El kirchnerismo salvará a Canicoba y se guarda una carta para decidir su futuro

Iván Ruiz
Iván Ruiz LA NACION
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14 de mayo de 2020  • 14:19

Rodolfo Canicoba Corral, nombrado juez federal en 1993, juega tiempo de descuento en su carrera: el próximo 29 de julio cumple 75 años, el número que lo debería alejar de Comodoro Py. La jubilación debería llegar en dos meses, pero casi nadie cree que este histórico entre los federales vaya a dejar su cargo.

Canicoba Corral sólo está dispuesto a abandonar su despacho a su manera, pero el juez necesita que el Poder Ejecutivo vuelva a mandar su pliego al Senado. Hoy, tras cambios de opiniones, tecnicismos de última hora y llamados de urgencia de múltiples operadores, el kirchnerismo dio un paso clave para salvarlo de las denuncias en su contra, pero queda una pregunta por responder: ¿pedirá el Gobierno que Canicoba Corral continúe como juez por cinco años más? ¿O lo jubila?

En el Consejo, el plan del kirchnerismo implicaba exponerse menos porque el oficialismo desempolvaba un proyecto que había redactado hacía siete meses un consejero de la oposición. Menos costo político para un tema siempre controvertido. Pero la cancha se embarró cuando el abogado Juan Pablo Más Vélez , el consejero opositor que había pedido en noviembre que se cerrara gran parte de la investigación contra Canicoba Corral, ayer, pasado el mediodía, presentó una nota en la Comisión de Disciplina para pedir que su dictamen desestimatorio no sea tenido en cuenta. Después de defender públicamente aquel dictamen, ahora el consejero aseguraba que su proyecto "había perdido toda virtualidad jurídica".

Como ocurría hace unos meses, cuando eran oficialismo, las fisuras volvieron a quedar expuestas hoy dentro de Cambiemos. Pablo Tonelli, que ya se había opuesto públicamente al cierre de las investigaciones planteadas por su compañero Más Vélez, ahora se quedó en la mano con un paquete de medidas de prueba para, por ejemplo, tasar la casa de 1214 metros cuadrados de Canicoba Corral en Vicente López. Su también compañera Marina Sánchez Herrero, la consejera que había heredado la investigación, nunca las tomó en cuenta.

Daniel Angelici, uno de los operadores de Mauricio Macri en la Justicia, estuvo muy activo en este caso y cruzó llamadas de última hora, según pudo reconstruir LA NACION. Se arrogó haber sido gestor del dictamen desestimatorio de Más Vélez, el consejero arrepentido, y de las prórrogas que pidió Sánchez Herrero, la abogada que, después de excusarse por falta de tiempo para analizar los proyectos, finalmente se abstuvo en la votación.

No es el primer dolor de cabeza que tiene Tonelli -el único que votó en contra- por este tema. Cuando hizo la denuncia contra Canicoba Corral por el crecimiento de su patrimonio recibió un tirón de orejas de la Casa Rosada por no haber consultado antes. Desde ese momento, las diferencias con Juan Bautista Mahíques , entonces representante del Poder Ejecutivo en el Consejo, fueron insostenibles durante los meses en que convivieron.

"Si me apuran, me quedo", desafiaba Canicoba Corral cuando le preguntaban por la jubilación, en tiempos en que el macrismo lo atacaba públicamente.

Pero la nota enviada por Más Vélez no modificaría el rumbo que ya había elegido el kirchnerismo. Era una decisión que le quedaba grande al Consejo de la Magistratura. Con o sin dictamen opositor, el oficialismo contaba con votos de sobra para dar el primer paso. Habían dejado trascender en las últimas horas, incluso, una jugada aún más arriesgada: hacer prescribir todas las investigaciones contra Canicoba Corral -en base a un tecnicismo- si no se aprobaba la desestimación.

Pero el reglamento finalmente les jugó en contra. A las apuradas, el kirchnerismo parece haber cometido un error: copiaron el dictamen de Más Vélez para salvar al juez, pero ese mismo proyecto incluía en su letra chica que se mantuviera abierto uno de los expedientes que investiga más de 20 viajes del juez en jets privados para volar a Uruguay los fines de semana a bordo de aviones de empresarios con causas penales por corrupción.

"Si me apuran, me quedo", desafiaba Canicoba Corral cuando le preguntaban por la jubilación, en tiempos en que el macrismo lo atacaba públicamente. El juez sólo estaba dispuesto a dejar su despacho en Comodoro Py cuando él quisiera, sin imposiciones políticas. Sus laderos preguntaron hace meses en el Consejo en qué situación estaba su acusación y, también, su continuidad, pudo reconstruir LA NACION .

Canicoba Corral, que ahora tiene a su cargo dos juzgados (el suyo y el que fue de Sergio Torres, hoy juez de la Corte bonaerense), podría tener trabajo asegurado hasta fin de año, informaron fuentes oficiales a este medio. El Ministerio de Justicia analiza enviar el pliego de Canicoba Corral al Senado para que el Congreso decida sobre la extensión de su carrera como juez por cinco años más, detallaron las fuentes oficiales.

"Es una salida elegante, porque el Senado jamás se lo aprobaría", justificaron desde el kirchnerismo. Eso le permitiría al juez, sin embargo, continuar en Comodoro Py hasta el último día de 2020, mientras el pliego tenga estado parlamentario. Si esto efectivamente sucede, la última decisión quedaría, entonces, en manos del Senado, el recinto que maneja la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Por: Iván Ruiz
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