El más misterioso de los papelones presidenciales

Fernando Laborda
Fernando Laborda LA NACION
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23 de mayo de 2014  

Tal vez sin buscarlo, el gobierno de Cristina Kirchner logró ayer que durante parte del día la atención de los argentinos no estuviera focalizada en los hechos de inseguridad y en la cada vez más afligente situación socioeconómica. El misterio en torno de la carta "trucha" del papa Francisco a la primera mandataria ocupó el centro del escenario y de las pantallas de los canales de noticias desde las últimas horas de la tarde; las penurias económicas y las diferencias entre el ministro de Economía y el titular del Banco Central pasaron a un segundo plano.

Nada de eso, sin embargo, borrará el papelón que representa para el Gobierno haber difundido durante siete horas en el sitio web de la Presidencia de la Nación la falsa misiva del Sumo Pontífice, hasta que se produjera la rotunda desmentida por parte del responsable de protocolo del Vaticano, el sacerdote argentino Guillermo Karcher.

No podrá dejar de llamar por bastante tiempo la atención que la administración kirchnerista cuente con un regimiento de colaboradores que pueden contar la cantidad de horas, minutos y segundos que los medios de comunicación masivos dedican diariamente a los hechos delictivos, como ha dado cuenta recientemente el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y con un jugoso presupuesto para tareas de inteligencia, al tiempo que carezca de un empleado capaz de confirmar la autenticidad o falsedad de una carta del Papa a la Presidenta.

Tanto el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, como el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, insistieron anoche en que la supuesta misiva papal llegó a la cancillería argentina de la misma forma en que llegan todas las cartas de la Nunciatura Apostólica y a través de la misma persona que habitualmente entrega ese tipo de correspondencia, por lo cual "no había motivos para dudar de su veracidad".

Faltó seguramente una mirada más atenta a la carta, que presentaba varias diferencias con al menos una anterior carta del Papa a la jefa del Estado argentino. La carta que Karcher calificó como "trucha" tenía un membrete de la Nunciatura, pero no sello; exhibía errores de tipeo poco frecuentes en esta clase de documentos, en la firma de Francisco y en la expresión "todos los argentino" en lugar de "todos los argentinos".

El estilo de redacción tampoco parecía el habitual, en tanto se tuteaba a Cristina Kirchner, algo que Francisco no acostumbra a hacer, al menos en sus cartas.

Quedará también para la discusión el sentido del mensaje del texto. Si bien Karcher señaló que "el contenido no es que esté fuera de lugar", en tanto se refiere a "los deseos que todos los argentinos tenemos para las fiestas patrias", la carta descalificada hablaba del deseo de que los argentinos encontremos "caminos de convivencia pacífica, de diálogo constructivo y de mutua colaboración" y planteaba la necesidad de que "crezca por doquier la solidaridad, la concordia y la justicia". Cualquier malpensado, o no tanto, podría entender ese mensaje como una manera diplomática de cuestionar los problemas que tiene la justicia argentina y la falta de diálogo que, desde distintos sectores, se le ha criticado al gobierno kirchnerista.

Quedará por develar el misterio acerca de cómo y por qué llegó esa carta a las manos de la Presidenta. También, si algún funcionario de la Nunciatura no pudo haberse tomado alguna prerrogativa para la cual no estaba debidamente autorizado, como se intentaría insinuar desde el gobierno argentino. Finalmente, una hipótesis mucho más arriesgada sería que, sobre la marcha, alguien en la Santa Sede -o hasta el mismo Francisco- hubiera advertido que el texto de la misiva oficial con la cual el Papa saludaría a los argentinos en su fecha patria no era el más apropiado. Pero esto último equivaldría a desconfiar de la palabra del propio responsable de protocolo del Vaticano: implicaría que no hubo "un artista que hizo un collage", sino un redactor aficionado en la Nunciatura que no interpretó cabalmente lo que el Papa hubiera querido decirles a sus compatriotas.

Es verdad que, por ahora, nada indica que el hecho vaya a afectar mayormente las relaciones entre la Santa Sede y la Argentina, aunque habrá que esperar cuál será la reacción de la Nunciatura en las próximas horas, ante la decisión del gobierno argentino de responsabilizarla por el insólito episodio vivido ayer.

El hecho de que la falsa carta papal haya sido desmentida por un secretario de protocolo de la Santa Sede, que además es argentino, y no por el vocero papal, Federico Lombardi -una personalidad cuya voz suele trascender con mucha más facilidad las fronteras de Roma-, puede indicar que el Papa no le asignó demasiada importancia al asunto. Algo que parece bastante lógico en vísperas de su histórico viaje a Israel.

No obstante, hay otro dato que llama poderosamente la atención. Es el hecho de que Karcher haya elegido un medio periodístico, como el canal C5N, para hacer la formal desmentida sobre la carta que la Presidencia de la Nación estaba difundiendo como auténtica a través de Internet, en lugar de avisar primero del error a las autoridades argentinas.

LA OPOSICIÓN, ENTRE LA CRÍTICA Y LA INCERTIDUMBRE

Federico Pinedo - Diputado (Jefe de bloque PRO)

"Supongo que alguien fue más papista que el Papa e intentó mandar un saludo protocolar"

Mario Negri - Diputado (Jefe de bloque UCR)

"Lo último que faltaba en la Argentina es que no se pueda saber si el Papa mandó o no una carta. Refleja la falta de credibilidad del país. Es una fuerte llamada de atención"

Alberto Asseff - Diputado Frente Renovador

"Es imposible que la carta haya salido de la Nunciatura. No me explico el motivo de esta truchada. Estamos frente a la Argentina trucha, de los papelones"

Juan Carlos Zabalza - Diputado UNEN

"Lamento el incidente. Cuando suceden estas cosas, da para que la gente dude de todo. Es un hecho grave. Habrá que esperar qué dice la Nunciatura"

NdR: horas después de la publicación del diario LA NACION en su versión papel del día 23 de mayo, el Vaticano confirmó de manera oficial la autenticidad de la carta del papa Francisco a la presidenta Cristina Kirchner por el 25 de mayo.

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