El ministro que quería mantener su cargo

González García rechazó la oferta de ser vicepresidente para quedarse en Salud
Ángeles Castro
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21 de mayo de 2003  

Entre las frases de cabecera de Ginés González García figura la que dice: "Hay hombres que triunfan y otros que son ministros". Ayer, tras la confirmación del actual ministro de Salud con el mismo cargo en el futuro gabinete de Néstor Kirchner, el funcionario la repitió en su despacho.

Quienes conocen a este médico sanitarista de 57 años -militante de larga data del PJ y hombre cercano a Antonio Cafiero durante mucho tiempo- saben que no perdió nada con esta designación.

Permanecer en su puesto fue producto de sus propios deseos y negociaciones. Cuando no aceptó la propuesta de Kirchner a secundarlo en la fórmula presidencial, explicó que prefería quedarse donde estaba. Y sugirió que con gusto aceptaría continuar allí durante el próximo gobierno.

Llegó al ministerio respaldado por una amplia formación en salud pública, que luego volcó en su paso por la cartera sanitaria bonaerense (1988 y 1991) como en su desempeño académico en diversas casas de estudio. Esta trayectoria le valió el mayor de los consensos entre la comunidad científica al asumir, el 10 de enero de 2002, como ministro de Eduardo Duhalde.

Nació en San Nicolás el 31 de agosto de 1945 y sus padres le pusieron un nombre vinculado con el teatro y la poesía. Según confía en la intimidad, una vocación tardía por las letras lo condujo a bosquejar una novela que transcurre en su ciudad natal. Una novela que el trabajo y la exposición pública le obligan a tener demorada y que él corrige poco a poco.

Pero su primera pasión fue la medicina. Se graduó como médico cirujano en la Universidad Nacional de Córdoba; luego se diplomó en Salud Pública en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Buenos Aires, con especialización en Administración en Salud. Obtuvo diplomas como médico sanitarista en la Academia Nacional de Medicina y como magíster en Sistemas de Salud y Seguridad Social de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

Uno de sus principales logros como ministro fue la sanción de la ley de medicamentos genéricos, pese al fuerte lobby de los laboratorios para impedir la aprobación de la norma. Esta ley facilitó el acceso de la población a los medicamentos.

Otro punto destacado de su gestión reside en haber conseguido en junio de 2001, cuando el FMI amenazaba con abandonar a la Argentina a su suerte, que el Banco Interamericano de Desarrollo destinara créditos otorgados con otros fines al Plan Remediar, que entrega medicamentos gratis a los enfermos más pobres.

Será por los réditos y el prestigio conseguidos, o por otros motivos, pero nadie niega que a González García le gusta ser ministro. Tanto que, cuando el 5 del mes actual visitaba Santa Fe con ayuda para los evacuados, su mujer lo llamó para reclamarle que volviera a Buenos Aires pronto, porque el 8 se casaba su hija menor. Llegó a tiempo.

A su manera, él también triunfó.

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