Por la corrupción y la evasión, el país perdió US$ 95.800 millones en diez años

Es el monto acumulado entre 2000 y 2009; la Argentina ocupa el puesto 18° entre 157 países
Hugo Alconada Mon
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31 de diciembre de 2011  

La evasión tributaria, la corrupción y los delitos de cuello blanco le costaron a la Argentina 95.800 millones de dólares entre 2000 y 2009, que se fugaron hacia los grandes centros financieros y los paraísos fiscales, según el nuevo reporte del centro de estudios Integridad Financiera Global (GFI, por sus siglas en inglés).

El informe, el tercero de su tipo en los últimos cuatro años, colocó a la Argentina en el puesto 18° del ranking de países con mayores pérdidas, tras relevar el "flujo financiero ilícito" que se escapa de 157 países en vías de desarrollo y estimar que, sólo durante 2009, la fuga total de esas naciones ascendió a US$ 903.000 millones.

El peor año para la Argentina fue 2008, según el relevamiento, cuando salieron cerca de US$ 21.414 millones. Ese fue el año del enfrentamiento con el campo por las retenciones móviles, de la estatización de los fondos de pensión (AFJP) y del colapso financiero global. A fines de 2008, también, el Gobierno sancionó la ley de moratoria y blanqueo para detener y, en lo posible, revertir la fuga.

El estudio del GFI, de todos modos, excede al kirchnerismo y alcanza también la presidencia de Fernando de la Rúa y el interinato de Eduardo Duhalde. Se basa, además, en una ecuación a la que incorporó una larguísima lista de datos oficiales de cada país –como sus cuentas fiscales, reservas, balanza comercial, las operaciones bursátiles, el endeudamiento soberano y la inversión extranjera directa, entre otros– e informes aportados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Pero, aun así, sus autores consideran que las cifras resultantes son "conservadoras".

"En nuestro análisis no incluimos datos sobre las operaciones con dinero en efectivo ni sobre los movimientos de divisas derivadas del tráfico de drogas o del tráfico de personas", explicó a LA NACION una de las autoras del reporte, la economista de Duke University Sarah Freitas, desde la sede del GFI, en Washington. "Como la cantidad de dinero en efectivo que mueven es incierta, no la incluimos", añadió, por lo que la cifra real podría trepar de manera exponencial.

El Banco Central (BCRA) difunde sus propios cálculos a través de su informe trimestral Balance Cambiario. Durante los primeros 9 meses de 2011, por ejemplo, detalló que se fugaron US$ 18.245 millones. Y según el Indec, los activos de los argentinos en el exterior crecieron US$ 56.000 millones desde 2001, por lo que ronda los US$ 138.000 millones.

El análisis del GFI, sin embargo, no sólo arroja una cifra mucho más elevada, sino que ahonda en los fondos "piratas". De hecho, muestra a China como el país en vías de desarrollo con mayor "flujo financiero ilícito" escapando de sus fronteras, por una suma impresionante: US$ 2,74 billones entre 2000 y 2009. Es decir, más de 7 veces todo el Producto Bruto Interno (PBI) nominal argentino del año 2010, de casi US$ 370.000 millones.

A China le sigue México (con US$ 504.000 millones) entre los 10 países con peores registros. Luego figuran Rusia (US$ 501.000 millones), Arabia Saudita (380.000 millones), Malasia (350.000 millones), Emiratos Arabes Unidos (296.000 millones), Kuwait (271.000 millones), Nigeria (182.000 millones), Venezuela (179.000 millones) y Qatar (175.000 millones).

Por América latina también descollan Chile (16°, con 97.500 millones) y la Argentina (18°) como los países con mayor fuga de fondos ilícitos, que el GFI define como el "movimiento de dinero que es ilícitamente ganado, transferido o utilizado". En el caso particular de la región, con el toqueteo al facturar -para inflar o pinchar- los montos de las importaciones y exportaciones.

"Un ejemplo clásico de la subfacturación al exportar ocurre cuando una compañía declara en su país que exportó mercaderías por 5 millones de dólares, cuando en realidad exportó por 8 millones y pide a su importador que transfiera los otros 3 millones a una cuenta bancaria en otro país", explicó el coautor del informe, Dev Kar, quien trabajó durante 32 años como economista senior del FMI.

El impacto de la crisis global

El otro gran eje del flujo ilegal es la corrupción y otros delitos de cuello blanco. Y en uno u otro caso, su destino final son los bancos y centros financieros del Primer Mundo (con el 76% del total) y los paraísos fiscales (el 24%) durante la última década, según un estudio previo del GFI.

Esos porcentajes, sin embargo, varían de manera sustancial según cómo se categorice a sólo dos países, Irlanda y Suiza. Si se los computa como "centros offshore", la tajada llega al 42,1% como destino preferido en el caso de América latina.

La fuga global de fondos negros, sin embargo, mostró un retroceso sustancial entre 2008, cuando llegó a US$ 1,55 billones, y 2009, con US$ 903.000 millones. Pero no es un dato para celebrar, según los autores del reporte, ya que se debió a la recesión mundial más que a reformas políticas u económicas o a mayores controles implementados por los gobiernos.

¿Qué recomendaciones dan Freitas y Kar? Las previsibles, pero que aún están lejos de aplicarse en todo su potencial. Entre otras, aumentar la transparencia bancaria y del comercio exterior, potenciar el intercambio internacional de los datos tributarios o exigir la identificación de los beneficiarios finales de los depósitos.

Del reporte surge otro dato elocuente: toda la asistencia aportada por el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y agencias internacionales que se destinan a los países en vías de desarrollo son entre 7 y 10 veces menores que los fondos negros que se fugan de esos países.

En el caso de la Argentina, la fuga anual de fondos negros promedió entre 8304 y 9575 millones entre 2000 y 2009, aunque con notables disparidades. Mientras que el balance neto de la hemorragia se redujo a cero durante 2006, dos años después llegó a su pico máximo: US$ 21.414 millones.

El reporte arroja otros dos años duros para la Argentina, 2003 y 2001, el año del colapso político y económico nacional, cuando con un PBI notoriamente más bajo que el de 2008 se escaparon US$ 18.872 millones.

El talón de Aquiles del capitalismo

El centro Integridad Financiera Global (GFI) nació de un libro: El talón de Aquiles del capitalismo: dinero sucio y cómo renovar el sistema del libre mercado. Escrito por Raymond Baker –un académico de dos conocidos think-tanks en Washington, el Brookings Institution y el Center for International Policy–, expuso cómo operan los flujos ilícitos y más de 70 paraísos fiscales de todo el mundo, en perjuicio de los países en vías de desarrollo. Hoy, Baker dirige el GFI, cuyo consejo de asesores incluye a la directora ejecutiva del Banco Mundial, Ngozi Okonjo-Iweala; al editor de la revista Foreign Policy, Moisés Naim, y a la parlamentaria europea Eva Joly, entre otros.

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