El macrismo y la UCR avanzan con acuerdos electorales en 11 provincias

Mientras los dirigentes nacionales debaten qué hacer, en los distritos hay acercamientos concretos para vencer al PJ
Jaime Rosemberg
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17 de agosto de 2014  

Observan, azorados, cómo sus líderes se debaten entre la pelea franca y la distancia inapelable. Pero a pesar de los discursos altisonantes y el rechazo que los llamados a la unidad recogieron durante la última y agitada semana, una decena de dirigentes radicales y de Pro ansían y presionan para poder llegar a un acuerdo que les permita gobernar sus provincias a partir de diciembre del año próximo.

"Hay al menos diez candidatos que quieren abrir las puertas en sus distritos a alianzas lo más amplias posibles", dijo esta semana el jefe del radicalismo, Ernesto Sanz. "Todas las provincias, menos Capital y Buenos Aires, tienen una lógica distrital, que no está atada a los acuerdos a nivel nacional", afirmó a LA NACION el ministro de Gobierno porteño, Emilio Monzó, del otro lado de la negociación. En un rincón de su despacho, una cartulina con el listado de elecciones previstas para los próximos meses es también la hoja de ruta obligada para las negociaciones que ya se están dando, a la espera del OK del Comité Nacional de la UCR y de la plana mayor del macrismo. Son once los dirigentes provinciales (diez de la UCR, uno de Pro) que cuentan con chances de triunfo. Y que esperan que los tambores de guerra de hoy se transformen en manos entrelazadas por un acuerdo mañana.

¿Cuáles son, hoy por hoy, las provincias que están más cerca de un acuerdo Pro-UNEN, que en el interior (y salvo excepciones) está encarnado mayoritariamente por radicales?

De las provincias más pobladas, Córdoba es la que aparece con más chances. Oscar Aguad, candidato del radicalismo en los últimos comicios a gobernador, sostiene una fluida relación con el propio Macri y ansía acordar con Pro, representado por el ex árbitro y hoy diputado Héctor Baldassi. Intendentes radicales como Juan Jure (Río Cuarto) también impulsan la confluencia.

Tucumán, con el alperovichismo como enemigo en común, también parece tierra fértil para el acuerdo. El diputado José Cano (UCR) confía en pactar con Pro, como en 2011, para pelear con chances contra el PJ. En La Pampa, el radical Francisco Torroba afina sus vínculos con el macrista Carlos Javier Mac Allister para conseguir el apoyo que necesita para arrebatarle el poder al peronismo.

Formosa, con Ricardo Buryayle como principal opositor a Gildo Insfrán, y Santa Cruz, con Eduardo Costa como figura visible, son otros dos distritos donde el acuerdo parece un trámite. Es que, además de la fuerza que allí tiene la UCR, la extrema debilidad del macrismo (sin candidatos de peso) lo empuja a buscar la "adhesión". En Chaco ocurre algo parecido: Aída Ayala o Gerardo Cipolini, intendentes de Resistencia y Roque Sáenz Peña, serán los interlocutores de los macristas cuando se defina quién enfrentará al peronismo de Jorge Capitanich.

Catamarca, con la inclusión de Pro en el Frente Cívico, es una muestra concreta de un acuerdo que ya se da en los hechos. Al igual que el catamarqueño Eduardo Brizuela del Moral, que cuenta con el macrismo para volver a sentarse en el sillón de gobernador, Ricardo Colombi (el gobernador radical de Corrientes) confía en sostener a Pro en el frente con el que manejará la provincia hasta 2017, y con el que competirá el año próximo por tres bancas al Senado. El ex vicegobernador Pedro Braillard Poccard, actual ministro de Colombi, oficia de interlocutor de Macri.

Además de estas ocho provincias, en Misiones también negocian radicales y macristas (con Humberto Schiavoni como referente de Pro) y el acuerdo, hoy lejano, podría animarse. En La Rioja, en principio, el diputado radical Julio Martínez recibiría de buen grado el apoyo de Pro, a pesar del almuerzo reciente de Macri con el ex DT de River Plate, Ramón Díaz. "La pasé muy bien en el almuerzo, fue divertido", contó Macri a LA NACION.

Entre Ríos es otra provincia con posibilidad de acuerdo exitoso, aunque en este caso es Pro el que parece contar con ventaja: el ruralista Alfredo De Angeli, que en octubre accedió a una banca en el Senado, afina su cercanía con intendentes de la UCR, lejos por ahora de contar con consenso de todo el partido.

Si la mitad del país es tierra fértil para un acuerdo, la otra mitad pinta un panorama opuesto. Santa Fe es, dicen desde ambos búnkeres, la mayor dificultad. Con el socialismo afincado en el poder, y el macrismo azuzando la postulación de Miguel del Sel, las chances son casi nulas. Mario Barletta, líder de la UCR local, posó la semana pasada con el ex Midachi, aunque la foto no sería más que una muestra de su enojo con el PS por no ser el elegido para pelear la sucesión de Antonio Bonfatti.

En Mendoza, tampoco parece haber demasiado margen por el momento: con Julio Cobos en un momento de alta imagen pública y la UCR firme en su chance de volver a la gobernación, Pro intentará anudar sus vínculos con el Partido Demócrata del diputado Omar de Marchi. De todos modos, el intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, podría ser prenda de unidad entre ambos sectores.

En la mayor parte de la Patagonia, un Pro casi inexistente y un radicalismo con pocas chances van por caminos separados. Y en San Juan y San Luis, una UCR debilitada no contempla a Pro como aliado a tener en cuenta.

¿Capital y provincia? "Las dos dependerán de un acuerdo nacional que hoy no se ve", responden radicales y macristas. Acordar en Capital (a pesar de los coqueteos de Martín Lousteau con Gabriela Michetti y los guiños de Elisa Carrió a una amplia alianza a futuro) suena, hoy, a utopía.

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