El menemismo apuesta todo al conurbano

El ex presidente irá a las localidades bonaerenses en las que no le fue bien electoralmente; contacto con dirigentes y militantes Reconoce que fallaron la fiscalización y el trabajo de sus operadores en la región clave También busca acercarse a gente de Rodríguez Saá y de López Murphy No habrá actos masivos
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2 de mayo de 2003  

Si no consigue remontar la fuerte derrota que sufrió en el conurbano bonaerense, Carlos Menem sabe que sus posibilidades de volver al poder quedarán reducidas a cenizas.

Con esa convicción, el ex presidente recorrerá, la semana próxima, los principales distritos del Gran Buenos Aires para tomar contacto personal con los dirigentes que apoyan su candidatura y buscar un compromiso mayor con vistas al ballottage.

"Hay que salir al terreno", explicó Juan Carlos Romero, candidato a vicepresidente y nuevo coordinador general de la campaña.

El plan consiste en que Menem dialogue no sólo con militantes del PJ, sino que también intente sumar a parte de los dirigentes distritales que trabajaron en la primera vuelta para Adolfo Rodríguez Saá o para el líder del Movimiento Federal Recrear, Ricardo López Murphy.

Néstor Kirchner obtuvo casi 10 puntos de ventaja en el conurbano y cinco en toda la provincia. Esa diferencia le alcanzó para remontar el triunfo menemista en la mayoría de las provincias y quedar a 2,36 puntos en el total nacional, lo que lo ubicó como favorito para la segunda vuelta.

La estrategia de Menem en Buenos Aires estuvo manejada en la primera parte de la campaña por tres comandos distintos, muchas veces enfrentados entre sí. Alberto Pierri, Alberto Kohan y Luis Patti condujeron cada uno de esos grupos.

Sin coordinación

Tras el resultado del domingo, Menem admitió que la falta de coordinación fue un aspecto letal para sus aspiraciones.

"En la campaña se cometieron errores, y eso es lo que hay que corregir ahora, en la segunda vuelta. Tenemos que redoblar esfuerzos para llegar al 18 de mayo con la seguridad de un triunfo que nos posibilite sacar a la Argentina de esta difícil situación", dijo ayer Menem, y deslizó críticas hacia dentro de su fuerza, al quejarse por la falta de fiscalización en varias mesas.

Pierri recibió fuertes retos por la pobre actuación no sólo en la provincia. En su territorio, La Matanza, el Frente por la Lealtad sufrió una de las mayores caídas. Kohan admitió cierta responsabilidad al anunciar que resignará su candidatura a gobernador en la provincia.

El más fortalecido entre los caudillos menemistas en Buenos Aires resultó ser Patti, que pudo mostrar una victoria para su candidato en el distrito que gobierna, Escobar, y en zonas de influencia (como Pilar).

En las reuniones que mantuvo esta semana Menem con sus asesores íntimos expresó quejas por la fuerte influencia en la elección del aparato del peronismo bonaerense, que domina el presidente Eduardo Duhalde.

Y reconoció como una falta de previsión haber subestimado el poder de esa estructura política. Las encuestas que le presentaban sus referentes en la provincia indicaban que lograría allí un triunfo sobre Kirchner, con el cual sostenía su esperanza de definir los comicios en la primera vuelta.

Además de Buenos Aires, Menem desplegará una actividad similar en la región de Cuyo -sobre todo en Mendoza-, donde Rodríguez Saá y López Murphy obtuvieron más de la mitad de los votos. Tiene prevista más de una visita para reunirse con dirigentes y dar entrevistas a los medios locales.

También preveía una ofensiva en Santa Fe, donde el buen desempeño de Elisa Carrió el domingo hace temer en el comando menemista un vuelco en favor de Kirchner. Pero las inundaciones en la capital provincial convirtieron en poco oportuna la idea.

Paralelamente, Romero y el gobernador de La Rioja, Angel Maza, se dedican desde el lunes pasado a comprometer a los jefes peronistas que apoyaron a Menem en la primera vuelta a mantener firme su respaldo de cara al ballottage.

También existen contactos con los partidos que integran el Movimiento Federal Recrear, de López Murphy. En su mayoría son fuerzas provinciales de centroderecha a las que Menem supone puede tentar con su plan.

Lo que quedó descartado para el tramo final es la posibilidad de hacer actos proselitistas tradicionales. No habrá otra convocatoria en River Plate ni nada parecido.

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