acuerdo produzca la caía de las órdenes de captura internacional de cinco de los acusados, dictadas por Interpol, a pedido de la justicia argentina. "Los imputados van a estar libres de las órdenes de captura de Interpol y van a circular libres por el mundo", dijo. Argumentó que como las notificaciones rojas tienen como objetivo las indagatorias de los acusados, el mero acuerdo para interrogar a los acusados en Teherán podría derivar en el levantamiento de las órdenes de captura.

Del editor: cómo sigue

En un mes de debate, el kirchnerismo sólo se convenció a sí mismo de que el acuerdo con Irán destrabará la causa AMIA. Ahora le espera la difícil tarea de mostrar resultados.

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