El periplo del canciller

Por Arnaldo T. Musich Para LA NACION
Por Arnaldo T. Musich Para LA NACION
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28 de enero de 2002  

El periplo del canciller Carlos Ruckauf a Washington, Roma y Madrid, destinado, en el mejor de los casos, a proporcionar a sus interlocutores la visión del gobierno argentino sobre la situación política, económica y social de nuestro país, debería ser calificado de peligrosamente arriesgado.

En primer lugar, ni él ni el presidente de la República cuentan en su foja de servicios políticos el haber conducido exitosamente a la provincia que les tocó gobernar, nada menos que habitada por el 40 por ciento de la población total del país.

En segundo lugar, el canciller realiza su viaje cuando los números finales del presupuesto de la Nación se hallan todavía en estudio, sin sanción legislativa, y varios de ellos inciertos aún, cuando no bajo disputa procedente de orientaciones difícilmente conciliables.

En tercer lugar, según información periodística, el viajero habría afirmado que la comunidad productiva argentina demostró su predilección por los gobiernos militaresÉ y por el doctor Domingo Cavallo, calificación cuando menos temeraria. Y para hacer breve esta serie de críticas, Ruckauf acaba de sostener, en contradicción con la afirmación del presidente Eduardo Duhalde -que los depósitos no se devuelven "porque los dólares no están"-, que son los bancos los que deben devolver los depósitos en dólares efectuados hasta la instalación del corralito, despojo inadmisible e irreparable adoptado por el presente gobierno.

De todas maneras, el doctor Ruckauf cuenta en su haber con algunos años de experiencia diplomática.

Es de esperar que aquélla le sirva para actuar en ese frente y evitar las deformaciones políticas en que participó, ya sea como principal actor o como miembro de la corporación política, que está provocando tantos cacerolazos.

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