El misterio del crédito del Bicentenario

En el Gobierno señalan que a Schoklender se ?le rechazó tres veces la solicitud de un préstamo
Hernán Cappiello
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11 de septiembre de 2011  

Sergio Schoklender se adjudicó influencia política y peso propio en el universo kirchnerista para maltratar a funcionarios del Ministerio de la Producción cuando tramitó uno de los créditos del Bicentenario, la línea de auxilio financiero destinada a proyectos productivos que lanzó el Gobierno el año pasado.

Intentó obtener de ese modo más de diez millones de pesos para levantar tres fábricas de paneles de cemento inyectado, para construir casas premoldeadas, pero en el Ministerio de Débora Giorgi aseguran que rebotaron su solicitud porque sus garantías no alcanzaban para cubrir el monto de dinero que pretendía.

La primera reunión para lograr estos fondos tuvo lugar un año atrás, apenas fallecido Néstor Kirchner, según recordaron fuentes oficiales.

De ese encuentro participaron Hebe de Bonafini, Débora Giorgi, Schoklender y otros funcionarios técnicos del Ministerio.

La reunión -según recordó a LA NACION uno de los presentes- empezó de manera emotiva, con Bonafini introduciendo la charla con una foto junto con Néstor Kirchner.

Cuando el clima nostálgico dio paso a los negocios, Schoklender tomó la palabra para presentar su proyecto de construir cuatro fábricas de paneles para las viviendas sociales. Una iba a estar en el Chaco; otra, en Santiago del Estero; otra, en el Mercado Central, y otra, en Tigre.

Dice Schoklender que el crédito debía ser otorgado a Meldorek porque la fundación no podía recibirlo. Y afirmó que fueron José López, secretario de Obras Públicas, y Abel Fatala, su segundo, quienes le sugirieron que capitalizara su empresa para hacer frente a los avales para recibir los créditos. Asegura que capitalizó Meldorek poniendo dos aviones y el yate Arete, valuado en 420.000 dólares a nombre de esa firma.

Schoklender afirmó que el plan les encantó a todos, que fue aprobado, al punto que dijo que ya estaba la cuenta abierta en el Banco Nación a nombre de Meldorek y sólo bastaba que depositaran la plata. Dijo que todo fracasó cuando él se alejó de las Madres y Hebe de Bonafini le comunicó a Amado Boudou que Schoklender de ahora en más no tenía nada que ver con la fundación.

Pero en el Gobierno cuentan otra historia. Uno de los funcionarios que siguió ese préstamo dijo a LA NACION que la solicitud del crédito fue rechazada dos veces por falta de avales, a pesar de que Schoklender primero pidió una suma de dinero excesiva y luego redujo sus pretensiones a diez millones de pesos. Los funcionarios recordaron que Schoklender llamaba constantemente por teléfono preguntando de muy malos modos por qué seguía trabado su trámite. Y señalaron que en esas comunicaciones se jactaba de su cercanía con Hebe de Bonafini y de su influencia con Cristina Kirchner.

A la larga no fue así, porque su solicitud de fondos fue rechazada.

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