El objetivo de dejar atrás los "pases de factura" presidenciales

Alberto Fernández y Jair Bolsonaro
Alberto Fernández y Jair Bolsonaro
El gobierno de Bolsonaro apuesta a definir una agenda común que sirva para dar vuelta la página
Marcelo Silva de Sousa
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9 de febrero de 2020  

RÍO DE JANEIRO.- Dar vuelta la página, archivar los "pases de factura" mutuos entre los presidentes Jair Bolsonaro y Alberto Fernández y comenzar a bosquejar una agenda común de trabajo.

Esos serán los objetivos brasileños del encuentro que este miércoles mantendrán en la capital del país, Brasilia, el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Ernesto Araújo, y su par argentino Felipe Solá, de acuerdo con una calificada fuente de Itamaraty que acompaña de cerca la relación bilateral.

El apretón de manos entre Solá y Araújo será virtualmente la bandera blanca que muchos diplomáticos y empresarios pedían luego de un comienzo de relación bilateral con cortocircuitos y declaraciones de alto calibre cruzadas entre ambos mandatarios.

"Es apenas, y no por eso poco importante, el primer encuentro cara a cara entre cancilleres de dos socios históricos", dijo a LA NACION una calificada fuente de Itamaraty, ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil. Bolsonaro no visitó Buenos Aires para la ceremonia de asunción de Fernández el 10 de diciembre pasado, y hasta 24 horas antes del acto amenazó con no enviar a ningún representante. Rompiendo con una histórica tradición para los presidentes argentinos electos, el peronista, en tanto, no eligió a Brasil como su primer destino internacional y aún no se vio cara a cara con el presidente brasileño. La reunión que mantendrán el miércoles los cancilleres, el plato fuerte del viaje argentino es consecuencia directa de la larga videollamada que en diciembre mantuvieron ambos cancilleres.

El objetivo principal del encuentro, dicen en Itamaraty, es la finalización del deshielo en la relación, que Bolsonaro y Fernández han impulsado en las últimas semanas.

"Nuestras fronteras continuarán ahí; el comercio bilateral va a seguir siendo de magnitud. Los personajes pasan, pero la relación camina hacia un entendimiento inevitable", dijo la misma fuente diplomática.

No se esperan grandes acuerdos, debido a que no hubo en las últimas semanas un trabajo pormenorizado de los equipos técnicos de ambos países, según supo LA NACION de fuentes brasileñas. Tampoco se espera que surja del encuentro una fecha para el encuentro cara a cara entre Bolsonaro y Fernández, que se mantiene pendiente. Sin embargo, eso no evitará que en la conversación entre Araújo y Solá surgirán dos de los temas más espinosos para la relación: el futuro del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur con la Unión Europea y la eventual revisión del Arancel Común Externo del bloque. Mientras Bolsonaro y su ministro de Economía, Paulo Guedes, impulsan un proceso de liberalización de su economía y, a su vez, de apertura bloque sudamericano -al que califican como "cerrado" y poco dinámico-, el gobierno argentino es más cauteloso sobre el impacto que podría generar para la industria local.

En un nuevo gesto de distensión, que antecede a la visita de Solá, Bolsonaro aseguró a periodistas esta semana que está "listo" para recibir al peronista cuando desee visitarlo y que será recibido "como cualquier otro jefe de estado". Además, el influyente general ministro de Seguridad Institucional, Augusto Heleno, mantendrá esta semana una reunión paralela con Gustavo Beliz.

La principal diferencia entre las administraciones brasileña y argentina, económica, encontrará dificultades para resolverse. Guedes ha cuestionado en varias ocasiones la presunta falta de dinamismo del mercado común que amenazó con implosionar el Mercosur con una eventual salida brasileña si Argentina apuesta por el cierre comercial. El ministro brasileño, un liberal formado en la Universidad de Chicago, conduce a Brasil a una liberalización de su economía. Esta semana, por caso, el estatal Banco de Desarrollo brasileño embolsó cerca de 5200 millones de dólares por la privatización de acciones de la petrolera Petrobras, en una transacción récord. La mayor nación de Latinoamérica prevé profundizar este año el desprendimiento de activos del Estado y privatizaciones. Guedes suele señalar a la Argentina y a Venezuela como los "antiejemplos". El viernes, en un seminario en Río de Janeiro, un relajado Guedes dijo ante una platea amigable: "Argentina tenía la quinta mayor renta per cápita del mundo y está consistentemente cayendo hace 100 años. Nosotros perdimos mucho tiempo desde el punto de vista de reformas, pero ahora desaceleramos brutalmente el endeudamiento y cambiamos el horizonte desde el punto de vista fiscal". "Las luces de alerta están ahí: Macri, Macri, Macri. Los primeros tres años bien, en el cuarto año se arruinó todo. Nosotros no vamos a hacer eso", aseguró Guedes.

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